Hoy mi Devocional tendrá un matiz diferente; será dándole la Gloria al Señor por la vida de mi tercer nieto que es Pablito y está cumpliendo cuatro añitos:
Lo primero que deseo para ti, mi
precioso Muñequito es: “Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor
sonría sobre ti y sea compasivo contigo. Que el Señor te muestre su favor y te
dé su paz”. Números 6:24-26. NTV.
Quiero decirte que el Señor Jesús
ama a los niños y sé que tú eres especial para Él: “Jesús dijo: Dejen que los
niños vengan a mí; no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de
quienes son como ellos” Mateo 19:14. NVI.
Como eres un niño muy inteligente
sé que poco a poco vas entendiendo lo que hizo el Señor contigo, cuando pensó
en ti: “Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre” Salmo
139:13. NVI.
También deseo que vayas
comprendiendo que Papito Dios está cerca de ti en todo momento: “Así que no
temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te
fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa” Isaías 41:10.
NVI.
Escucha, Pablito: El Señor
nuestro Dios es el único Señor. Ama al
Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con
todas tus fuerzas. 31 El segundo es: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. No hay
otro mandamiento más importante que estos” Marcos 12:29-31 NVI.
Mi buen Señor
Jesús: estas palabras son las que salen de mi corazón para expresarlas ante Ti
por la vida de mi Muñequito Pablito. Señor, Tú que interviniste porque dejaran
a los niños acercarse hacia Ti, hoy vengo a poner delante de tu trono, la vida
de este, inigualable Muñequito. Gracias porque para Ti, los niños son muy importantes
y especiales; te ruego mi Señor que lo libres de todo mal y de las acechanzas
del maligno; que su vida siempre esté encauzada en las enseñanzas de Tu Palabra.
Oro porque su fe sincera, genuina, gozosa y amorosa nunca se apague; al
contrario, que a medida que vaya creciendo, su fe vaya en aumento hasta
convertirse en un árbol frondoso, donde muchos puedan venir a reposar debajo de
sus hojas. Gracias, muchas gracias mi buen Señor Jesús por esa vida que es
preciosa para Ti. ¡Te amo mi Señor!
Un abrazo y bendiciones.