martes, 23 de junio de 2026

Señor permite que nuestros hilos no se rompan

 Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. 

Eclesiastés 4:9. NTV.


Lectura: Eclesiastés 4:4-12.  Versículo del día: Eclesiastés 4:9.


MEDITACIÓN DIARIA


He aquí un versículo clave para entender lo que dice el Señor cuando una pareja se casa. Seguro, que son mejor dos, porque bien lo dice el versículo: se pueden ayudar mutuamente. Desde el Génesis vemos que el Señor estuvo interesado en que el hombre no estuviera solo; por eso: “Después, el Señor Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayuda ideal para él” (Génesis 2:18 NTV). Esa ayuda ideal, es el complemento perfecto para él. Es la persona que irá a acompañarlo en las buenas y en las malas. Hace mucho tiempo escuché algo muy diciente al respecto y es lo siguiente: Dios no sacó a la mujer de la cabeza del hombre, para que esta lo domine y se crea superior, pero tampoco la sacó de los píes para que el hombre la maltrate y ultraje; Dios en su infinita sabiduría, la sacó de una costilla, porque la mujer necesita protección, de cerca al corazón, porque necesita mucho amor. Pienso yo, que los dos, hombre y mujer, se complementan entre sí; se ayudan mutuamente para llevar las cargas del hogar (que no son pocas). Entre dos se toma mejor una decisión, se fortalece el lazo de unión y recordemos que no son dos, son tres: esposo-Jesús-esposa. Y la cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente. El Señor es el hilo central y principal, de Él penden esposo y esposa. Por eso hay que estar bien agarrados de esa cuerda porque con el Señor, todo es más llevadero (su carga es fácil y ligera: Mateo 11:30).

Amado Señor: muchas gracias por enseñarnos a ver en el cónyuge, la persona que has puesto para no solo complementarnos, sino ayudarnos también. Señor ven a morar en nuestros hogares; sé Tú el centro en cada relación y pon en cada uno el deseo de dar lo mejor. No permitas Señor que nuestros hilos se rompan; al revés, permite con el tiempo se vayan endureciendo más, para que precisamente con los golpes fuertes no se resquebrajen y lleguen a soltarse, Gracias, gracias buen Señor Jesús.


Un abrazo y bendiciones.

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