Nosotros creemos que todos somos salvos de la misma manera, por la gracia no merecida que proviene del Señor Jesús.
Hechos 15:11. NTV.
Lectura: Hechos 15:1-21. Versículos del día: Hechos 15:11.
MEDITACIÓN DIARIA
“
Y la conversión de los gentiles
es precisamente lo que los profetas predijeron. Como está escrito: Después yo
volveré y restauraré la casa caída de David. Reconstruiré sus ruinas y la
restauraré, para que el resto de la humanidad busque al Señor, incluidos los
gentiles, todos los que he llamado a ser míos. El Señor ha hablado. Aquel que
hizo que estas cosas se dieran a conocer desde hace mucho” (vv. 15-18 en la
lectura). Hubo cierta discrepancia entre judíos y gentiles convertidos; ya que
había algunos que querían imponer la circuncisión a los gentiles, por lo cual
Pedro se dirigió a los hermanos y dijo: “Él no hizo ninguna distinción entre
nosotros y ellos, pues les limpió el corazón por medio de la fe” (v. 9 en la
lectura). La Escritura nos demuestra claramente que la obra de Cristo es
suficiente para alcanzar la salvación; salvación que es por gracias únicamente,
marcando una diferencia definitiva entre el cristianismo y los ritos judíos
para la salvación. Diferencia que también debemos tener en estos días, no con
los judíos sino con las diferentes religiones que han aceptado al cristianismo y
quieren imponer cargas que no son más que rituales, como a las mujeres de no
cortarse el cabello, de usar solamente falda o vestido, de no arreglarse, etc.
Respecto a esto, en una ocasión, hablando sobre el tema, yo le decía a una hermana
en la fe, que, si mi salvación dependiera de mi pelo, lo dejaría crecer cuadras
enteras; pero esto no es así. El Señor no vino a imponernos cargas, sino a
redimirnos por medio de su sangre redentora. Tal como dice Efesios 2:8-9: “Porque
por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don
de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.
Amado Señor
Jesús: gracias por el regalo maravilloso de la salvación que nos diste. Gracias
porque solamente te interesa que volteemos los ojos hacia Ti y la aceptemos, ya
que Tú nos la has proporcionado con tu bendita muerte y resurrección. Gracias
Señor, porque no existe ningún otro método, ni santo por el cual podamos
alcanzar este transcendental don. De hecho, en ningún otro hay salvación,
porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual
podamos ser salvos. Gracias, gracias buen Señor Jesús. ¡Aleluya!
Un abrazo y bendiciones.