miércoles, 25 de febrero de 2015

Estar en su presencia es un deleite





Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor; por la mañana te presento mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta. 
Salmo 5:3.


Lectura: Salmo 5:1-12.  Versículo del día: Salmo 5:3.

MEDITACIÓN DIARIA

Toda relación hay que sostenerla y alimentarla cada día para que no decaiga y para que dé buen fruto. Si eso lo pensamos y anhelamos con nuestro cónyuge, con las relaciones familiares y amigables, ¡cuánto más debemos practicarlo con el Hacedor de nuestra vida! Sin embargo se nos olvida y es casi nulo por no decir nada el tiempo que le dedicamos al Señor. La relación con nuestro Dios se basa en la oración; es la manera como nos comunicamos con Él y qué mejor que empezar el nuevo día comentándole  nuestros deseos, propósitos y necesidades. ¡Es un deleite hablar con nuestro Amado cada amanecer!
Acostumbrémonos a poner en su presencia todas las mañanas nuestra gratitud y todos los asuntos que nos competen para que sea el mismo Señor diseñando y guiando nuestros pasos. De esta manera nuestra relación se irá fortaleciendo y obtendremos la victoria.

Amado Señor y Dios nuestro: ¡Qué agradable es estar delante de ti y saber que nos escuchas! Es mejor vivir un minuto en tu presencia que mil años fuera de ti. Gracias por ser tus hijos y podernos deleitar contigo. ¡Te amamos Señor, Dios poderoso y eterno!

Un abrazo y bendiciones.   
   

martes, 24 de febrero de 2015

Que nuestro rostro destelle todo lo que Él es




Muchos son los que dicen:  ¿Quién puede mostrarnos algún bien? ¡Haz, Señor, que sobre nosotros brille la luz de tu rostro! 
Salmo 4:6.


Lectura: Salmo 4:1-8.  Versículo del día: Salmo 4:6.

MEDITACIÓN DIARIA

¿De quién podemos esperar el bien si no es de nuestro Dios? Él es el único Todopoderoso, no hay nadie más. A los inconversos, materialistas y ateos les extraña y molesta que en una reunión se hable de Dios o se ore. Sin embargo es a ellos a los que tenemos que llegar; hacerles conocer nuestra posición y con firmeza y determinación ser claros en la fe que profesamos. Como creyentes en el Señor Jesucristo sabemos que no tenemos a quién más ir. A muchos les parecerá ilógica, retrógrada  y hasta legalista nuestra posición pero al igual que Pedro hemos conocido y creído que Jesús es el Santo de Dios; Él es el único que tiene palabras de vida eterna (Juan 6:68-69); El único que desea nuestro bienestar y el único que no nos engaña. Además de eso, fue el único idóneo de morir por nosotros y el único que tiene la capacidad de perdonar pecados.
Nos corresponde entonces dar a conocer su nombre, su misericordia y poder no solamente con palabras. Nuestro testimonio en la vida real cuenta y mucho. La bondad, el amor, el gozo, la paz, la mansedumbre y el dominio propio que reflejemos, será lo que les hablará y lo que permitirá que en nuestro rostro se irradie lo que Él es.

Amado Señor: No queremos seguir siendo testimonios endebles. Deseamos ante todo que nuestra propia vida refleje lo que decimos que somos. Pretendemos una vida limpia,  transparente, obedeciendo y haciendo tu voluntad, para que tu luz destelle rayos de esperanza  y los demás vean tu benevolencia a través nuestro y lleguen a tus pies.

Un abrazo y bendiciones.

Jesús y sus hermanos

Pero se acercaba el tiempo judío del Festival de las Enramadas, y sus hermanos le dijeron: —¡Sal de aquí y vete a Judea, donde tus seguidore...