Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse.
Santiago 1:19. NTV.
Lectura: Santiago 1:19-21. Versículo del día: Santiago 1:19.
MEDITACIÓN DIARIA
De verdad que si es necesario
entender esta verdad: la mayoría de las personas no sabemos escuchar y sí somos
ligeras para hablar, por lo tanto, cualquier palabrita incluso, que no sea para
nosotros, la tomamos como tal y ahí viene el enojo. Es muy fácil enojarse y
perder los estribos de un momento a otro. Me gusta mucho como lo dice la Versión
del Lenguaje Actual: “Mis queridos hermanos, pongan atención a esto que les voy
a decir: todos deben estar siempre dispuestos a escuchar a los demás, pero no
dispuestos a enojarse y hablar mucho” (v. 19 TLA). Las palabras claves: siempre
estar dispuestos a escuchar, pero no dispuestos a enojarse y a hablar mucho.
Nos suele suceder todo lo contrario: no sabemos escuchar, pero sí hablar y
enojarnos fácilmente: “El enojo humano no produce la rectitud que Dios desea.
Así que quiten de su vida todo lo malo y lo sucio, y acepten con humildad la
palabra que Dios les ha sembrado en el corazón, porque tiene el poder para
salvar su alma” (vv. 20-21 en la lectura).
Amado Señor
Jesús: muchas gracias por estas verdades que hoy nos permites afianzar en
nuestro corazón para aprender a escuchar despacio y calmadamente y no llegar a
enojarnos con facilidad en el mucho hablar. Pon un sello en nuestros labios
bendito Señor y no permitas que te fallemos dejándonos llevar por la ira,
diciendo lo que no tenemos que decir e hiriendo incluso a aquellos que solo
buscan nuestro bien. Perdona Señor nuestra falta de amor y limpia nuestra boca
de palabras hirientes o mal intencionadas. Gracias por tu bondad y amor para
con nosotros; gracias por tu misericordia y perdón. ¡Te amamos bendito Señor!
Un abrazo y bendiciones.