jueves, 26 de noviembre de 2015

¡Gracias bendito Señor!

Entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre. 
Salmo 100:4.

Lectura: Salmo 100:1-5. Versículo del día: Salmo 100:4.

MEDITACIÓN DIARIA

Hoy es el día de Acción de Gracias en los Estados Unidos; quizá la fecha más importante para ellos. ¡Cómo me gustaría que en nuestros países también se celebrara el día de Acción de Gracias! ¡Es que hay tanto por lo que darle gracias a Papá Dios! El solo hecho de amanecer con un día más de vida, debería motivarnos a hacerlo.
Aprendamos a ser agradecidos con nuestro Dios. Él merece que lo honremos con himnos de alabanza, con cuerdas y flautas; con pandero y danza; con trompeta, arpa y lira; con címbalos sonoros (Salmo 100). “Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre”; “Tú eres mi Dios, por eso te doy gracias; tú eres mi Dios, por eso te exalto” (Salmo 108:1 y 28).

Amado Señor: Muchas gracias por permitirnos conocerte y ser especiales para Ti. Gracias por la vida que nos has dado; por nuestros cónyuges y nuestros hijos. Gracias por nuestros padres y hermanos; por los amigos y conocidos. Gracias porque tenemos un techo donde albergarnos y nos provees de alimento diario para sustentarnos. Gracias por todas las personas que has puesto a nuestro lado para motivarnos, levantarnos o compartir con ellas también sus tristezas y alegrías. Gracias por esta tierra a donde nos has traído; gracias por la lluvia, las aves que alegran las mañanas, por el sol relumbrante del mediodía y el del atardecer que con sus rayos desplegados, llenan de majestad el paisaje del ocaso. Gracias también buen Dios, por todos los que están leyendo este devocional; por sus vidas, angustias e incertidumbres. Todos nos unimos para exaltar y bendecir tu Nombre.

Un abrazo y Feliz día de Acción de Gracias.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

No es solamente estar preparados, es ayudar a otros a prepararse

Dichosos los siervos a quienes su señor encuentre pendientes de su llegada. Créanme que se ajustará la ropa, hará que los siervos se sienten a la mesa, y él mismo se pondrá a servirles. 
                                                                                                                          Lucas 12:37.

Lectura: Lucas 12:35-48.  Versículo del día: Lucas 12:37.

MEDITACIÓN DIARIA

En la iglesia a donde asisto se ha estado predicando los domingos sobre el precio de ser discípulo del Señor. Hoy al leer aquí en Lucas se me abren mis ojos como si nunca antes hubiera leído este pasaje. Habla el mismo Señor sobre lo que se le encomienda al siervo y en verdad pienso que no es nada fácil.
El Señor les dice a sus discípulos lo siguiente: “Pórtense como siervos que esperan a que regrese su señor de un banquete de bodas, para abrirle la puerta tan pronto como él llegue y toque” (v. 36). Bueno, todos diremos: ‘no es tan difícil, queremos estar preparados’ aunque estar preparados, es estar preparados sea que llegue a medianoche o a la madrugada (v. 38),  no sirve medio preparados. Sigue repicando el Señor a los suyos: “Dichoso el siervo cuyo señor, al regresar, lo encuentra cumpliendo con su deber. Les aseguro que lo pondrá a cargo de todos sus bienes” (vv. 43-44), pienso que hasta ahí, bien. Pero hubo algo que me impresionó y me puso a pensar mucho más; veamos lo que sigue diciendo el mismo Señor: “El siervo que conoce la voluntad de su señor, y no se prepara para cumplirla, recibirá muchos golpes. En cambio, el que no la conoce y hace algo que merezca castigo, recibirá pocos golpes. A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá aun más” (vv. 47-48).
Es muy profundo y a la vez desafiante saber con claridad que si conocemos la voluntad del Señor y no la cumplimos tendremos que afrontar las consecuencias. Aparte de eso, si hemos recibido mucho, se nos exigirá mucho también y con mayor razón si se nos ha confiado mucho porque será más grande la exigencia. El Señor claramente en la lectura nos enseña que el discípulo es su siervo y como siervos la labor va más allá. Ahora entiendo que no nos basta con estar solamente preparados nosotros; tendremos que rendir cuentas sobre los que se nos han dado para administrar. Espero que ustedes también lo entiendan y empecemos a cumplir la tarea como debe ser: no es solamente estar preparados, es también ayudar a otros a prepararse.

Amado Señor: Gracias porque tu Palabra penetra hasta lo más profundo de los huesos haciéndonos reflexionar y meditar sobre lo que Tú esperas de nosotros. No solamente Señor, es cargar la cruz creo yo; es enseñar a otros a llevarla y si es posible cargarla también. ¡Queremos ser obedientes! Danos el denuedo y la pasión por servirte como lo mereces y deseas que lo hagamos. ¡Gracias buen Dios!  

Un abrazo y bendiciones.

martes, 24 de noviembre de 2015

Busquemos el camino de la reconciliación con Dios

La mano del Señor no es corta para salvar, ni es sordo su oído para oír. Son las iniquidades de stedes las que los separan de su Dios. Son estos pecados los que lo llevan a ocultar su rostro para no escuchar. Isaías 59: 1-2.

Lectura: Isaías 59:1-21.  Versículos del día: Isaías 59:1-2.

MEDITACIÓN DIARIA

Así como el Señor se dirigió a los de su pueblo a través del profeta Isaías, hoy se dirige no solamente a los de su Iglesia, también a todos los hombres para que de una vez se entienda que cuando pedimos algo, primero tenemos que mirar cómo está nuestro corazón.
Observemos que nos separa de Dios: manos manchadas de sangre; labios mentirosos; lengua murmuradora; injusticia, malicia, perversidad; desconocedores de la paz (vv. 3-7).  “Por eso el derecho está lejos de nosotros, y la justicia queda fuera de nuestro alcance. Esperábamos luz, pero todo es tinieblas; claridad, pero andamos en densa oscuridad” (v. 9). Pero gracias a nuestro Padre que Él cumple lo que promete: “Desde el occidente temerán el nombre del Señor, y desde el oriente respetarán su gloria. Porque vendrá como un torrente caudaloso, impulsado por el soplo del Señor. El Redentor vendrá a Sión; ¡vendrá a todos los de Jacob que se arrepientan de su rebeldía!” (vv. 19-20). El pecado nos separa de Dios. Y la verdad es que desde que Adán y Eva desobedecieron y pecaron, la humanidad ha estado caída. Por eso Dios en su infinita misericordia prometió desde ese tiempo un Salvador. La promesa se cumplió y Jesús de Nazaret vino hace más de dos mil años, para redimirnos del pecado que mora en cada uno de nosotros. Nadie puede decir que no ha pecado porque entonces estaría invalidando la obra de Jesús en la cruz.
El mensaje encierra un examen de conciencia para establecer y confesar los pecados, sea que digas o no conocer al Redentor. Si en verdad deseas que el Señor extienda su mano para ayudarte y su oído para oír tus plegarias, ya sabes cuál es el camino a seguir.

Amado Señor: Te pedimos que a través de tu Santo Espíritu nos convenzas  del pecado que mora en nosotros. Hoy los confesamos ante Ti sabiendo que tu bendita sangre nos limpia de todos ellos y que alejas nuestras rebeliones como está lejos el este del oeste. Muchas gracias Señor por perdonarnos y limpiarnos. Queremos tener una relación directa contigo y aprender a cumplir tu voluntad.

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 23 de noviembre de 2015

En la quietud te adoramos mientras peleas la batalla




Así dice el Señor: “No tengan miedo ni se acobarden cuando vean ese gran ejército, porque la batalla no es de ustedes sino mía. 
2 Crónicas 20:15b.


Lectura: 2 Crónicas 20:1-30.  Versículo del día: 2 Crónicas 20:15b.

MEDITACIÓN DIARIA

¿Cuál batalla estás librando? Puede ser la de una enfermedad, un fracaso amoroso, pérdida de un ser querido, un hogar destruido, un(a) hijo(a) drogadicto(a), un despido laboral. Son tantas las batallas que a veces no acosan que nuestra vida puede volverse un caos de un día para el otro. Pero el Señor nos dice que no tengamos miedo ni nos acobardemos porque todo ese ejército que vemos como un séquito detrás de nosotros inundando nuestra mente y aprovechando el momento, no es más fuerte que nuestro Rey y Señor. Vendrán contras, críticas, pesimismo, tristeza, nostalgia y desilusión aún de la fe que profesamos. Pero no te dejes vencer; la batalla no es para pelearla solos, es con el Señor y todavía, va mucho más su misericordia: hay ocasiones en que el mismo Señor nos dice: “Pero ustedes no tendrán que intervenir en esta batalla. Simplemente, quédense quietos en sus puestos, para que vean la salvación que el Señor les dará” (v. 17).
Nos preguntaremos: ¿Qué hacer mientras tanto Señor? Veamos lo que hizo Josafat: “Josafat y todos los habitantes de Judá y de Jerusalén se postraron rostro en tierra y adoraron al Señor, y los levitas de los hijos de Coat y de Coré se pusieron de pie para alabar al Señor a voz en cuello” (vv. 18-19). Hay que aprender a adorar y alabar al Señor en todo tiempo y mucho más en la adversidad. En la quietud y el silencio, nos quebrantamos y empezamos a adorar a nuestro Rey mientras Él se dedica a pelear las batallas por nosotros. ¡Gloria a Dios!

Amado Señor: Gracias por intervenir como Guerrero victorioso en las luchas que a diario se nos presentan. Eres un Dios Poderoso, Grande y Temible. Solamente por tu bondad nos llevas de triunfo en triunfo. Por favor Señor, enséñanos a quedarnos quietos y a dejarte actuar de acuerdo a tu santa voluntad. Queremos adorar tu Nombre y ensalzarte por lo que Tú eres y por la obra que haces diariamente en nuestras vidas.

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Nos cuida con esmero porque somos su rebaño pequeño




No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino. 
Lucas 12:32.


Lectura: Lucas 12:22-34.  Versículo del día: Lucas 12:32.

MEDITACIÓN DIARIA

El Señor después de animarnos para decirnos que no debemos preocuparnos por las cosas que muchas veces nos quitan el sueño como lo es la comida, el vestido o el techo donde dormir, nos trata como su manada pequeña, su apreciado redil; y nos lo dice con ese amor infinito que solamente Él puede brindarnos. ¡Me parece tan hermosa la manera como el Señor Jesús se dirige hacia nosotros! No deja de mostrarnos siempre su amor, su ternura y bondad. Así como el Padre alimenta a las aves del cielo y viste con esplendor los lirios del campo, también lo hará con los suyos, porque El bien sabe qué es lo que necesitamos y más tratándose de la comida y del vestido. Entonces, no sacamos nada con preocuparnos: “¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?” (v. 25); una verdad muy realista. ¡Nadie puede hacerlo!  Creámosle: somos su rebaño pequeño y nos cuida con esmero.
Preocupémonos más bien, por agradar a nuestro Dios buscando primero su reino y todo lo demás vendrá por añadidura.

Amado Señor: Gracias por ser tus ovejas preciadas para Ti. Gracias porque así no lo entendamos, nos tienes en cuenta y estás pendiente de nuestros afanes cotidianos. Enséñanos a crecer en la fe y a no desconfiar de tu infinita misericordia. Gracias por ser nuestro Pastor por excelencia.

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Busquemos ayunar como le agrada al Señor




El ayuno que he escogido, ¿no es más bien romper las cadenas de injusticia y desatar las correas del yugo, poner en libertad a los oprimidos y romper toda atadura? 
Isaías 58:6.


Lectura: Isaías 58:1-14.  Versículo del día: Isaías 58:6.

MEDITACIÓN DIARIA

Este capítulo personalmente me gusta mucho, porque nos enseña lo que es en verdad  ayunar. El Señor sí desea que ayunemos; pero si lo hacemos, que sea con corazón sincero y no como para complacer a los de la iglesia o grupo. “¿Acaso el ayuno que he escogido es sólo un día para que el hombre se mortifique? ¿Y sólo para que incline la cabeza como un junco,  haga duelo y se cubra de ceniza? ¿A eso llaman ustedes día de ayuno y el día aceptable al Señor?” (v. 5).  Muy claro nos habla este pasaje para que entendamos que no sacamos nada con ayunar mostrando una cara larga y pálida como si fuera un sacrificio o costara mucho. Eso no es ayuno, es dejar de comer y no es agradable para el Señor
Por otro lado, si se ayuna pero la actitud del corazón no cambia no se está haciendo nada bueno. Por ejemplo: si aún no hay perdón; si existe resentimiento, odio o se termina el ayuno solo para pelear, para seguir siendo egoístas, mentirosos, adúlteros, desobedientes, injustos o imponiendo cargas, no ha servido en absoluto el ayuno.
En resumen: Yo diría que no es abolir el ayuno; es concientizarnos de lo que es el verdadero ayuno y empezar a cambiar de actitud respecto al mismo. Es ser justo, tolerante, amable, benigno, humilde, paciente; Y si no tenemos ninguna de estas virtudes, al menos tener la entereza de reconocerlo y pedirle al Señor que por medio de su Santo Espíritu  nos vaya cambiando, regenerando cada área, hasta que llegue el día en que podamos practicar el ayuno como debe ser. Busquemos ayunar como le agrada al Señor.

Amado Señor: Gracias por enseñarnos sobre lo que es el verdadero ayuno. Queremos disponernos completamente para honrarte y glorificarte antes que cualquier otra cosa. Quita toda falsa apariencia y llénanos con tu Santo Espíritu para que podamos demostrar con su fruto que estamos actuando de manera correcta. ¡Gracias buen Señor!

Un abrazo y bendiciones.

Que nada nos aparte de adorar a nuestro Dios y Señor

  —No teman—los tranquilizó Samuel—, de verdad han hecho mal, pero ahora asegúrense de adorar al Señor con todo el corazón y no le den la es...