Ya no creemos solo por lo que tú dijiste —decían a la mujer—; ahora lo hemos oído nosotros mismos y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo.
Juan 4:42. NVI.
Lectura: Juan 4:27-42. NVI. Versículo del día: Juan 4:42.
MEDITACIÓN DIARIA
Aquí continúa el relato del Señor
Jesús con la mujer samaritana. Después de hablar con Jesús, la mujer fue a la
ciudad a avisar a los de su pueblo que Jesús le había dicho todo lo que ella era.
Así que todos fueron a ver a Jesús y mientras tanto llegaron sus discípulos y
se asombraron que su Maestro estuviera hablando con una mujer y samaritana.
Como el Maestro no comía, los discípulos le insistieron y Jesús les contestó: “—Yo
tengo un alimento que ustedes no conocen —respondió él” y les explicó: “—Mi
alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra —dijo
Jesús—“. (v.32 y 34 en la lectura). Como discípulos de Cristo, ¿si estamos
haciendo la voluntad del Señor de ir y compartir por todo el mundo?
El Señor a través de este relato, nos da una lección al compartir su Palabra. Fue muy hermoso ver la restauración inmediata de la samaritana y a la vez, ver como ella entendió tan bien el mensaje que fue a llamar a los suyos para que también lo escucharan. Así que la lección para nosotros es no dejar pasar las oportunidades para compartir el Mensaje de las Buenas Nuevas; hay muchas personas afuera con hambre y sed de justicia.
Amado Señor
Jesús: te damos gracias, porque para Ti no existe discriminación alguna y al
contrario entre más pecadores somos, Tú estás más cerca ofreciendo perdón y
restauración. Oramos hoy por todas las mujeres que han tenido que vender su
cuerpo y mucha de ellas lo han hecho por necesidad. Enséñanos a ir más allá de
lo que tenemos adelante y buscar a las ovejas perdidas. Buen Señor, mira sus
corazones y sus vidas y permite que se conviertan a Ti. En tu bendito nombre
Señor Jesús, te damos las gracias por utilizarnos para que otros te conozcan.
Un abrazo y bendiciones.