lunes, 4 de diciembre de 2017

Aroma perfumada para ti

Y lloraba yo mucho porque no se había encontrado a nadie que fuera digno de abrir el rollo ni de examinar su contenido.
 Apocalipsis 5:4.

Lectura: Apocalipsis 5:1-14.  Versículo del día: Apocalipsis 5:4.

MEDITACIÓN DIARIA

No se había encontrado a nadie ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra digno de romper el rollo y abrir los siete sellos y Juan lloraba por esto (vv. 1-3). Pero ¡Gloria a Dios que hay una gran noticia! Uno de los ancianos le reprocha a Juan: “¡Deja de llorar, que ya el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido! Él sí puede abrir el rollo y sus siete sellos” (v. 5). ¡El Cordero de Dios fue inmolado y ha vencido! Él es el único digno de recibir la adoración de los seres vivientes y de los ancianos. Cada uno de ellos tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso que son las oraciones de los santos. ¡Es hermoso saber esto! Nuestras oraciones llegan al trono celestial como olor fragante para nuestro buen Señor. ¡Desde aquí estamos siendo partícipes de la adoración en el cielo! La verdad nunca me había percatado de ese lindo detalle.
Claro, nosotros ya somos parte del linaje escogido por Dios, somos su real sacerdocio y entonces entramos al trono de la gracia para ser partícipes de toda la honra y gloria que merece nuestro bien amado Salvador: “Digno eres de recibir el rollo escrito y de romper sus sellos, porque fuiste sacrificado, y con tu sangre compraste para Dios gente de toda raza, lengua, pueblo y nación. De ellos hiciste un reino; los hiciste sacerdotes al servicio de nuestro Dios,    y reinarán sobre la tierra” (vv. 9-10).

Amado Señor: ¡Eres el Cordero sacrificado digno de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría, la fortaleza y la honra, la alabanza y la gloria por los siglos de los siglos! Eres nuestro bendito Salvador. Recibe buen Jesús nuestras oraciones como aroma perfumada para Ti. Gracias por todo lo que hiciste en esa cruenta cruz solo por amor. ¡Te amamos Señor!

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Orar por los que nos presiden

Es cierto que ustedes viven en obediencia, lo que es bien conocido de todos y me alegra mucho; pero quiero que sean sagaces para el bien e inocentes para el mal. 

Romanos 16:19.

Lectura: Romanos 16:17-27.  Versículo del día: Romanos 16:19.

MEDITACIÓN DIARIA

Una iglesia cimentada con fundamentos firmes, creciendo y haciendo la voluntad de Dios como la dejada por Pablo en Roma, está propensa a los ataques del enemigo porque lógico, él no se va a quedar quieto viéndola prosperar. Por eso aquí, su líder, los exhorta a no dejarse engañar por aquellos que querrán causar divisiones y dificultades. Su recomendación es alejarse de ellos porque se nota claramente que van tras sus propios deseos (vv. 17-18). Hay un dicho que dice: ‘divide y reinarás’. La envidia, los celos, la avaricia salen a relucir en toda Congregación y entre más se vea la unción más serán los ataques. Cuánto se agrada Pablo de sus discípulos que viven en obediencia; sin embargo, no deja de advertirles para que estén atentos a estos embates. El Señor mismo dijo que iríamos como ovejas en medio de lobos; por lo tanto deberíamos ser astutos como serpientes e inocentes como palomas.
Considero muy importante tener en cuenta este punto ya que todos los que pisan una iglesia no van con las mismas intenciones. Algo que me gustó de mi actual iglesia es que uno de los puntos clave es no darle pie a la murmuración. A través de la murmuración se llega a la discordia y división. No es fácil el trabajo de pastorear; si es bien difícil en un hogar que son menos miembros, pensemos en la responsabilidad de guiar ovejas cada una con problemas diferentes y queriendo hacer su voluntad. “Mi pueblo es necio, no me conoce; son hijos insensatos que no tienen entendimiento. Son hábiles para hacer el mal; no saben hacer el bien” (Jeremías 4:22). ¡Dura tarea! Por eso a los fieles se nos recomienda orar por nuestros pastores; son tan humanos como nosotros: tienen fortalezas y debilidades. Es nuestro deber honrarlos y respetarlos (1 Tesalonicenses 5:12-13); y siempre tenerlos presente en oración.

Amado Señor: Gracias por la advertencia que nos das a través del apóstol Pablo porque es útil para todos. Gracias porque con ella nos enseñas también el deber de orar por quienes nos presiden ya que ellos trabajan arduamente entre nosotros guiándonos y amonestándonos. Te rogamos Señor que los fortalezcas y les des el discernimiento necesario para guiar a tu Iglesia. ¡Te alabamos y glorificamos buen Dios!

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 1 de diciembre de 2017

En la calma añorarte como al mejor enamorado

Todo mi ser te desea por las noches; por la mañana mi espíritu te busca.
 Isaías 26:9.

Lectura: Isaías 26:1-10.  Versículo del día: Isaías 26:9.

MEDITACIÓN DIARIA

¿En quién tienes puesta tu confianza? ¿En el agorero, en el brujo o en el horóscopo quizá? De pronto confías en tus padres (no está mal que lo hagas), está mal cuando los pones a ellos por encima de Dios. ¿Pero sabemos tener paciencia y esperar los designios del Señor? ¿O nos lanzamos de una vez al ruedo y la paz se agotará?: “Al de carácter firme lo guardarás en perfecta paz, porque en ti confía. Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna” (vv.3-4). Puede ser que nos creamos bien cimentados y no nos percatemos que nos falta confianza en nuestro amado Señor. El profeta Isaías aquí nos exhorta a tener una relación con el Señor donde brille la confianza de tal modo que si no llega pronto lo que buscamos, tenemos que agregar paciencia y persistir. La paciencia es importante para Dios porque es un signo de confianza.
Cuando todos estos ingredientes se den (confianza, paciencia, persistencia), es el momento de rendirnos completamente. De volcar todo nuestra adoración  hacia Él y desear en la noche dormir a su lado sin dejar apagar la llama del amor que le hemos profesado, para que en el nuevo amanecer lo busquemos con espíritu apacible y calmado. Solemos encontrarnos más íntimamente con nuestro Amado, en un remanso de paz que en medio de ofuscación y tensión. “Sí, en ti esperamos, Señor, y en la senda de tus juicios; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra vida” (v. 8).

Amado Señor: Añoramos estar siempre a tu lado. Enséñanos a confiar en Ti como deseas que lo hagamos. Señor, que no estropeemos la obra de tus manos por no saber esperar. Gracias por tu Palabra que siempre nos guía a buscarte como al mejor de los enamorados. ¡Te amamos Señor!

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 30 de noviembre de 2017

La lengua es un fuego de maldad

Sin leña se apaga el fuego; sin chismes se acaba el pleito. 
Proverbios 26:20.

Lectura: Proverbios 26:17-28.  Versículo del día: Proverbios 26:20.

MEDITACIÓN DIARIA

A veces pasamos dificultades por ser muy ingenuos o ilusos. Creemos que todos van a responder del mismo modo que lo hacemos y estamos muy equivocados. Con la boca se peca muchísimo bien sea en alegatos, malas palabras, injurias, juzgamientos y en especial hablando más de la cuenta o sea dándole cabida al chisme. “Los chismes son como ricos bocados: se deslizan hasta las entrañas” (v. 22). Lo que quizá no percibimos es que en ocasiones la persona chismosa lleva por dentro heridas que explota haciéndole daño a los que la rodean. Miremos bien la advertencia que nos da aquí la Palabra de Dios para no dejarnos manipular en estos casos: “El que odia se esconde tras sus palabras, pero en lo íntimo alberga perfidia. No le creas, aunque te hable con dulzura, porque su corazón rebosa de abominaciones. Tal vez disimule con engaños su odio, pero en la asamblea se descubrirá su maldad” (vv. 24-26).
El apóstol Santiago en su Carta nos exhorta sobre la lengua y enseña lo siguiente: “También la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende a su vez fuego a todo el curso de la vida” (Santiago 3:6).  “Sin leña se apaga el fuego”: así es; cuando se deja de murmurar, ya las llamas de lo que ha hecho la lengua se calma. Pero fijémonos que no es tan fácil hacerlo para quien ha estado habituado porque por donde quiera que vaya, va a dejar llama prendida. Sin embargo, para el Señor no existen los imposibles y gracias a Dios a eso vino Jesús al mundo: a salvar a los perdidos. No importa que tan pecador se sea con la lengua; puede ser una adicción pero por esa adicción Jesús también ya pagó. Si consideras que ese es tu caso, no te desanimes porque tienes la solución con el Señor Jesucristo.

Amado Señor: Gracias por tu Palabra que siempre nos lleva a la misma conclusión de saber  y entender que absolutamente por todos los pecados ya pagaste. Que la lección nos sirva también para aprender que debemos callar y no ser ligeros al hablar. Gracias por el mensaje que nos dejas y por la gracia recibida en la cruz, donde llevaste todos nuestros pecados. ¡Te alabamos buen Señor!

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

¡A Ti todo loor, gloria y honor!

Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas. 
Apocalipsis 4:11.

Lectura: Apocalipsis 4:1-11.  Versículo del día: Apocalipsis 4:11.

MEDITACIÓN DIARIA

El apóstol Juan nos describe cómo sería el trono en el cielo de acuerdo a la revelación dada por el Señor. Allí solo se escuchará alabanza y se le rendirá adoración a nuestro gran Dios: “Y día y noche repetían sin cesar: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era y que es y que ha de venir” (v. 8b). Los que repetían sin cesar eran los cuatro seres vivientes y cada vez que ellos lo hacían, los ancianos se postraban ante Él y adoraban al que vive por los siglos de los siglos. El Señor Jesucristo es el que era, el que es y el que ha de volver. El evangelio de este mismo discípulo nos dice lo siguiente: “En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir” (Juan 1:1-3). Por medio de Jesucristo fue creado todo. De razón que Génesis afirma: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza” (Génesis 1:26a). Definitivamente, el Verbo estaba desde el principio y por haber cumplido excelentemente su misión aquí en la tierra merecía, merece y merecerá que le aclamemos con corazón, alma, mente y fuerza: “Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas”.
Estoy plenamente convencida que al cielo llegaremos llenos de alabanzas y loores para nuestro buen Jesús. Siempre he contado que cuando mi madre murió le pregunté angustiada al Señor en dónde estaría ella y tuve una hermosa visión a través de un sueño creo: yo estaba terminando ya la cuesta a una elevada montaña y mi madre me estiró la mano para ayudarme a dar el último escaño diciéndome  a la vez, que le apurara porque allá en el cielo, todos adoraban al Señor. Y así lo vi: por doquiera que pasábamos se escuchaban cantos de alabanza y adoración. Después de eso desperté en medio de una luz, una paz y un olor fragante. Fue una experiencia inolvidable. No te vayas a perder esta sinfonía de adoración a nuestro Salvador y Rey. Entrégale tu vida y serás partícipe de ella.

Amado Señor Jesús: A Ti todo loor, gloria, honra y poder porque la victoria fue tuya al derrotar al enemigo y a la muerte. ¡Tú venciste Señor para darnos el derecho de estar en tu presencia! ¡Te amamos Señor!

Un abrazo y bendiciones.

martes, 28 de noviembre de 2017

A través de mis devocionales

Más bien, como está escrito: Los que nunca habían recibido noticia de él lo verán; y entenderán los que no habían oído hablar de él. 
Romanos 15:21.

Lectura: Romanos 15:14-22.  Versículo del día: Romanos 15:21.  

MEDITACIÓN DIARIA

Ahora muy seguido en mis devocionales encuentro el llamado del Señor a no quedarme callada y compartir de Él. Por consiguiente cada vez que sea, así lo haré. Es que no podemos callar porque si lo hacemos, dice la Biblia que las ‘piedras hablarán’ (Lucas 19:40). ¿Pero cómo permitir que lo hagan ellas cuando aún estamos nosotros aquí en la tierra? Igual que Pablo no podemos silenciar lo mandado por el Señor. “Yo tengo el deber sacerdotal de proclamar el evangelio de Dios, a fin de que los gentiles lleguen a ser una ofrenda aceptable a Dios, santificada por el Espíritu Santo”; “No me atreveré a hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para que los gentiles lleguen a obedecer a Dios. Lo ha hecho con palabras y obras, mediante poderosas señales y milagros, por el poder del Espíritu de Dios” (vv. 16 y 18-19 en la lectura).
Lo digo y repito constantemente: ‘el Señor ha hecho maravillas en mi vida, las cuales no puedo dejar de proclamar’. Si mi testimonio ha de servir para que otros lleguen a sus pies, lo compartiré cuantas veces sea necesario. Ese fue mi compromiso aquel día gris en que sentí que el mundo se derrumbaba sobre mí, pero que a la vez fue glorioso porque me permitió encontrarme con mi Salvador y sentir su amor y bondad. Lo anterior me insta también a cumplir el deber sacerdotal de proclamar el Evangelio. No lo hago como en verdad debiera hacerlo; espero por lo menos que estos mensajes se extiendan no solamente con quienes los comparto sino igualmente a través de mi blog que puede viajar alrededor del mundo.

Amado Jesús: Gracias por la misión que me otorgaste a través de mis devocionales. Oro por cada persona que lo recibe para que en ella se encuentre el mismo sentir de hacerlo extensivo a familiares y conocidos. También te ruego Señor que permitas a los que siguen el blog aprender de Ti, crecer en tu Palabra y si no te conocen, llegar a tus pies. Gracias por tanta bondad demostrada hacia mí y por el deseo inigualable de cada día querer compartirlo con más empeño para la gloria y honra tuya. ¡Te amo mi Señor!

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Piezas maravillosas esculpidas por manos prodigiosas

Señor, tú eres mi Dios; te exaltaré y alabaré tu nombre porque has hecho maravillas. Desde tiempos antiguos tus planes son fieles y seguros. 

Isaías 25:1.

Lectura: Isaías 25:1-12.  Versículo del día: Isaías 25:1.

MEDITACIÓN DIARIA

¡Claro que el Señor ha hecho maravillas! No puede haber ni uno solo que diga lo contrario si el Señor ha sido su Salvador y el centro de su vida. Repasando la predicación dominical de mi Iglesia y ver cómo el Señor obra en la vida de sus escogidos, no puedo también dejar de alabarle y de exaltarle porque recordando mis tiempos antiguos he podido constatar su fidelidad y amor a lo largo del camino.
Igual que lo decía el Pastor hablando de su propio testimonio yo también digo: ‘a tu manera Señor trataste conmigo’; testimonio muy diferente pero testimonio al fin de cuentas. Casi siempre el Señor comienza con moldearnos a su antojo (llamémoslo disciplina). No es fácil porque es eso: disciplina; y cuando Él nos da vueltas y revueltas en su mano prodigiosa, duele muchísimo. Yo misma en ocasiones le pregunto: ¿Hasta cuándo Señor? Porque a veces le repito: ‘creo que ahora si acabaste’ y ¡saz! Un nuevo golpe me sacude. Han sido tantas las veces, que precisamente me ha mostrado dos cosas: la primera que soy tan especial para Él que no quiere soltarme de su mano así me duela, y la segunda, tal vez la más extraordinaria, no podría alabarle y adorarle porque si no hubiese sido por aquello que me atormentaba no podía contar sus maravillas. Es que cuando conocemos al Señor señalamos un primer testimonio, pero a medida que vamos creciendo, vamos experimentando día tras día su amor inagotable y su misericordia por doquier.
“¡Sí, este es nuestro Dios; en él confiamos, y él nos salvó! ¡Este es el Señor, en él hemos confiado; regocijémonos y alegrémonos en su salvación!” (v. 9). Oro para que tú permitas igual: que Jesús entre a gobernar tu vida y puedas contar en un futuro próximo las maravillas realizadas contigo. Dios es fiel y el mejor Alfarero que existe. Permite ser para Él, la pieza de barro mejor esculpida por las manos divinas.

Amado Señor: Es imposible dejar pasar los días sin contar la historia de nuestra vida a tu lado. Cada uno tenemos la adecuada y se nos antoja que es irrepetible y única la propia. La mía por lo menos mi Señor ha sido desbaratada por completo; pero al final, no la reconstruida sino la nueva, sale a relucir como tesoro extraordinario en una pieza tallada con detalles. ¡Por eso te alabo y te doy gracias mi Dios y Rey!

Un abrazo y bendiciones.

Busquemos y andemos por el camino del Señor

Escúchame, pueblo mío, en tanto te doy severas advertencias. ¡Oh Israel, si tan solo me escucharas!  Salmo 81:8. NTV. Lectura: Salmo 81:8-...