Somos testigos. ¡Que el Señor haga que la mujer que va a formar parte de tu hogar sea como Raquel y Lea, quienes juntas edificaron el pueblo de Israel! ¡Que seas un hombre ilustre en Efrata y que adquieras renombre en Belén! ¡Que por medio de esta joven el Señor te conceda una descendencia tal que tu familia sea como la de Fares, el hijo que Tamar dio a Judá!
Rut 4:11-12. NVI.
Rut 4: 1-12. Versículo del día: Rut 4: 11-12.
MEDITACIÓN DIARIA
En los tiempos de Rut se redimía
la tierra a través de un pariente cercano para evitar que se perdiera la
herencia. Booz era uno de los parientes cercanos de Noemí, pero por encima de
él había otro. Booz habló con él y aparentemente estaba decidido, pero cuando
Booz le planteó que también debía casarse con Rut, la viuda de Elimélec,
renunció y le cedió el derecho a Booz. Así que Booz llamó a unos testigos y
dijo: “Hoy son ustedes testigos de que le he comprado a Noemí toda la propiedad
de Elimélec, Quilión y Majlón. También he tomado
como esposa a Rut la moabita, viuda de Majlón, a fin de preservar el nombre del
difunto con su heredad, para que su nombre no desaparezca de entre su familia
ni de los registros del pueblo. ¡Hoy son ustedes testigos!” (vv. 9-10 en la
lectura). De acuerdo con este contrato, ellos contestaron: “Somos testigos”. De
este modo se cerró no solamente la compra de las tierras a Noemí sino también el
matrimonio entre Booz y Rut.
Si recordamos Noemí estaba
pasando una situación difícil, porque no solamente se le murió su esposo, sino
sus hijos también; igual podemos decir de Rut, pero como dice el dicho: “Después
de la tormenta viene la calma” y a estas mujeres les llegó la bendición con el
matrimonio de Booz y Rut. Así que no nos desanimemos en tiempos de dificultad,
porque el Señor sabe por dónde llevarnos mientras Él va haciendo su obra. Dios
no nos abandona cuando llegan las tormentas, Él es nuestro refugio seguro y
nuestra fortaleza constante.
Amado Señor
Jesús: muchas gracias porque bien sabemos que la vida no es un lecho de rosas;
hay dificultades de una u otra índole, pero siempre Tú estás en medio arreglando
la situación. Gracias porque no nos dejarás solos ni nos abandonarás; Tú sigues
a nuestro lado trabajando a tu manera y tu respuesta, aunque parezca no llegar,
llegará en el tiempo exacto que has dispuesto. ¡Gracias, gracias bendito Señor
y Dios!
Un abrazo y bendiciones.
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