jueves, 5 de noviembre de 2026

Jesús llena el vacío de tu corazón

 El último día del festival, el más importante, Jesús se puso de pie y gritó a la multitud: -¡Todo el que tenga sed puede venir a mí! ¡Todo el que crea en mí puede venir y beber! Pues las Escrituras declaran: -De su corazón, brotarán ríos de agua viva-. 

Juan 7:37-38. NTV.


Lectura: Juan 7:37-39.  Versículos del día: Juan 7:37-38.


MEDITACIÓN DIARIA


El Señor Jesús hace una de las invitaciones más profundas a la multitud que lo seguía: “-¡Todo el que tenga sed puede venir a mí! ¡Todo el que crea en mí puede venir y beber!-”. Esta invitación la hace precisamente en la Fiesta de los Tabernáculos que era una de las más importantes. En esta fiesta, los sacerdotes derramaban agua en el altar para recordar el agua que Dios les dio en el desierto. Jesús aprovecha este símbolo para declarar que Él es la fuente que sacia la sed espiritual. Esta sed, no es la sed física; es la sed del vacío espiritual que todos tenemos y que solamente puede ser llenado por el Señor Jesucristo. Recordemos que aparte del hombre tener un área física y una emocional, también tiene un área espiritual. Poco interés se le da a esta área y es la más importante de todas. Si queremos que la física y la emocional marchen bien, primero debemos llenar la espiritual.

Quizá tú te sientes incompleto o te das cuenta de que por más que tratas de tener lo que consideras necesario, sientes un vacío en tu corazón; esto es porque como dijo Blas Pascal; “En el corazón de todo hombre existe un vacío que tiene la forma de Dios. Este vacío no puede ser llenado por ninguna cosa creada. Él puede ser llenado únicamente por Dios, hecho conocido mediante Cristo Jesús”. Hoy, yo te sugiero que invites a Jesús a tu vida; será una experiencia inolvidable; Él te saciará y vendrá a darte vida y vida eterna. Podemos orar así:

Señor Jesús: entiendo que te necesito y que me amas tanto que moriste en una cruz por mí. Hoy decido aceptarte en mi vida para que vengas a morar conmigo y seas mi Señor y Salvador. Perdona mis pecados y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias Jesús por perdonarme, limpiarme, llenar el vacío de mi corazón y darme la vida eterna a tu lado. Amén.


Un abrazo y bendiciones.

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