lunes, 27 de julio de 2026

La Gloria, Soberanía y Poder le corresponden solamente a Dios

Entonces el pueblo volvió a llamar a los gobernantes filisteos y les suplicó: ¡Por favor, regresen el arca del Dios de Israel a su propio país, o nos matará a todos! Pues ya había comenzado la plaga mortal enviada por Dios, y un gran temor se apoderaba del pueblo. Los que no morían, sufrían de tumores; y el clamor del pueblo ascendió al cielo. 

1 SAMUEL 5:11-12. NTV.


Lectura: 1 Samuel 5:1-12.  Versículos del día: 1 Samuel 5:11-12.


MEDITACIÓN DIARIA


El arca de Dios resultó en territorio filisteo después de una guerra entre el pueblo de Israel y los filisteos. Estos llevaron el arca de Dios al templo del dios Dagón, creyendo que habían logrado que Dios se venciera ante su dios, pero fue todo lo contrario. Dios envió plagas a los filisteos y el pueblo rogó que sacaran el arca de Dios de entre ellos. El primer indicio fue que encontraron a Dagón en el suelo boca abajo. A pesar de haber levantado al ídolo, lo hallaron vez tras vez, sin cabeza ni manos demostrando que los dioses falsos no tienen poder alguno. El terror se apoderó de todos los habitantes y los filisteos resolvieron enviar el Arca de regreso a su pueblo para evitar la destrucción total. La gloria, soberanía y poder le corresponden solamente a Dios (1 Crónicas 29:11-12), y esto es lo que no debemos olvidar.

Creo que Dios sigue demostrando su poder aun en estos tiempos modernos en que el hombre considera haberlo conseguido todo olvidando a Dios por completo; pero Él sigue manifestando al mundo su poderío y soberanía por encima de pueblos, razas y gobiernos. Es hora de voltear los ojos al Señor Dios Todopoderoso quien por amor a la humanidad envió a su Hijo Jescristo al mundo (Juan 3:16), para que quien crea en Él encuentre el camino para llegar a Dios Padre y halle la vida eterna (Juan 14:6). Si te dejas llevar por amuletos, horóscopos o cartas, el Señor desea darte una vida nueva; entrégale tu vida a Jesús. Te puedo guiar con una corta pero sincera oración. Dile así:

Señor Jesucristo: entiendo que te necesito y que viniste al mundo para salvarme. Hoy decido abrirte la puerta de mi vida para que vengas a morar conmigo y seas mi Señor y Salvador. Te pido perdón por mis pecados; hazme la persona que deseas que yo sea y toma el control del trono que yo manejo. Gracias Señor por perdonarme, limpiarme y darme la vida eterna a tu lado; amén.

Un abrazo y bendiciones,

Dora C.

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