sábado, 12 de septiembre de 2026

Busquemos y andemos por el camino del Señor

Escúchame, pueblo mío, en tanto te doy severas advertencias. ¡Oh Israel, si tan solo me escucharas! 

Salmo 81:8. NTV.


Lectura: Salmo 81:8-16.  Versículo del día: Salmo 81:8.


MEDITACIÓN DIARIA


 Este es el clamor del Señor por su pueblo; sin embargo, el pueblo de Israel no escuchó a su Señor. “Pero no, mi pueblo no quiso escuchar; Israel no quiso que estuviera cerca” (v. 11 en la lectura). Israel, nunca entendió el gran amor de su Señor por ellos. Entonces, sucedió lo inevitable: “Así que dejé que siguiera sus tercos deseos y que viviera según sus propias ideas.  ¡Oh, si mi pueblo me escuchara! ¡Oh, si Israel me siguiera y caminara por mis senderos!   ¡Qué rápido sometería a sus adversarios!     ¡Qué pronto pondría mis manos sobre sus enemigos!” (vv. 12-14).

Cambiemos ese “Israel” por nuestro propio nombre: ¡Oh, si Dora me siguiera y caminara por mis senderos! ¡Qué rápido sometería a sus adversarios! ¡Qué pronto pondría mis manos sobre sus enemigos!”. Si en verdad lo siguiéramos, simplemente, el Señor pelearía por nosotros. Caminaríamos tranquilos, porque nuestro andar sería de su mano. Muy seguramente cuando conociste al Señor lo proclamaste: “Tú has declarado hoy que el Señor es tu Dios y has prometido andar en sus caminos y obedecer sus decretos, mandatos y ordenanzas, y hacer todo lo que él te diga” (Deuteronomio 26:17. NTV). Nos sucede que con el tiempo se nos olvida lo que le hemos dicho al Señor, pero que bonito que el Señor usa cualquier instrumento para recordarnoslo. Aparte de eso, a veces creemos que el Señor se equivocó y que ese no es nuestro camino. No, no; nunca dejemos que el maligno nos confunda porque “Perfecto es el camino de Dios” (Salmo 18:30 NTV). Puede que no lo entendamos, pero es que así son sus caminos: “¡Oh profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos!”. (Romanos 11:33 RVA 2015).

Amado Señor Jesús: gracias porque sin derecho a equivocarnos Tú nos mostraste cuál es el verdadero camino. Gracias porque no existe otro; tu camino es inescrutable, es perfecto. Gracias, bendito Señor, porque un día nos llamaste a seguir tu camino y aunque a lo largo de la travesía hemos encontrado piedras y tropiezos, tu brazo poderoso nos levanta para continuar. Sigue Señor llevándonos de tu mano y no permitas que nos desviemos del camino trazado. Gracias, gracias buen Señor y Dios nuestro. ¡Te amamos!


Un abrazo y bendiciones.

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