Tomó a David de donde cuidaba a las ovejas y a los corderos y lo convirtió en pastor de los descendientes de Jacob: de Israel, el pueblo de Dios.
Salmo 78:71. NTV.
Lectura: Salmo 78:56-72. Versículo del día: Salmo 78:71.
MEDITACIÓN DIARIA
El salmista Asaf hace un recuento
de todo lo hecho por el Señor al pueblo de Israel y como ellos se olvidaron y
le desobedecieron. Israel volvió a tentar a Dios, cayendo en idolatría y
provocando su enojo. Recuerda el Señor, cómo por su gracia eligió a la tribu de
Judá y escogió a su siervo David que era un pastor de ovejas y corderos y lo
convirtió en pastor de los descendientes de Jacob y de toda esta descendencia
del linaje de David; de ahí viene nuestro amado Señor Jesucristo. A pesar de
los tiempos, el hombre sigue siendo igual; podemos darnos cuenta y ser
conscientes del amor de Dios por nosotros; sus manifestaciones de poder, de
misericordia y de perdón; sin embargo, nos parecemos al pueblo de Israel: somos
tercos y desobedientes.
Entonces, tengamos claro lo que
Dios hizo por nosotros: siendo pecadores Él envió a su Hijo al mundo. Lo envió
para que todo aquel que en Él cree, tenga vida eterna (Juan 3:16). Así que
amable lector, Dios espera por ti. El Señor Jesús está tocando a la puerta de
tu vida para que lo dejes entrar (Apocalipsis 3:20). La decisión es tuya. Si
deseas abrirle para que siga, te puedo guiar con una corta pero sincera
oración. Dile así:
Señor Jesucristo,
entiendo que te necesito y que viniste al mundo a pagar por mi pecado. Gracias
porque Tú llevaste todo el peso de mi culpa; hoy decido pedirte perdón por
todos mis pecados. Te necesito; toma el control del trono de mi vida que yo
manejo y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias Señor por perdonarme,
liberarme de la culpa y darme la vida eterna a Tu lado. Amén.
Un abrazo y bendiciones.