—¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que vive? No está aquí; ¡ha resucitado! Recuerden lo que dijo cuando todavía estaba con ustedes en Galilea: -El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores y ser crucificado, pero al tercer día resucitará.
Lucas 24:5-7. NVI.
Lectura del día: Lucas 24:1-12. Versículos del día: Lucas 24:5-7.
MEDITACIÓN DIARIA
"¿Por qué buscan ustedes entre
los muertos al que vive? No está aquí;
¡ha resucitado!”. ¡Aleluya! ¡El Señor
resucitó! El milagro más grande del cristianismo. Ninguna otra tumba de
cualquier líder religioso está vacía; solamente la de Jesús, nuestro Señor. Es
la victoria de Jesús sobre la muerte y el pecado. Victoria que confirma el
triunfo de su sacrificio y la promesa de la vida eterna. María Magdalena fue muy
de mañana, el primer día de la semana y al no encontrar a su Señor en la tumba,
“Fue corriendo a ver a Simón Pedro y al otro discípulo, a quien Jesús amaba, y
les dijo: —¡Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han
puesto!” (Juan 20:2 NVI). Este mensaje se constituye en el mensaje central de
la Pascua. Se transforma el dolor de la crucifixión en la esperanza de la
resurrección; es la victoria sobre la muerte. El cuerpo resucitado de Cristo es
la garantía de su regreso; esperamos la gloria venidera.
Amado Señor
Jesús: no hay palabras para agradecerte todo lo que hiciste por nosotros. Tu
muerte y resurrección nos lleva a pensar que sin duda alguna es el regalo
completo y maravilloso para la cristiandad. Moriste por nuestros pecados
cargando todo el peso por ellos y resucitaste para dejarnos la certeza de que
también resucitaremos para una vida eterna a tu lado. ¡Gloria a Dios! Gracias,
gracias Buen Señor Jesús.
Un abrazo y bendiciones.