Debido a las señales milagrosas que Jesús hizo en Jerusalén durante la celebración de la Pascua, muchos comenzaron a confiar en él; pero Jesús no confiaba en ellos porque conocía todo acerca de las personas.
Juan 2:23-24. NTV.
Lectura: Juan 2:13-24. Versículos del día: Juan 2:23-24.
MEDITACIÓN DIARIA
Definitivamente al Señor no lo
podemos engañar; si pensamos que Él no se dará cuenta de aquella mentira que
llamamos ‘piadosa’ e inofensiva, estamos muy equivocados. El Señor nos conoce
perfectamente y sabe de antemano lo que hay verdaderamente en el corazón de
cada persona. Por eso dice el versículo 24 que Él no confiaba en ellos;
solamente lo seguían por interés en su sanación o porque los alimentaba. Hay
otro punto para anotar: si actuamos hipócritamente con nuestro prójimo y lo
hacemos nada más que por mostrar que los amamos y cumplimos el mandato de: “Amarás
a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39 RVR1960), tampoco tiene validez ante
nuestro Dios.
Actuemos como decía una canción
cristiana que aprendí en mis primeros años de cristiana: “Amémonos de corazón y
de labios no fingidos, para cuando Cristo venga nos encuentre apercibidos.
¿Cómo puedes tú orar enojado con tu hermano? Dios no escucha la oración si no estás reconciliado”.
Así que no finjamos ante nuestro Dios, porque salimos perdiendo.
Amado Señor Jesús: gracias por enseñarnos a seguirte con un corazón decisivo y sincero. Gracias porque conocerte y estar día a día y momento a momento en tu Presencia, nos trae paz, alegría, amor, amabilidad y nos permite ir creciendo en Ti y en tu Palabra. Aleja de nosotros toda altivez, mentira, orgullo, egoísmo y todo lo que no te agrada. Danos un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de cada uno de nosotros. Gracias Señor, te queremos seguir siendo propicios para Ti. Gracias, muchas gracias buen Señor nuestro.
Un abrazo y bendiciones.