Vale más la paciencia que el orgullo.
Eclesiastés 7:8b. NTV.
Lectura: Eclesiastés 7:5-8. Versículo del día: Eclesiastés 7:8b.
MEDITACIÓN DIARIA
El orgullo se demuestra a través
de la altivez, pero Dios quiere de sus hijos un corazón contrito y humillado,
no un corazón altivo y arrogante. La humildad, no tiene que ver con la pobreza,
ni con la clase social; tiene que ver con el corazón cambiado por el Único que
pude hacerlo: el Señor Jesucristo. Hay muchos pecados que están tan arraigados
a nuestra naturaleza pecaminosa que por eso la frase de Blas Pascal es muy
cierta: “En el corazón del hombre existe un vacío que solamente puede llenarse
con Dios a través de Jesucristo”. Según parece no es una cita textual de él,
sino como una paráfrasis de su obra póstuma: “Pensamientos”. De todas maneras,
lo que quiso decir el filósofo es muy cierto. Agustín también decía que: “Nuestro
corazón está inquieto hasta que descansa en Dios”.
Definitivamente el hombre está incompleto
hasta que llena completamente su área espiritual. No puede existir solamente
hombre-mente, tiene que estar su área espiritual completa para que pueda
conocer a Dios y entender el propósito de Él en su vida. Entonces, tu área
física, emocional y espiritual se canalizan entre sí y vas a estar completo. La
única manera de que esto suceda es cuando le abres la puerta de tu vida a Jesús;
un corazón cambiado por Jesucristo. Si no sabes cómo hacerlo, te puedo dirigir
con una oración. Dile así:
Señor
Jesucristo: entiendo que te necesito; confieso que he pecado de muchas maneras,
pero hoy te pido perdón por todos mis pecados; te abro la puerta de mi vida
para que vengas a morar conmigo y seas mi Señor y Salvador. Toma el control del
trono que yo manejo y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias Jesús por
perdonarme, limpiarme y darme una nueva vida Contigo. Amén.
Un abrazo y bendiciones.
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