miércoles, 22 de julio de 2026

El apóstol Pablo ante el gobernador Félix

 Tengo la misma esperanza en Dios que la que tienen estos hombres, la esperanza de que él resucitará tanto a los justos como a los injustos.  Por esto, siempre trato de mantener una conciencia limpia delante de Dios y de toda la gente. 

Hechos 24:15-16 NTV.


Lectura: Hechos 24:1-21.  Versículos del día: Hechos 24:15-16,


MEDITACIÓN DIARIA


Pablo ante Félix dando su discurso de defensa por la acusación de los judíos. Lo acusaban de provocar disturbios y ser un hombre constantemente alborotador. Pablo reconoció ante Félix que era seguidor del Camino y que era firme en la ley judía, diciendo: “Adoro al Dios de nuestros antepasados y firmemente creo en la ley judía y en todo lo que escribieron los profetas. Tengo la misma esperanza en Dios que la que tienen estos hombres, la esperanza de que él resucitará tanto a los justos como a los injustos. Por esto, siempre trato de mantener una conciencia limpia delante de Dios y de toda la gente. Después de estar ausente durante varios años, regresé a Jerusalén con dinero para ayudar a mi pueblo y para ofrecer sacrificios a Dios.” (vv. 14-17 en la lectura).

El apóstol Pablo, seguidor del Señor Jesucristo, era un hombre muy preparado y que conocía a la perfección la Ley de Dios, pero al tener ese encuentro con el Señor Jesús y experimentar la manera como Él lo buscó, se entregó completamente a seguirlo sin desconocer la ley judía, pero ya teniendo claro que Jesús vino a morir por nuestros pecados y que solamente en Él hay salvación. Además de esto, Pablo era muy respetuoso con sus superiores. Así que no había motivo para acusarlo. Sin embargo, “Félix, quien estaba familiarizado con el Camino levantó la sesión y dijo: Esperen hasta que llegue Lisias, el comandante de la guarnición. Entonces tomaré una decisión sobre el caso” (v. 22).

Amado Señor: gracias porque sigues enseñándonos a través de tu siervo Pablo a resistir en los ataques que el enemigo siempre quiere interponer para que Tu mensaje de salvación no sea compartido. Te rogamos buen Jesús, que, a través de tu Santo Espíritu, nos permitas discernir y no dejarnos engañar por el maligno. Danos el denuedo para hablar que Tú Eres el Hijo de Dios, muerto y resucitado que viniste a morir en nuestro lugar para que, si creemos en Ti, encontremos la salvación y el derecho a la vida eterna Contigo. Gracias, gracias bendito Señor y Salvador nuestro. ¡Te amamos y agradecemos tanto amor por nosotros!


Un abrazo y bendiciones.

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