Y he observado todo cuanto se hace bajo el sol, y todo ello es vanidad, ¡es correr tras el viento!
Eclesiastés 1:14. NVI.
Lectura: Eclesiastés
1:12-18. Versículo del día: Eclesiastés
1:14
Dice la lectura que Salomón
observó todo cuanto se hace bajo el sol, o sea en el día y se dio cuenta que
era una carrera tras el viento, llegando a la conclusión que todo ese correr se
transformaba en simple vanidad, porque: “Todo es correr tras el viento”. Creo que,
con el paso de los años, llegamos a identificarnos con el maestro Salomón. Así
es; llega un momento en donde nos confrontamos y concluimos: ¿para qué corrimos
tanto? ¿Para qué nos afanamos tanto?, ¿Por qué no disfruté más a mis hijitos? En
ocasiones dejamos pasar momentos tan especiales, tan agradables, por estar en
ese “corre, corre”, Nuestros hijitos van creciendo y de un momento para otro,
ya no son esos dulces niños de ojos picarones y risas inocentes; se hacen jóvenes
con ideas y modales diferentes en la adolescencia, como dándole paso a los días
para llegar a ser mayores. Y nosotros, reflexionamos y quisiéramos devolver el
tiempo, pero ya es tarde. Me atrevería a pensar que ese es uno de los motivos
por los que nuestro amor se desborda con los nietos; no queremos dejar pasar más
tiempo sin entregar todo el amor que Dios ha puesto en nuestro corazón. No, no
dejemos que ese correr del tiempo, nos alcance.
Por eso mi consejo hoy es: Papitos,
no desaprovechen ni un segundo al lado de sus hijitos; escúchenlos, anímenlos,
consiéntanlos cada vez que ellos demandes su atención, especialmente en la primera
infancia. El tiempo vuela y al volver a mirar, ya es tarde, ya han paso a otra
etapa de sus vidas.
Amado Señor Jesús: Tú que Eres la viva esencia de la sabiduría, dejamos delante de Ti, el deseo de saber contar bien los días como padres o abuelos que somos, para que no fallemos ofreciendo a nuestros hijitos o nietos bien sean niños, adolescentes y aun adultos: el amor, la comprensión, el consejo o el abrazo que ellos necesitan. Señor, que todo tu amor encerrado en cada uno de los que ya somos adultos y te conocemos, sepamos manifestarlo y ofrecerlo sin reparo alguno, porque el amor: todo lo puede, todo lo disculpa, todo lo soporta, todo lo entrega. Gracias, muchas gracias bendito Señor por escuchar nuestra oración.
Un abrazo y bendiciones.