Puesto que nosotros estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos. Inspirados por esta gratitud, adoremos a Dios como a él le agrada, con temor reverente, porque nuestro Dios es fuego consumidor.
Hebreos 12:28-29. NVI.
Lectura: Hebreos 12:25-29. Versículos del día: Hebreos 12:28-29.
MEDITACIÓN DIARIA
Nuevamente, hoy nos vuelve a
decir el Señor que lo adoremos con temor reverente; ayer en el Devocional lo
decía igualmente. Dios desea que lo adoremos con temor reverente, mientras
estemos en este mundo, aunque bien sabemos que nosotros no pertenecemos a
ningún reino terrenal, sino al reino celestial. Cuando recibimos a Jesús como
Señor y Salvador de nuestras vidas, lo hicimos de todo corazón y con el tiempo
nos fuimos dando cuenta que fue la mejor decisión que toda persona puede y debe
tomar, si desea en verdad pertenecer al reino celestial que es un reino inconmovible.
Nuestro reino no puede ser alterado, sacudido, destruido o movido; es
inalterable. ¡Gloria a Dios por tener el privilegio de pertenecer a este reino!
Amado Señor
Jesús: gracias, porque tal vez, nunca alcanzamos a entender o percibir la
gracia sobreabundante que significa el conocerte a Ti como Señor y Salvador de
nuestras vidas. Gracias porque el tenerte nos hace partícipes de tu reino
celestial. Buen Señor, te rogamos que nos des a través de tu Santo Espíritu, el
coraje, el discernimiento y la voluntad para agradarte de la mejor manera. Gracias,
bendito Jesús, porque personalmente me quiero adueñar de ese fuego consumidor
que Eres Tú, para que mi ser totalmente sea purificado y transformado a través
de ese fuego. Que a medida que pasa el tiempo, me permitas seguir creciendo y
reverenciándote como el Dios del reino inconmovible al que perteneces y del que
ahora me haces partícipe. ¡Te doy toda la gloria, honra y honor a Ti y para
siempre mi buen Señor Jesús!
Un abrazo y bendiciones.