El último día del festival, el más importante, Jesús se puso de pie y gritó a la multitud: -¡Todo el que tenga sed puede venir a mí! ¡Todo el que crea en mí puede venir y beber! Pues las Escrituras declaran: -De su corazón, brotarán ríos de agua viva-.
Juan 7:37-38. NTV.
Lectura: Juan 7:37-39. Versículos del día: Juan 7:37-38.
MEDITACIÓN DIARIA
El Señor Jesús hace una de las
invitaciones más profundas a la multitud que lo seguía: “-¡Todo el que tenga
sed puede venir a mí! ¡Todo el que crea en mí puede venir y beber!-”. Esta
invitación la hace precisamente en la Fiesta de los Tabernáculos que era una de
las más importantes. En esta fiesta, los sacerdotes derramaban agua en el altar
para recordar el agua que Dios les dio en el desierto. Jesús aprovecha este
símbolo para declarar que Él es la fuente que sacia la sed espiritual. Esta
sed, no es la sed física; es la sed del vacío espiritual que todos tenemos y
que solamente puede ser llenado por el Señor Jesucristo. Recordemos que aparte
del hombre tener un área física y una emocional, también tiene un área espiritual.
Poco interés se le da a esta área y es la más importante de todas. Si queremos
que la física y la emocional marchen bien, primero debemos llenar la
espiritual.
Quizá tú te sientes incompleto o
te das cuenta de que por más que tratas de tener lo que consideras necesario, sientes
un vacío en tu corazón; esto es porque como dijo Blas Pascal; “En el corazón de
todo hombre existe un vacío que tiene la forma de Dios. Este vacío no puede ser
llenado por ninguna cosa creada. Él puede ser llenado únicamente por Dios,
hecho conocido mediante Cristo Jesús”. Hoy, yo te sugiero que invites a Jesús a
tu vida; será una experiencia inolvidable; Él te saciará y vendrá a darte vida
y vida eterna. Podemos orar así:
Señor Jesús:
entiendo que te necesito y que me amas tanto que moriste en una cruz por mí. Hoy
decido aceptarte en mi vida para que vengas a morar conmigo y seas mi Señor y
Salvador. Perdona mis pecados y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias
Jesús por perdonarme, limpiarme, llenar el vacío de mi corazón y darme la vida
eterna a tu lado. Amén.
Un abrazo y bendiciones.
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