¡Oh Dios, no guardes silencio! No cierres tus oídos; no te quedes callado, oh Dios. ¿No oyes el alboroto que hacen tus enemigos? ¿No ves que tus arrogantes adversarios se levantan?
Salmo 83:1-2. NTV.
Lectura del
día: Salmo 83:1-18. Versículos del día:
Salmo 83:1-2.
MEDITACIÓN
DIARIA
Este Salmo es
una oración de auxilio del salmista Asaf donde le clama al Señor, porque los
enemigos de Israel se unen con el ánimo de destruirlo. Por eso Asaf abre su
corazón ante el Señor pidiendo clemencia y entonces dice: “Que sean
avergonzados y aterrorizados para siempre; que mueran en deshonra. Entonces
aprenderán que solo tú te llamas el Señor, que solo tú eres el Altísimo, supremo
sobre toda la tierra” (vv. 17-18 en la lectura). En su cántico se ve que no
solamente pide por su pueblo, sino que a la vez habla de sus enemigos como los
que se burlaron de Dios: “porque dijeron: ¡Vamos a apoderarnos de estos
pastizales de Dios y a usarlos para nuestro beneficio!”.
Así como Asaf abría
completamente su corazón ante Dios, nosotros debemos acostumbrarnos a hacerlo de
igual manera. Dios no quiere palabras bonitas ni poéticas, Dios desea de sus
hijos un corazón humilde, sincero y quebrantado. Por eso cuando nos acerquemos
a Él, dispongámonos a contarle lo nuestro, tal como son las cosas. El Señor
está atento a nuestras súplicas y sale a pelear por nosotros.
Amado
Señor Jesús: te damos gracias porque Tú nunca estás demasiado ocupado como para
no escucharnos y para no salir en defensa nuestra. Quizá no te veamos ni
entendamos tus acciones, pero sí es seguro, que sales a pelear por nosotros. Gracias
bendito Señor por poder tenerte como nuestros Dios y Rey celestial; gracias por
saber que no estamos solos y que cuando clamamos a Ti, Tú nos oyes e intercedes
por los de tu pueblo. ¡Te amamos bendito Jesús!
Un abrazo y bendiciones.