Entonces Samuel le dijo a todo el pueblo de Israel: -Si de todo corazón desean volver al Señor, desháganse de sus dioses ajenos y de las imágenes de Astoret. Dediquen su corazón al Señor y obedézcanlo solamente a él; entonces él los rescatará de los filisteos-.
1 Samuel 7:3. NTV.
Lectura: 1 Samuel 7:1-14. Versículo del día: 1 Samuel 7:3.
MEDITACIÓN DIARIAI
En la lectura vemos como Samuel reunió
al pueblo para que se arrepintiera y el Señor los ayudara en la batalla contra
los filisteos: “De manera que se reunieron en Mizpa y, en una gran ceremonia,
sacaron agua de un pozo y la derramaron delante del Señor. Asimismo no comieron
durante todo el día y confesaron que habían pecado contra el Señor. (Fue en
Mizpa donde Samuel se convirtió en juez de Israel)” (v. 6 en la lectura). De
esta manera al volver el pueblo de Israel sus ojos hacia el Señor y obedecerle,
les dio la victoria ante los filisteos: “Los hombres de Israel los persiguieron
desde Mizpa hasta un lugar abajo de Bet-car, matándolos a lo largo del camino”
(v. 11). Es importante anotar, que cuando confesaron que habían pecado contra
el Señor y le obedecieron, el Señor estuvo con ellos y les dio la victoria. Hay
un dicho antiguo muy cierto: “Hay que estar de rodillas ante Dios, para estar
de pie ante los hombres”.
De igual manera, sucede con
nosotros ahora, como pueblo que somos de Él. Si deseamos que el Señor conteste
nuestras oraciones, tenemos que aprender a obedecerle; dejar todo lo que nos
aparte de Él, en especial dejar la idolatría y que nuestro bendito Dios, sea en
verdad nuestro Señor y Salvador. Recordemos que todo lo que esté por encima de
Dios, ya es idolatría. Puede ser un hijo, los padres, el auto, la casa, etc.,
desde que se anteponga al Señor, ya es idolatría. El primer lugar en todas las
áreas de nuestra vida le corresponde al Señor.
Amado Señor
Jesús: muchas gracias por tu Palabra, que cada día nos enseña las verdades que
Tú quieres revelarnos, para llevar una vida dirigida solamente por Ti. Señor
Jesús, te pedimos perdón por las veces que te hemos desplazado y no te hemos
dado el primer lugar que te corresponde. Gracias, buen Señor por perdonarnos y
permitirnos conocerte mucho más. La gloria, la alabanza, el poder, la victoria
y la adoración solamente Te pertenecen. ¡Aleluya!
Un abrazo y bendiciones.
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