Él fue traspasado por nuestras rebeliones y molido por nuestras iniquidades. Sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz y gracias a sus heridas fuimos sanados.
Isaías 53:5. NVI.
Lectura: Isaías 53:1-12. Versículo del día: Isaías 53:5.
MEDITACIÓN DIARIA
Sobre Jesús recayó todo el peso
de nuestras rebeliones. Él no sufrió por sus propios errores; fue herido y
molido para pagar por los pecados de la humanidad. El Señor fue molido; y ese
molido es devastador. Preguntémonos ¿cómo queda un maíz al pasarlo por un
molino? No queda absolutamente nada de lo que era su forma original; el maíz se
transforma en una masa. Así quedó Nuestro buen Señor; no había figura humana en
Él; todos evitaban mirarlo (en la lectura). Si continuamos leyendo el versículo
del día, nos damos cuenta de que, no solamente se llevó nuestros pecados y rebeliones,
sino que por sus heridas fuimos sanados. La sanidad completa proviene de su
sacrificio total, de donde tenemos el perdón de pecados, la sanidad espiritual,
la restauración física y emocional; su restauración fue integral. ¡Todo lo que el Señor padeció y sufrió por
nosotros para dejarnos limpios y sin carga alguna!
Buen Señor
Jesús: gracias, muchas gracias porque el sacrificio Tuyo lo encierra todo; para
restaurarnos de manera total y restablecernos como lo que Tú deseabas cuando
creaste al hombre en el Paraíso, devolviéndole la identidad inicial. Gracias
Señor porque viniste a pagar nuestro rescate y con tu amor y obediencia
restauraste nuestra relación ante Dios Padre. ¡Te amamos Señor Jesús!
Un abrazo y bendiciones.