Todos llegamos al final de nuestra vida tal como estábamos el día que nacimos: desnudos y con las manos vacías. No podemos llevarnos las riquezas al morir.
Eclesiastés 5:15. NTV.
Lectura: Eclesiastés 5:13-20. Versículo del día: Eclesiastés 5:15.
MEDITACIÓN DIARIA
El sabio Salomón nos recuerda una
verdad que se nos olvida con facilidad: al morir vamos tal como llegamos:
desnudos y sin nada; así que las riquezas se quedan aquí porque no podemos
llevarlas. Se vive una carrera con una carga pesada y esto trae enojo,
frustración y desánimo. Miremos la conclusión a través de la Versión Traducción
Lenguaje Actual: “A mí me parece terrible que al morir nos vayamos tan desnudos
como vinimos. ¿De qué nos sirve entonces tanto trabajar, y pasarnos la vida
tristes, molestos, enfermos y enojados? (v. 16.17 TLA).
Definitivamente tenemos que vivir
la vida que Dios nos ha prestado (porque no es propia), de la mejor manera
posible. La vida en general nos trae muchos problemas, pero también Dios nos da
la capacidad de salir avante, tal y como nos dice su Palabra: “Hasta ahora,
ninguna prueba les ha sobrevenido que no pueda considerarse humanamente
soportable. Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean puestos a prueba más
allá de sus propias fuerzas; al contrario, junto con la prueba les
proporcionará también la manera de superarla con éxito” (1 Corintios 10:13 BLPH).
Así que no nos afanemos y sigamos adelante. En conclusión, “Nos vamos tal como
llegamos”.
Amado Señor: gracias por tu
Palabra que siempre está lista para enseñarnos y levantarnos nuevamente. Gracias
porque bien sabemos que aquí en este mundo estamos de paso y todo lo que nos
sucede siempre son experiencias que redundarán en un mejor vivir. Te rogamos
buen Señor que no permitas que nuestro corazón se llene de lo vano que ofrece
el mundo porque esto es pasajero. Enséñanos a cosechar frutos que permanezcan
eternamente y vivamos felices con lo que Tú nos has deparado.
Un abrazo y bendiciones.