A la larga, a todos les espera el mismo destino, sean justos o malvados, buenos o malos, religiosos o no religiosos, estén o no ceremonialmente puros. Las personas buenas reciben el mismo trato que los pecadores, y las personas que hacen promesas a Dios reciben el mismo trato que los que no las hacen.
Eclesiastés 9:2. NTV.
Lectura: Eclesiastés 9:1-10. Versículo del día: Eclesiastés 9:2.
MEDITACIÓN DIARIA
El versículo del día describe la
realidad humana desde una perspectiva terrenal y biológica. Nos dice que el
mismo destino nos espera a todos y más adelante nos lo confirma: “Así como está
establecido que los seres humanos mueran una sola vez y después venga el juicio”
(Hebreos 9:27 NVI). En el versículo del día, Salomón, nos hace ver
profundamente la realidad de la muerte. Cuando hay una catástrofe natural, a
todos por igual nos toca; por ejemplo, un terremoto, una inundación, un
vendaval. No por ser cristianos vamos a estar exentos de ellos. Mateo 5:45 dice
que Dios hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos
e injustos. Personalmente considero que Dios es Soberano y bien puede obrar
como Él decida.
Amado Señor:
muchas gracias porque si bien es cierto que estamos en tus manos y como hijos
Tuyos tenemos hermosas promesas; también somos conscientes de tu soberanía y
que el mando de toda nuestra vida lo tienes Tú. Buen Señor, Tú sabes el mejor
camino que nos conviene; nos acogemos a tu santa voluntad para que nos guíes y
lleves de tu mano en esta travesía, para cuando nos toque el turno de
presentarnos, seamos aceptables ante Ti. Gracias, muchas gracias, bendito Señor
y Dios nuestro. ¡Te amamos y adoramos!
Un abrazo y bendiciones.