“—Señor —rogó el funcionario—,
baja antes de que se muera mi hijo. —Vuelve a casa que tu hijo vive —dijo Jesús”.
Juan 4:49-50. NVI.
Lectura: Juan 4:43-54. Versículos del día: Juan 4:49-50.
MEDITACIÓN DIARIA
El Señor Jesús durante su
ministerio tuvo tanta compasión por los que sufren como en este caso del padre
por su hijo quien le dice muy angustiado: “—Señor —rogó el funcionario—, baja
antes de que se muera mi hijo”, creyendo que, si el Señor no estaba presente,
su hijo no iba a sanar. El Señor una vez más demuestra su poder y sin necesidad
de ir hasta su casa, solamente le dice: “—Vuelve a casa que tu hijo vive”. A veces nos
puede suceder como a este padre que pensó que el Señor tenía que ir
directamente a su casa para que su hijo fuera sanado. O tal vez pensamos que esos
milagros solamente se daban cuando el Señor estaba ejerciendo su ministerio
aquí en la tierra, pero que ahora son otros tiempos. Se nos olvida que: “Jesucristo
es el mismo ayer, hoy y por siempre” (Hebreos 13:8 NVI). Quizá tenemos que decir
como en otro pasaje bíblico respecto al padre del muchacho endemoniado: “—¡Sí,
creo! —exclamó de inmediato el padre del muchacho— ¡Ayúdame en mi falta de fe!”
(Marcos 9:24).
Señor: Ayúdame
en mi falta de fe. Si Señor no solamente a mí, sino a todos los que te seguimos:
aumenta nuestra fe para que podamos ver Tu
Gloria. Gracias porque Eres el mismo en este tiempo y Tú sigues haciendo
milagros de la misma manera. Gracias porque Tú Eres un Dios Sanador y Eres el
Médico por excelencia. Gracias porque vienes a poner tu mano sanadora en todos
los que tenemos alguna dolencia. Gracias, gracias bendito Señor y Dios. ¡Te
amamos y damos toda la gloria a Ti!
Un abrazo y bendiciones.