Cuando el maestro de ceremonias probó el agua que ahora era vino, sin saber de dónde provenía (aunque, por supuesto, los sirvientes sí lo sabían), mandó a llamar al novio. Un anfitrión siempre sirve el mejor vino primero—le dijo—, y una vez que todos han bebido bastante, comienza a ofrecer el vino más barato. ¡Pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora!
Juan 2:9-10. NTV.
Lectura: Juan 2:1-12. Versículos del día: Juan 2:9-10.
MEDITACIÓN DIARIA
En la boda de Caná, Jesús obra su
primer milagro cambiando el agua por vino. Según parece, en la cultura judía quedarse
sin vino en una boda era una humillación muy grande. María la madre de Jesús
interviene y a petición de ella, Jesús transforma las seis tinajas de agua en
un exquisito vino. Siendo el vino símbolo de alegría y hospitalidad, viéndolo
por el lado espiritual, considero que cuando tomamos la Cena del Señor, además
de ser un momento íntimo con nuestro buen Señor, nos trae gozo y nos une
fraternalmente con toda la Congregación. Digamos que es como recordar el romper
con el viejo hombre, para darle paso al nuevo, completamente transformado por
Cristo Jesús.
Amado Señor
Jesús: gracias por enseñarnos cada día, lo que Tú deseas que aprendamos.
Gracias porque aún en estos tiempos sigues revelando tu amor y tu poder,
precisamente para llegar a tocar corazones de muchos que no te conocen. Bendito
Señor enséñanos a ver en Ti, el Dios de la Gloria, El Dios Eterno y Poderoso que
buscas salvar a la humanidad y que todavía realizas potentes milagros, porque
Eres el mismo ayer, hoy y siempre. Gracias, muchas gracias Señor Jesús.
Un abrazo y bendiciones.