Es mejor el llanto que la risa, porque la tristeza tiende a pulirnos.
Eclesiastés 7:3. NTV.
Lectura: Eclesiastés 7:1-4. Versículo del día: Eclesiastés 7:3.
MEDITACIÓN DIARIA
Considero que el versículo del
día es muy cierto, porque los golpes de la vida son los que en últimas nos van
formando. Cuando todo sale color de rosa, no valoramos lo que tenemos. Además, en
una tragedia familiar o personal, se revalúan las circunstancias; se detiene
uno a pensar, a analizar, a meditar sobre la propia vida y muy seguramente al
final saldrán conclusiones muy válidas que servirán como experiencia en el
camino que todavía nos queda por recorrer. Claro, algo muy importante para mí,
es orarle al Señor y dejar que sea Él quien alivie las cargas. El Señor nos lo
dejó claro: “Luego dijo Jesús: -Vengan a mí todos los que están cansados y
llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Déjenme
enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso
para el alma” (Mateo 11:28-29 NTV). ¡Qué belleza de pasaje! Nunca lo había
leído en esta traducción; es tal como es nuestro buen Señor: humilde y tierno.
Mi buen amado
Señor Jesús: estoy segura de que, al pasar situaciones difíciles, Tú estás ahí.
Ves nuestro llanto y esas lágrimas se van a la redoma Tuya donde vas valorando y
atesorando el sufrimiento porque para Ti, esas lágrimas no te son indiferentes.
Aunque no te veamos estás pendiente de nosotros. Gracias Señor porque en Ti
encontramos refugio, coraje, paz y fortaleza. Gracias Jesús porque esas
situaciones, son las que nos llevan a crecer y formarnos en Ti. ¡Te amo mi
Señor!
Un abrazo y bendiciones.
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