¿Quién podrá encontrar una esposa virtuosa y capaz? Es más preciosa que los rubíes. Su marido puede confiar en ella, y ella le enriquecerá en gran manera la vida.
Proverbios 31:10-11. NTV.
Lectura: Proverbios 31:10-31. Versículos del día: Proverbios 31:10-11.
Mi Sarita hermosa: hoy le doy gracias al Señor por tu vida y por verte convertida en esa mujercita dedicada a su hogar. De verdad que te admiro por la manera en cómo cuidas a ese precioso Muñequito y la dedicación para que todo en casa marche bien. Haces exactamente lo que dice la Palabra de Dios en Proverbios 31: “Su marido puede confiar en ella, y ella le enriquecerá en gran manera la vida. Esa mujer le hace bien y no mal, todos los días de su vida. Ella encuentra lana y lino y laboriosamente los hila con sus manos” (vv. 11-13 en la lectura). Sí; te he visto organizando y haciendo tus costuras para ayudar con el sustento de la casa y te admiro por esto mi Preciosa. “Ella es fuerte y llena de energía y es muy trabajadora. Se asegura de que sus negocios tengan ganancias; su lámpara está encendida hasta altas horas de la noche” (vv. 17-18). “Tiende la mano al pobre y abre sus brazos al necesitado”; “Confecciona vestimentas de lino con cintos y fajas para vender a los comerciantes. Está vestida de fortaleza y dignidad, y se ríe sin temor al futuro.” (vv. 20 y 24-25). Por todo esto mi Sarita hermosa, le doy gracias al Señor, porque sé que, “Hay muchas mujeres virtuosas y capaces en el mundo, ¡pero tú las superas a todas! (v. 29). Recuerda siempre que: “El encanto es engañoso, y la belleza no perdura, pero la mujer que teme al Señor será sumamente alabada” (v. 30). Si mi Sarita; le pido al Señor terminando, lo mismo que dice este acróstico de la mujer ejemplar y de carácter noble; parafraseando un poco: que te recompense todo lo que has hecho y que tus obras declaren el fruto de tu alabanza. (v. 31). ¡Te amo mi Sarita! ¡Eres un hermoso regalo de Papito Dios!
Amado Señor:
hoy vengo a dejar delante de Tu altar a mi hijita Sarita. Te ruego mi Señor que
continúes llevándola de tu mano y enderezando todo el camino a recorrer, para
que no tropiece y desfallezca. Gracias, mi buen Jesús, por todo lo que has
hecho con su vida; por todas sus alegrías y tristezas. Gracias, mi Señor por
convertirla en esa mujercita de hogar dedicada a su esposo e hijito. Gracias
por sus afanes y atafagos. Yo te la vuelvo a entregar mi Señor, porque sé que
Contigo toda tarea es más fácil de llevar. Toma su vida y sus anhelos y permite que,
estos lleguen a feliz término. Gracias, muchas gracias, buen Señor por cuidarla
desde siempre y para siempre. En Tu bendito Nombre mi Jesús, amén.
Un abrazo y bendiciones.