lunes, 22 de junio de 2026

Apliquemos el mandato del Señor

 Llegará el tiempo cuando pondré fin a tu familia para que ya no me sirva en el sacerdocio. Todos los miembros de tu familia morirán antes de tiempo; ninguno llegará a viejo. 

1 Samuel 2:31. NTV.


Lectura: 1 Samuel 2:27-34.  Versículo del día: 1 Samuel 2:31.


MEDITACIÓN DIARIA


Esto fue lo que el Señor le dijo al sacerdote Elí, por intermedio de un hombre de Dios. Su pecado fue, dejar que sus hijos menospreciaran los sacrificios al Señor. “Entonces, ¿por qué menosprecian mis sacrificios y ofrendas? ¿Por qué les das más honor a tus hijos que a mí? ¡Pues tú y ellos han engordado con lo mejor de las ofrendas de mi pueblo Israel! (v. 29 en la lectura); y el hombre de Dios, agregó: 30 “Por lo tanto, el Señor, Dios de Israel, dice: prometí que los de tu rama de la tribu de Leví me servirían siempre como sacerdotes. Sin embargo, honraré a los que me honran y despreciaré a los que me menosprecian.  Llegará el tiempo cuando pondré fin a tu familia para que ya no me sirva en el sacerdocio. Todos los miembros de tu familia morirán antes de tiempo; ninguno llegará a viejo” (vv. 30-31).

Todo esto sucedió porque el sacerdote Elí, no supo corregir a sus hijos y criarlos en el temor del Señor. La lectura me hace pensar en la obligación tan grande que tenemos como padres, en dirigir a nuestros hijos en el camino del Señor. La Palabra de Dios es completa y deja instrucciones tanto para los padres como para los hijos: “Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo.  «Honra a tu padre y a tu madre» —que es el primer mandamiento con promesa—  «para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra» Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor” (Efesios 6;1-4 NVI). Muy claros son estos mandatos.

Amado Señor: gracias porque nunca dejamos de aprender de tu Palabra; gracias porque para Ti los mandatos son claros y justos. Te rogamos que este Devocional llegue a tantos jóvenes que son padres y no han logrado instruir a sus hijos en el temor Tuyo y menos en el de sus padres. Señor, oramos porque Tu Palabra sea difundida por doquier y que estas verdades penetren hasta el fondo de los corazones para que se puedan levantar niños y jóvenes en el temor Tuyo, donde apliquen tu Palabra para una vida en familia, y reinen la paz, la justicia, el amor y la cordialidad. Gracias, gracias por todos los hogares que están a mi alrededor; y gracias por la instrucción dada. ¡Te adoramos Señor!


Un abrazo y bendiciones.

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