Entonces el pueblo volvió a llamar a los gobernantes filisteos y les suplicó: ¡Por favor, regresen el arca del Dios de Israel a su propio país, o nos matará a todos! Pues ya había comenzado la plaga mortal enviada por Dios, y un gran temor se apoderaba del pueblo. Los que no morían, sufrían de tumores; y el clamor del pueblo ascendió al cielo.
1 SAMUEL 5:11-12. NTV.
Lectura: 1 Samuel 5:1-12. Versículos del día: 1 Samuel 5:11-12.
MEDITACIÓN DIARIA
El arca de Dios resultó en
territorio filisteo después de una guerra entre el pueblo de Israel y los
filisteos. Estos llevaron el arca de Dios al templo del dios Dagón, creyendo
que habían logrado que Dios se venciera ante su dios, pero fue todo lo
contrario. Dios envió plagas a los filisteos y el pueblo rogó que sacaran el arca
de Dios de entre ellos. El primer indicio fue que encontraron a Dagón en el
suelo boca abajo. A pesar de haber levantado al ídolo, lo hallaron vez tras
vez, sin cabeza ni manos demostrando que los dioses falsos no tienen poder
alguno. El terror se apoderó de todos los habitantes y los filisteos
resolvieron enviar el Arca de regreso a su pueblo para evitar la destrucción
total. La gloria, soberanía y poder le corresponden solamente a Dios (1
Crónicas 29:11-12), y esto es lo que no debemos olvidar.
Creo que Dios sigue demostrando
su poder aun en estos tiempos modernos en que el hombre considera haberlo
conseguido todo olvidando a Dios por completo; pero Él sigue manifestando al
mundo su poderío y soberanía por encima de pueblos, razas y gobiernos. Es hora
de voltear los ojos al Señor Dios Todopoderoso quien por amor a la humanidad
envió a su Hijo Jescristo al mundo (Juan 3:16), para que quien crea en Él encuentre
el camino para llegar a Dios Padre y halle la vida eterna (Juan 14:6). Si te
dejas llevar por amuletos, horóscopos o cartas, el Señor desea darte una vida
nueva; entrégale tu vida a Jesús. Te puedo guiar con una corta pero sincera
oración. Dile así:
Señor
Jesucristo: entiendo que te necesito y que viniste al mundo para salvarme. Hoy
decido abrirte la puerta de mi vida para que vengas a morar conmigo y seas mi
Señor y Salvador. Te pido perdón por mis pecados; hazme la persona que deseas
que yo sea y toma el control del trono que yo manejo. Gracias Señor por
perdonarme, limpiarme y darme la vida eterna a tu lado; amén.
Un abrazo y bendiciones,
Dora C.
No hay comentarios:
Publicar un comentario