—Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed —respondió Jesús—, pero el que beba del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna
Juan 4:13-14. NVI.
Lectura: Juan 4:1-26. Versículos del día: Juan 4:13-14.
MEDITACIÓN DIARIA
Me fascina leer este encuentro
entre Jesús de Nazaret y la samaritana. El Señor conociendo a la mujer desde
siempre, la confronta sobre su matrimonio y esta cae en cuenta de que si le
está diciendo estas verdades es porque es profeta y corre a su pueblo para que
se acerquen a conocer al que dijo ser el Mesías esperado. Creo que todos en un
momento dado de nuestra vida, recurrimos al Señor Jesús, fuente de toda agua
que brota sin cesar. Y digo todos, porque la vida no es fácil y son muchos los
momentos en que tenemos que agachar la cabeza y así no queramos, reconocer que
necesitamos al Señor, porque de lo contrario podemos caer profundamente y de
pronto sin posibilidades de continuar. Así que, si las vicisitudes en este
andar diario te están obstaculizando el paso, devuélvete y toma agua del
manantial que brota para darte vida eterna; te digo la verdad, no existe otro
camino (Juan 14:6). Deja que, en este día, el Señor también te confronte y ven
a tomar del agua de vida que Él ofrece.
Amado Señor
Jesús: ¡Te necesitamos! Necesitamos que vengas a calmar la sed que agobia
nuestra vida, la sed de los problemas diarios que nos asolan y nos roban la
paz. Señor, Tú rompiste barreras frente a la mujer samaritana, enséñanos de
igual manera a romper toda barrera que impida que Tu Nombre sea conocido; que
tengamos el denuedo de compartir tu mensaje de salvación sea o no sea el
momento apropiado. Quizá no sabemos la sed de la persona que pones a nuestro lado,
pero Tú si deseas ofrecerle el agua de vida eterna; haznos siervos útiles en el
caminar Contigo. Gracias, gracias buen Señor y Dios nuestro. ¡Te amamos!
Un abrazo y bendiciones.
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