miércoles, 4 de noviembre de 2026

Que nuestro corazón esté dispuesto a obedecerte siempre

 Ahora bien, ese día los hombres de Israel quedaron agotados porque Saúl los había puesto bajo juramento diciendo: «Que caiga una maldición sobre cualquiera que coma antes del anochecer, antes de que me vengue por completo de mis enemigos». De manera que nadie comió nada en todo el día, 25 aun cuando en el suelo del bosque todos habían encontrado panales de miel. 26 Así que no se atrevieron a tocar la miel por miedo al juramento que habían hecho. 

1 Samuel 14:24-26. NTV.


Lectura: 1 Samuel 14:24-35.  Versículos del día: 1 Samuel 14:24-26,


MEDITACIÓN DIARIA


El ejército de Israel estaba sin fuerzas porque no habían comido. Saúl les había hecho jurar que no comerían hasta el anochecer y por consiguiente estaban muy cansados y débiles. Jonatán no sabia de la orden y comió un poco de miel, ante lo cual se creía que iba a morir. Pero otros guerreros voltearon por él, Saúl cometió un gran error de liderazgo impidiendo que los israelitas comieran. Tal parece que le pudo más su orgullo que su sensatez y expuso a sus soldados a pelear debilitados. Tal parece que Saúl en vez de buscar la gloria de Dios, buscó la suya y por este error casi pierde a su hijo Jonatán. El pueblo se desenfrenó y al caer la tarde, se volcaron a comer con todo y sangre, con lo cual cometieron un pecado. La religiosidad de Saúl sobresale ante la falta de obediencia a Dios.

Cuando tomamos decisiones solamente porque sí, sin atender el consejo de Dios, estamos dirigiéndonos al fracaso. A Dios no lo podemos engañar. Saúl quiso después de esto construir un altar al Señor, aparentando un celo espiritual que de nada serviría. Una vez más nos damos cuenta de que el obedecer es mejor que los sacrificios.

Amado Señor: quizá muchas veces también hemos sido arrogantes y orgullosos, queriendo demostrar eficacia y responsabilidad, sin tenerte en cuenta para nada. Señor, al mundo podemos engañar, pero Eres Tú quien conoces en verdad lo que hay en cada corazón y ante Ti, no podemos faltar a la verdad porque Tú lo sabes todo. No permitas buen Señor que te fallemos, por querer demostrar lo que no somos espiritualmente. Pon en cada uno de nosotros, un corazón sincero y dispuesto a obedecerte. Gracias, muchas gracias bendito Señor y Dios nuestro. ¡La gloria sea para Ti!


Un abrazo y bendiciones.

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