Solo el Espíritu da vida eterna; los esfuerzos humanos no logran nada. Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida, pero algunos de ustedes no me creen». (Pues Jesús sabía, desde un principio, quiénes eran los que no creían y también quién lo traicionaría).
Juan 6:63-64. NTV.
Lectura: Juan 6:60-65. Versículos del día; Juan 6:63-64.
MEDITACIÓN DIARIA
Después de haberles hablado
Jesús, que Él es el Pan de Vida y que sus Palabras son espíritu y son vida;
muchos se ofendieron y dijeron: “Esto es muy difícil de entender. ¿Cómo puede
alguien aceptarlo?”; (v. 60 en la lectura). Así que resolvieron no seguir a
Jesús.
Yo te digo: ya tienes tiempo con
Jesús, ¿también te parece que su Palabra es difícil de entender y practicar?
Quizá sientes que el Señor te está sacando de tu zona de confort y eso no va
contigo; porque la verdad, lo que el Señor nos pide como discípulos suyos es
creer en Él. Sus enseñanzas no son solamente conceptos teológicos, sino que
transforman completamente al ser humano porque como dice el versículo del día:
sus palabras son espíritu y son vida. Al recibir tú a Jesús, como Señor y
Salvador, le entregaste tu vida para que Él fuera llevándote por el camino de
la vida eterna y así lo ha hecho. Sus palabras no son fuertes, son palabras de
vida porque Jesús dijo ser la vida: “—Yo soy el camino, la verdad y la vida;
nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí” (Juan 14:6 NTV). ¡Créele!
Hoy te hablo a ti, amable lector;
si quieres llegar al Padre y gozar de la vida eterna, tienes la solución en la
mano. Simplemente dile a Jesús que ese es el deseo de tu corazón y ábrele la
puerta de tu vida. Te puedo guiar con una corta pero sincera oración de tu
parte. Dile así:
Señor Jesús: entiendo que Eres el verdadero camino para llegar al Padre Celestial; perdona mis pecados. Hoy decido abrirte la puerta de mi vida para que vengas a morar conmigo y seas mi Señor y Salvador personal. Gracias Jesús por perdonarme, limpiarme y hacerme entender que te necesito. Toma el control del trono que yo manejo y hazme la persona que deseas que yo sea. Amén.
Un abrazo y bendiciones.