Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.
Hebreos 12:2. NVI.
Lectura: Hebreos 12:1-13. Versículo del día: Hebreos 12:2.
MEDITACIÓN DIARIA
El autor de Hebreos en su Carta,
nos hace un llamado a la perseverancia en la vida cristiana, presentándola como
una carrera que se corre despojándose del pecado, manteniendo la mirada en
Jesús, quien es el autor y consumador de nuestra fe. Otras versiones dicen “origen
y plenitud de nuestra fe” y aceptando su disciplina como muestra de su amor
paternal. Dios como buen Padre, disciplina a sus hijos y nosotros, antes de
sentirnos heridos por esa disciplina, debemos halagarnos al saber que nuestro
Dios nos ha tenido en cuenta al punto de considerarnos sus hijos.
Amado Dios
Padre: te damos gracias por ser tus hijos; te damos gracias por tenernos como
buenos hijos a quienes Tú amas y por ese amor inmenso que nos tienes, deseas
que cada día perseveremos mucho más para alcanzar la santidad. Gracias bendito
Dios, porque sí necesitamos tu disciplina para no desviarnos y tropezar. Sé Tú
renovando las fuerzas de nuestras manos débiles y de las rodillas temblorosas; gracias
por querer para nosotros sendas derechas. Gracias Papito Dios; ¡te amamos!
Un abrazo y bendiciones.
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