lunes, 8 de enero de 2018

Enséñanos a buscarte día y nohe

Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera! 
Salmo 1:3.

Lectura: Salmo 1:1-6.  Versículo del día: Salmo 1:3.

MEDITACIÓN DIARIA

Uno de los deseos en cada nuevo año es que sea próspero. Pues bien, la lectura del Salmo dice: “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella” (vv. 1-2). Precisamente en la prédica de ayer el Pastor nos hablaba sobre la importancia de no dejarnos llevar por las personas que siguen al mundo. La Biblia nos enseña que el mandamiento más importante es amar a Dios con todo el corazón, la mente y el ser. Si no se hace de ese modo quiere decir que hay algo o alguien por encima de Dios y ya se está faltando al mandato. De ahí la importancia de deleitarse y meditar en su ley día y noche porque de esta manera se tiene el soporte y la fortaleza de Dios para ser radical en la fe y decir no cuando lleguen las tentaciones o los malos consejos. La persona que sabe enfrentar con sabiduría estas acechanzas es bendecida grandemente; esto es ser ‘dichoso’ o ‘bienaventurado’. Por eso se le compara con el árbol plantado junto a corrientes de agua que da su fruto a tiempo y sus hojas jamás se marchitan porque “¡Todo cuanto hace prospera!”.

Amado Señor: nuestro deseo es que en este nuevo año nuestra vida dependa totalmente de Ti. Enséñanos a buscarte día y noche; a leer tu Palabra, aprenderla, meditarla, practicarla y compartirla. De este modo nos alimentaremos fuertemente y no estaremos débiles cuando el mundo nos ofrezca seguir su camino. Que nuestras vidas den fruto apacible, es decir, un tiempo dulce en tu presencia y generoso, para honrar tu Nombre como lo mereces. ¡Gracias bendito Dios!

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 6 de enero de 2018

Nueva creación para empezar una nueva vida

Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! 
2 Corintios 5:17.

Lectura: 2 Corintios 5:1-21.  Versículo del día: 2 Corintios 5:17.

MEDITACIÓN DIARIA

He hablado en los devocionales anteriores de hacer las cosas todas como para el Señor; de confiar En Él porque es el único camino; de ser ordenados y buenos planificadores como Dios nos lo enseñó; de contar bien nuestros días cogidos de Jesús y de confiar en su promesa que todo va a ser diferente en el nuevo camino abierto. Pero hay algo muy importante: si no conoces a Jesús estarás pensando cómo lograr estos objetivos; y en verdad sin Él es muy difícil alcanzarlos. Cuando recibimos a Cristo en nuestras vidas, somos nueva creación y tenemos el derecho al cielo. Es difícil tal vez entenderlo, pero exactamente eso le dijo el Señor a Nicodemo: “De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Miremos el versículo que sigue en la lectura: “Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados” (vv. 18-19 en la lectura).
Todo este recuento para que entiendas que Jesús vino al mundo a darnos vida nueva y que todo lo anterior ya no cuenta. Si con Él somos nueva creación, quiere decir que el viejo hombre ha quedado atrás. Igual que Pablo hizo la exhortación, hoy la paso yo: “En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios”. ¡Reconcíliate con Dios! Serás nueva creación y tendrás la patria celestial.

Señor Jesús: Toma la vida de la persona que está leyendo este devocional y no te conoce como Salvador de su vida. Te ruego buen Señor que tu Santo Espíritu la escudriñe y le muestre la verdad y el camino que eres Tú para llegar al Padre y poder gozar de una vida eterna a tu lado. Gracias bendito Señor Jesús.

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 5 de enero de 2018

Auméntanos la fe para esperar lo nuevo

¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados. 
Isaías 43:19.

Lectura: Isaías 43:14-28.  Versículo del día: Isaías 43:19.

MEDITACIÓN

Tal como dice la canción: ‘Año nuevo vida nueva’ y puede ser una canción de farándula, pero es muy cierto. Podemos empezar el año cogiéndonos de las lindas promesas del Señor. Quizá el año anterior fue tormentoso y difícil de caminar por desiertos calurosos y áridos. Pero hay algo que debemos dejar atrás si queremos los caminos nuevos. Miremos exactamente de la misma Palabra lo que nos pide el Señor: “Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado” (v. 18). Así el año anterior haya traído mucha aflicción, ahora hay que darle paso a lo nuevo y desechar todo el pasado.
A veces estamos tan arraigados a lo acaecido que vivimos recordándolo y hablando a menudo de sus contratiempos. Cuando actuamos así no le damos paso a las bendiciones; le ponemos tropiezo y de ese modo pues no llegarán. Propongámonos comenzar de nuevo dejando lo pasado en eso: pasado. Que este sea uno de los propósitos en el 2018.

Amado Señor: Gracias por las nuevas sendas que abrirás en este nuevo año. Gracias porque, aunque lo veamos como imposible, sabemos que Tú lo puedes hacer. Gracias por estar siempre pendiente y desear nuestro bienestar. ¡Auméntanos la fe para saber esperar en Ti! ¡Te alabamos Señor!

Un abrazo y bendiciones. 

jueves, 4 de enero de 2018

Continúa el viaje de la mano de Jesús

Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría. 
Salmo 90:12.

Lectura: Salmo 90:1-17.  Versículo del día: Salmo 90:12

MEDITACIÖN DIARIA

Tal vez, muchas veces dejamos pasar los días sin considerar ningún valor en ellos. Vivimos por inercia, ‘porque me toca’; pero no se le encuentra ningún sentido a la vida. Moisés quien escribió este Salmo nos hace ver que aquí no somos nada y que todos vamos a volver al polvo (v. 3). Pero mientras estemos, debemos aprovechar bien los días. Otra versión dice: “Enséñanos a entender la brevedad de la vida”; y así es. La vida no es sino un paso nada más. Somos como la hierba que se abre y florece en la mañana, pero al anochecer está seca y marchita (vv. 5-6). Esto no lo entendemos hasta que llegamos a los años dorados cuando hacemos un recuento de los días vividos. Muy seguramente nos lamentamos de muchas cosas que hubiésemos querido realizar y no hicimos. Nuestros años se van como un suspiro (v. 9), cuando nos damos cuenta, ya estamos más que pintando canas. “Tantos años de vida, sin embargo, solo traen pesadas cargas y calamidades: pronto pasan, y con ellos pasamos nosotros” (v. 10).
Bueno, pero gracias a Dios que después de Moisés vino un hombre a la tierra para darnos una vida completa y con propósito. Este hombre, Jesús de Nazaret, es el Cristo vivo y resucitado para que tú y yo tengamos el derecho de entrar al cielo y gozar una eternidad completamente a su lado. Allí, ya no existirá más dolor o angustia; ni habrá tristeza alguna. ¡Gloria a Dios por mandarnos a su Hijo Jesucristo!
No te desanimes, continúa este viaje que, aunque pareciera largo, no es más que un pequeño vuelo. Cógete de la mano de Jesús y caminemos juntos por este hermoso valle que es la vida terrenal y la que a bien Dios nos ha dado para vivirla.  Con el Señor nos espera la vida eterna, la mejor.

Amado Señor Jesús: Muchas gracias por estar con nosotros y venir a darnos otra clase de vida: una abundante y con un propósito especial. Muéstranos cuál es ese propósito en cada uno, para que así salgamos victoriosos en la obra encomendada. ¡Bendito eres Señor!

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 3 de enero de 2018

Aprendamos del mejor Diseñador y Planificador

La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. 
Génesis 1:2.

Lectura: Génesis 1:1-30.  Versículo del día: Génesis 1:2.

MEDITACIÓN DIARIA

La tierra era un caos total, y Dios le puso orden. Así que primero fue la luz y la separó de las tinieblas. Con la luz formó el día y con las tinieblas la noche (vv. 3-5). Esto fue el primer día. Después hizo el firmamento separando las aguas de arriba de las aguas de abajo. Al firmamento lo llamó cielo. Ese fue el segundo día (v. 8). Enseguida quiso que las aguas que estaban debajo del cielo se juntaran en un solo lugar y que apareciera lo seco. A las aguas juntas llamó mar y a lo seco, tierra. Al ver tal belleza quiso que hubiese árboles que diesen fruto y plantas que brotaran semillas y así sucedió. Ese fue el tercer día. Después creó la belleza del firmamento con luces para separar el día de la noche y con su mandato llegaron el sol para iluminar el día y la luna junto con las estrellas, la noche. Esto fue el cuarto día (vv. 14-19).  Llegó el quinto día y Dios quiso que en el mar hubiera seres vivos y que en el cielo las aves lo surcaran; al contemplar esta belleza les ordenó reproducirse. Creó Dios animales domésticos, salvajes, reptiles e insectos y consideró que todo esto era bueno. Entonces dijo: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza”: hombre y mujer los creó. Los bendijo para que fueran fructíferos, se multiplicaran, llenaran la tierra y la sometieran.  Les entregó toda planta que da semilla y árbol que de fruto para que les sirviera de alimento. Dios miró todo lo que había hecho y era ¡tal la belleza de su creación! De este modo se cumplió el sexto día. Todo lo hizo detalladamente a manera del mejor Diseñador y Planificador.
Dios desde el comienzo nos enseña que es un Dios de orden. Creó los cielos y la tierra, pero no se quedó con eso nada más: le puso atención a lo ya establecido y a medida que cada cosa fue llegando después de la instrucción dada y ver que era bueno seguía con el siguiente paso. La elaboración de su creación nos enseña cómo desarrollar un buen proyecto. Aprendamos de esto a ser organizados y ordenados sin olvidar cada detalle que nos lleve a feliz término la obra.

Amado Señor: Tu creación aparte de ser maravillosa nos sirve de ilustración aun para los quehaceres del mundo. Te rogamos que nos enseñes a cumplir con las tareas encomendadas bajo los parámetros aprendidos de Ti, siguiendo las instrucciones correctas y consecuentes para elaborarlas con excelencia. Gracias por tanta instrucción recibida a través de ella. ¡Te amamos Señor!

Un abrazo y bendiciones.

martes, 2 de enero de 2018

El camino es Jesús; ¡Síguele!

No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. 
Juan 14:1.

Lectura: Juan 14:1-14.  Versículo del día: Juan 14:1.

MEDITACIÓN DIARIA

Empezamos un nuevo año con nuevos proyectos, propósitos y expectativas. Quizá después de las fiestas de fin de año, ya no se tenga el mismo ánimo, o de pronto se dude y se asuste de pensar si se podrán cumplir todos esos buenos deseos. Pero no hay que dudar, el Señor Jesús les dijo a sus discípulos que confiaran en Dios y también en Él. La verdad es que, teniendo al Señor, lo tenemos todo: una nueva vida aquí con Él y lo mejor: una vida eterna a su lado. El Señor volvió al Padre a prepararnos un lugar, así que necesitamos seguir su camino. “Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy” (v. 4).  Tomás no entendía las palabras del Señor y por lo tanto decía no conocer el camino, pero Jesús le responde: “―Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí” (v. 6).
Puedes estar empezando un año de confusión, de tristeza, de desilusión, pero el Señor te dice hoy: ‘búscame y te conduciré por mi camino para darte vida nueva’. Si lo haces ganarás un puesto en el cielo donde fue Jesús a prepararnos lugar (v. 2); además de eso, empiezas a conocerlo y a tener una relación más íntima con Él, lo cual redundará en beneficio para ti. Dios permita que empieces este año entregándole a Jesús tu vida. Si deseas, te puedo guiar con una oración así:

Señor Jesús: comenzando este nuevo año decido invitarte a mi corazón, para que seas el Señor y Salvador de mi vida. Toma el trono de ella y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias por perdonar mis pecados e ir a prepararme un sitio a tu lado. ¡Bendito eres Señor!

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 1 de enero de 2018

Un nuevo año deseando hacer todo como para el Señor

Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de El a Dios el Padre.
 Colosenses 3:17 NVLH.

Lectura: Colosenses 3:1-25.  Versículo de la Biblia: Colosenses 3:24.

MEDITACIÓN DIARIA

Para hacer las cosas como a Dios le gusta tenemos que poner la mirada en lo de arriba no en la tierra (vv. 1-3). Hay que aprender a dejar la vieja vida, tales como la idolatría, el adulterio, la avaricia, la impureza, el enojo, la ira, las mentiras /vv. 5-9). No hay que retroceder ni mirar al pasado porque tenemos una vida nueva en Cristo Jesús. “Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la unidad (de la perfección)” (v. 14). Propongámonos en este año que comienza a hacer todo con corazón sincero, no pensando en agradar a los hombres; hagámoslo como para el Señor, de la mejor manera y con buen ánimo.
Al igual que el apóstol Pablo deseo que la paz de Cristo reine en sus corazones y que sean agradecidos. Que la palabra de Cristo habite en sus corazones con toda sabiduría (vv. 15-16); y nuevamente les insto: “Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (v.23).

Amado Señor: Te entregamos este año 2018 para que seas Tú nuestro líder en cada paso que demos. Enséñanos a hacer las cosas sabiendo que eres un Dios de orden y de paz; que cada área de nuestra vida tenga el sello tuyo para hacer lo encomendado con excelencia. Gracias por ayudarnos en esta tarea bendito Dios.

Un abrazo y bendiciones.


Busquemos y andemos por el camino del Señor

Escúchame, pueblo mío, en tanto te doy severas advertencias. ¡Oh Israel, si tan solo me escucharas!  Salmo 81:8. NTV. Lectura: Salmo 81:8-...