Entonces Jesús llamó a los niños, y les dijo a sus discípulos: -Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan, porque el reino de Dios es de los que son como ellos.
Lucas 18:16. TLA.
Lectura del día: Lucas
18:15-17. Versículo del día: Lucas
18:16.
MEDITACIÓN DIARIA
Este Devocional va dirigido a
nuestro amado Señor por la vida de Luquitas mi primer varoncito nieto, en sus
nueve añitos de vida. Muy interesante y para tener en cuenta, la manera como el
Señor nos muestra primero el trato que les debemos dar a los niños y segundo la
importancia que desde pequeños, les inculquemos el temor reverente a Dios.
Le doy gracias al Señor porque de
esta manera han ido creciendo mis Muñequitos, que son mis nietos y Luquitas ha
entendido muy bien su papel. Mi corazón se llena de alegría cuando escucho que
él y Juanita, su hermanita, han invitado a sus amiguitos y compañeros del
Colegio a las reuniones de la Iglesia. Sé de muchos cristianos e incluso de
pastores que llegaron a los pies del Señor por sus hijitos, cuando eran niños.
La Palabra del Señor nos dice: “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando
fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6 RVR1960). Esta es la labor
que como padres y abuelitos tenemos con nuestros pequeños. Pablo nos lo recuerda
en sus palabras a Timoteo su discípulo: “Me acuerdo de tu fe sincera, pues tú
tienes la misma fe de la que primero estuvieron llenas tu abuela Loida y tu
madre, Eunice, y sé que esa fe sigue firme en ti” (2 Timoteo 1:5 TLA). Una
tarea que se transmite de generación en generación. Todo mi amor junto con mis
oraciones por mi hermoso Luquitas.
Amado Señor
Jesús: Tú que amas a los niños y deseas que siempre se acerquen a Ti, te ruego
que tomes la vida de mi pequeño Luquitas y jamás lo sueltes. Gracias porque
desde su nacimiento ha sabido que Eres el Dios verdadero, el Papito Fiel que lo
ama y que Eres Tú quien siempre estás pendiente de sus juegos, su estudio, su
familia y amiguitos. Yo te ruego mi Señor que Tu Palabra penetre hasta el fondo
de su corazoncito para que jamás se borre de su vida; que lo sigas llenando de
Tu Presencia y siga creciendo en estatura, sabiduría y gracia delante de Ti y
de los hombres. Gracias, gracias mi Señor.
Besitos
y bendiciones,
Dora
C.
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