—Lo siento, hermanos. No me había dado cuenta de que él es el sumo sacerdote—contestó Pablo—, porque las Escrituras dicen: “No hables mal de ninguno de tus gobernantes”.
Hechos 23:5. NTV.
Lectura: Hechos 23:1-11.
Versículo del día: Hechos 23:5.
MEDITACIÓN DIARIA
Pablo, el último de los
discípulos llamado directamente por el Señor, no solamente tenía la misión de
llevar el mensaje del Señor Jesucristo, sino que dejaba ver su educación y
sometimiento a la ley. Era muy inteligente y audaz; sabía cuándo tenía que
hablar y cuando tenía que callar. Aprendamos de él; primero como lo dice el
versículo del día: “No hables mal de ninguno de tus gobernantes”. Creo que el
Señor nos toca fuertemente, especialmente en mi país Colombia, con el próximo
cambio de gobierno que pronto se dará y con las elecciones presidenciales recién
pasadas en las que se registró una Colombia completamente dividida en dos: la
izquierda y la derecha. Creo que como cristianos nuestro deber es orar por los
gobernantes, nos gusten o no nos gusten. Al final de cuentas miremos lo que
dice la Palabra de Dios: “Toda persona debe someterse a las autoridades de
gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de
autoridad están allí colocados por Dios. Por lo tanto, cualquiera que se rebele
contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será
castigado” (Romanos 13:1-2 NTV).
Amado Señor:
En verdad te confesamos que no nos es fácil someternos a todas las autoridades.
Enséñanos a ver este mandato de la manera Tuya, especialmente orando por la
conversión de aquellos que están completamente alejados de Ti. Gracias bendito
Señor por nuestro país; lo ponemos delante de Ti para que, desde sus
gobernantes para abajo, haya una sincera conversión a Ti y tengan Tu Palabra
como el Manual de Vida para cada uno de ellos. Gracias, gracias, bendito Señor.
¡Te alabamos y adoramos!
Un abrazo y bendiciones.
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