Al día siguiente, Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos. Al pasar Jesús, Juan lo miró y declaró: ¡Miren! ¡Ahí está el Cordero de Dios! Cuando los dos discípulos de Juan lo oyeron, siguieron a Jesús.
Juan 1:35-37. NTV.
Lectura: Juan 1:35-42. Versículos
del día: Juan 1:35-37.
MEDITACIÓN DIARIA
Este Juan del que nos hablan los
versículos del día, era Juan el Bautista; aclaro para no confundirlo con el Evangelista
Juan. Los dos discípulos con los que se encontraba el Bautista eran Andrés y el
otro, creo yo, que era Juan. Ellos, sin preguntar ni objetar nada, siguieron
sin dudar a Jesús. Lo anterior quiere decir que ya Andrés y Juan, habían
escuchado del Bautista sobre Jesús de Nazaret. Por todo esto, creo que se dice
que, Juan el Bautista fue quien le abrió el camino al Señor. Encontré algo muy
bonito en Google que dice lo siguiente: ‘Juan el Bautista cumple su propósito
divino al señalar a Jesús en lugar de retener a sus propios seguidores para él.
El mejor líder es aquel que acerca a las personas a Cristo’. Sí, eso hace un
gran líder cristiano: acercar a las personas a Cristo y ese es en realidad el
llamamiento que Jesús te hace; porque si tú, te consideras un gran líder, ya
sabes cuál es el compromiso que tienes directamente con Jesús: compartir el mensaje
de salvación para acercar a las personas a Cristo el Señor y Salvador. Escucha
su llamamiento.
Amado Señor
Jesús: muchas gracias por darnos el ejemplo de Juan el Bautista que sin ningún
problema sabe ceder a sus discípulos para que continúen la marcha al lado de su
Salvador. Pon en cada uno de nosotros, ese mismo sentir para que sin distingos
de ninguna clase sepamos entregar lo que creemos nuestro y así contribuyamos a
esparcir el mensaje de las Buenas Nuevas de Salvación. El reino es Tuyo y te
pertenece Señor; solamente somos instrumentos en tus manos. ¡La gloria sea para
Ti!
Un abrazo y bendiciones.
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