Oí una voz desconocida que decía: Ahora quitaré la carga de tus hombros; liberaré tus manos de las tareas pesadas.
Salmo 81:5b-6. NTV.
Lectura: Salmo 81:1-7. Versículos del día: Salmo 81:5b-6.
MEDITACIÓN DIARIA
Cuando estamos tan atafagados por
diferentes causas, podemos parar, respirar profundo y recordar lo que el Señor
nos dice en su Palabra: “Ahora quitaré la carga de tus hombros; liberaré tus
manos de las tareas pesadas. Clamaste a mí cuando estabas en apuros, y yo te
salvé” (vv. 6 y 7a). Esto nos demuestra claramente que no eran solamente
palabras para el Salmista Asaf, también lo son para cada uno de nosotros. Clamemos
al Señor en el día malo, en el día de la angustia, en el día en que todo está
confuso y no sabemos hacia dónde ir, porque Él estará listo a salvarnos. Recordemos
que también nos dice Jesús: “Vengan a mí todos los que están cansados y llevan
cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Déjenme
enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso
para el alma. Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga
que les doy es liviana” (Mateo 11:28-30 NTV). ¡Qué hermoso Eres mi Señor!
Amado Señor
Jesús: muchas gracias por tu Palabra que siempre nos anima a seguir y no
desmayar. Tropiezos, malestares, desánimos, problemas que nos roban la paz y
quizá otros muchos que nos pueden acongojar, pero Tú bendito Señor, estás ahí
para escucharnos, fortalecernos y levantarnos. Gracias, muchas gracias, Amado
Rey y Señor. Hoy venimos ante Ti, para dejar todo nuestro peso en tus manos.
Gracias porque tu carga es ligera y la nuestra demasiado pesada. Gracias por
invitarnos a descansar en tus brazos. ¡Aleluya!
Un abrazo y bendiciones.