sábado, 8 de abril de 2017

Tu presencia es un deleite

Una sola cosa le pido al Señor, y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y recrearme en su templo. 
Salmo 27:4.

Lectura: Salmo 27:1-14.  Versículo del día: Salmo 27:4.

MEDITACIÓN DIARIA

Hay momentos que deseamos la presencia del Señor más que cualquier otra cosa. Es que cuando buscamos su rostro y anhelamos su amor con olor fragante, los problemas se desvanecen. Infortunadamente dejamos pasar instantes íntimos que deberían ser primordiales y buscamos esa unión en los tiempos más dramáticos y angustiosos. Tengo que reconocer que esa fue mi situación: en uno de mis peores días vividos, cuando me pre-diagnosticaron el cáncer, lo busqué en medio de llantos y amargura. Me sinceré con mi Señor como nunca y a pesar de mi lamento, poco a poco fui sintiendo que su amor me cobijaba y que me rodeaba con sus brazos amorosos. Fue tan real esa presencia que ahí entendí cuánto valía un minuto en su presencia. Entonces, me reconfortó y animó tremendamente el saber que si me iba con Él, no sería un minuto ni un instante como dice la canción, sino que sería para toda la vida. “Porque en el día de la aflicción él me resguardará en su morada” (v. 5). Sí, ese día el Señor me llevó hasta su santuario para resguardarme y decirme que todo estaba bien. Él está cerca a los quebrantados de corazón (Salmo 34:18).
Ahora, si siguen llegando las dificultades, mi buen Señor permite que rememore ese día, para que recuerde que continúa estando a mi lado. ¡Qué bueno eres Señor!

Mi buen Señor: Igual que el Salmista, recurro a tu presencia. Tú me dices: ven y conversa conmigo y yo te respondo: aquí estoy Señor; Tú siempre has sido mi Ayudador.  Gracias porque eres quien conoces los corazones y sabes lo que hay en cada uno. Permite que siempre el mío esté dispuesto para alabarte, adorarte y reconocerte como mi Dios Salvador y Libertador. ¡Cuánto valoro un minuto en tu presencia!

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 6 de abril de 2017

¡Tú Señor, Mereces lo excelente!

Pero el rey David le respondió a Ornán: ―Eso no puede ser. No tomaré lo que es tuyo para dárselo al Señor, ni le ofreceré un holocausto que nada me cueste. Te lo compraré todo por su verdadero precio. 
1 Crónicas 21:24.

Lectura: 1 Crónicas 21:1-30.  Versículo del día: 1 Crónicas 21:24.

MEDITACIÓN DIARIA

Para nada le gustó al Señor que David hubiera ordenado a los jefes a hacer un censo militar y por esta causa de su pecado el Señor mandó por tres días una peste sobre Israel y murieron setenta mil israelitas. Entonces David para reparar el daño causado y atendiendo la orden dada por Dios a través del vidente Gad, le ofrecería un holocausto en la parcela de Ornán el jebuseo. Cuando la fue a comprar, Ornán no quería cobrarle pero David no aceptó ese ofrecimiento (vv. 1-20).
Seguramente si se tratara de alguno de nosotros, diríamos: ¡qué bueno, me salió gratis! ¿Podemos engañar acaso a Dios? Muy buena lección para aprender: ¿Si le damos al Señor lo mejor que tenemos? ¿Damos con corazón alegre y sincero el diezmo y las ofrendas? ¿Proveemos al necesitado lo que vale? Estamos tan acostumbrados a dar de lo que nos sobra que ni siquiera quizá le paramos bolas a este asunto que es tan importante. Porque miremos bien lo que dice su Palabra: con la misma medida que mides, serás medido (Lucas 6:38 parafraseado). Probablemente después salimos a quejarnos o a cuestionar a Dios; pero si no actuamos como debe ser, no podemos esperar más. ¡El Señor no merece lo mejor, merece lo excelente de cada uno! Recordemos además, que quien le da al pobre le hace un préstamo al Señor. O sea, al pobre tampoco le damos lo que ya no sirve; eso no es amor: es aparentar que amamos y nada más.

Amado Dios: Gracias porque en tu infinita misericordia nos das más de lo que merecemos y sin embargo, nosotros tus hijos, no sabemos recompensar en nada ese amor tuyo. Enséñanos Señor a darte lo mejor en todo sentido sea en el área espiritual o económica. Reconocemos que eres el Dueño de cuánto poseemos, porque eres el Amo absoluto de todo cuanto existe. Enséñanos a ser buenos administradores de lo que nos has dado. Gracias por tu bondad al permitirnos disfrutar aquí en la tierra los bienes recibidos.

Un abrazo y bendiciones.

¡Adelante! Una cima nos espera

Si en el día de la aflicción te desanimas, muy limitada es tu fortaleza. 
Proverbios 24:10.

Lectura: Proverbios 24:1-10.  Versículo del día: Proverbios 24:101.

MEDITACIÓN DIARIA

El Señor nos manda a no desmayar así tengamos problemas. Es cierto que a veces estamos tan cansados que se quiere ‘tirar la toalla’. Pero en el Señor tenemos consolación, ánimo, perseverancia. Él dijo: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana” (Mateo 11:28-30). También tenemos una linda promesa: “Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil. Aun los jóvenes se cansan, se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen; pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán” (Isaías 40:29-31).
Si nos desanimamos quiere decir que la fortaleza está cimentada en nosotros mismos y no en la Roca eterna que es nuestro Dios. Apropiémonos de su Palabra y ¡ánimo! Ni siquiera los años pueden hacer que nos veamos inútiles y cansados para proseguir la marcha. Hay una cumbre que nos espera: la del triunfo y la promesa. ¡Adelante! Muchos héroes de la Biblia no tenían los años juveniles ejerciendo sus tareas y  ministerio y Dios jamás los abandonó. Son un gran ejemplo a seguir.

Amado Señor: Gracias porque en Ti está nuestra fortaleza. Tú llevas bajo tus lomos el peso cansado de los años para renovarnos cada día y permitir que nuestras fuerzas se conviertan mejores aun que las de un joven. Volaremos tan alto como las águilas porque no sobrevolaremos solos: vas a nuestro lado hasta llegar a la cima prometida.

Un abrazo y bendiciones.  

miércoles, 5 de abril de 2017

Busquemos los tesoros escondidos en su Palabra

En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti. 
Salmo 119:11.

Lectura: Salmo 119:9-16.  Versículo del día: Salmo 119:11.

MEDITACIÓN DIARIA

La única manera de enfrentar al enemigo es con la Palabra de Dios. De ahí la importancia no solamente de leerla sino de retenerla también en nuestra mente, o sea de aprenderla. Por eso dice Pablo lo siguiente: “Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría” (Colosenses 3:16). Es muy diferente aprender por aprender que aprender con el corazón. La  Palabra del Señor es el mayor tesoro que podamos albergar en nuestro interior, por eso el Salmista la compara con un tesoro. Es una riqueza que nadie ni nada puede arrancárnosla cuando ya está sembrada en el corazón. Los tesoros materiales desaparecerán o se perderán fácilmente; se corroerán o envejecerán; se dañarán o se romperán; más lo impreso dentro de cada ser, jamás.
Mi consejo es que se escudriñen las Escrituras para buscar los tesoros escondidos que Dios nos tiene guardados y que son para cada uno de manera personal. Estos tesoros son los que nos dan vida, esperanza y paz. Allí está el tesoro que da vida,  sanidad,  abundancia,  calor y abrigo; el tesoro que da misericordia, bondad, y por encima de todo: amor. El amor del Padre revelado a través de su Hijo Jesús ofrecido a toda la humanidad.

Amado Señor: Queremos aprender y retener tu Palabra como el más valioso tesoro encontrado. Pon en nuestros corazones el deleitarnos con el manjar dulce de la miel que ella destila, para guiarnos y dirigirnos por el camino que nos lleva hacia una eternidad a tu lado.

Un abrazo y bendiciones.

martes, 4 de abril de 2017

La amistad leal

No temas, pues en memoria de tu padre Jonatán he decidido beneficiarte. Voy a devolverte todas las tierras que pertenecían a tu abuelo Saúl, y de ahora en adelante te sentarás a mi mesa. 
2 Samuel 9:7.

Lectura: 2 Samuel 9:1-13.  Versículo del día: 2 Samuel 9:7.

MEDITACIÓN DIARIA

David recordó lo que le había prometido a Jonatán y actuó de acuerdo a ese pacto (1 Samuel 20:14-17).  Tal parece que ya había transcurrido mucho tiempo porque David primero fue rey de Judá, antes de serlo de todo Israel. Ya se había convertido en un hombre de poder y de fama. Ahí es cuando se admira su lealtad. Habiendo sido Saúl su enemigo número uno, bien podía haberse desentendido del asunto, pero no; cumple su palabra y entrega a Mefiboset, hijo de Jonatán y nieto de Saúl, todas las tierras que pertenecían a su abuelo Saúl y además de eso, lo llama a sentarse a su mesa desde ese día.
Por otro lado, David también le demostró lealtad a su amigo Jonatán quien a pesar de las dificultades y de saber Jonatán que él nunca llegaría al trono sino que sería precisamente su amigo David, no tuvo envidias ni resentimientos sin dejar que eso debilitara su amistad; antes por el contrario, se fortaleció. En conclusión: fue una lealtad recíproca­.
Para tener en cuenta los dos puntos. Pues actualmente la palabra dada ya no tiene valor y menos cuando se trata de cumplir una promesa. El otro punto es reconocer lo que vale una verdadera amistad y no dejarla por quizá malos entendidos o envidias suscitadas. La amistad es un tesoro valioso que hay que saber guardar.

Señor Jesús: Gracias por enseñarnos a través de tu Palabra lo que significa una promesa o pacto. Gracias porque también entendemos la grandeza de la amistad sincera. Permite que de ahora en adelante seamos consecuentes con lo que decimos o prometemos y que le demos el valor a la amistad como debe ser, porque amigo(a), hay más fiel que un hermano. ¡Te alabamos Señor y honramos tu Nombre!

Un abrazo y bendiciones.


lunes, 3 de abril de 2017

No tenemos palabras para responderte

¿Qué puedo responderte, si soy tan indigno? ¡Me tapo la boca con la mano! Hablé una vez, y no voy a responder; hablé otra vez, y no voy a insistir. 
Job 40:4-5.

Lectura: Job 39:1-Job 40:5. Versículos del día: Job 40:4-5.

MEDITACIÓN DIARIA

Quizá al pasar por desiertos difíciles nos sucede igual que a Job: los amigos  nos cuestionan y a la vez cuestionan a Dios y hasta él mismo, llega en un momento dado a hacerlo o a maldecir el día en que nació (Job 3:1-3). Sin embargo Dios observa todo aquello que se nos atraviesa y tiene en cuenta hasta dónde llega nuestra integridad y confianza en Él. La manera como el Señor hace recapacitar tanto a Job como a los que estaban a su lado nos muestra aún más su grandeza, poderío, sabiduría y majestad. La serie de preguntas que le hace, no tienen respuesta  de parte de Job ni de sus amigos y nuestra tampoco.
Creo que llega un momento en medio de la desolación, la tristeza, el enojo y la impotencia ante las aflicciones, que nos quebrantamos sinceramente ante Dios. Lloramos y le hablamos con el corazón en la mano y Dios responde amorosamente a nuestro dolor. Reconocemos que al lado de Él no somos nada ni nadie y que no podemos frustrar ninguno de sus planes (Job 42:2). Se hace tan evidente su poder y gloria que  también podemos decir: “De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos” (Job 42:5). Sí lo vemos con los ojos que el Espíritu Santo nos permite discernirlo.
Es hora de levantarnos y darle gracias a Dios por esas dificultades porque si no fueran por ellas no podríamos conocerle como lo que es, ni podríamos ver su poder y gloria obrando en nuestras vidas. No tenemos palabras para responderle al Señor.

Gracias buen Dios por los desiertos que hemos tenido que cruzar. Gracias porque en medio de ellos nos has permitido contemplar más tu esencia; entender mejor el hecho de que eres un Dios santo y que somos nada más hombres pecadores. Gracias porque a pesar de saberlo, Tú, nos aceptas como tal; nos perdonas, nos restauras, y nos vuelves a poner en el camino de tu andar. ¡Alabado seas por siempre Señor y Dios nuestro!

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 1 de abril de 2017

La felicidad de poder tener tu Palabra como testimonio

¡Oh, cuánto deseo que mis acciones sean un vivo reflejo de tus decretos! 
Salmo 119:5 NTV.

Lectura: Salmo 119:1-8.  Versículo del día: Salmo 119:5.

MEDITACIÓN DIARIA

Observemos como empieza este Salmo y aprendamos algo sobre la lectura del día. Nos dice primero que todo que en el íntegro hay felicidad, alegría, dicha, gozo porque obedece la  Palabra de Dios (vv. 1-2). Y pongamos mucha atención al versículo que sigue: (los íntegros), “No negocian con el mal y andan solo en los caminos del Señor” (v. 3). En este mundo tan corrupto en que vivimos qué factible es dejarse llevar por el soborno, las prebendas, el dinero fácil y los falsos amigos que inducen al pecado. Pero el íntegro, el que vive la Palabra de Dios como es, andará dichoso de saber que le cumple a su Señor y que no tiene nada de qué avergonzarse. Por eso puede exclamar con seguridad y valentía que desea, sus acciones (testimonio), sean un vivo reflejo de los decretos del Señor. La Palabra de Dios es tan importante para el nacido de nuevo que Pedro nos afirma que  este renacer es imperecedero, mediante la Palabra de Dios que vive y permanece: “Pues han nacido de nuevo pero no a una vida que pronto se acabará. Su nueva vida durará para siempre porque proviene de la eterna y viviente palabra de Dios” (1 Pedro 1:23 NTV). 
Sigamos: cuando demos el fiel testimonio de nuestras acciones, por cumplir sus mandatos, caminaremos con la frente en alto sin temor alguno (v. 6). Y ¡qué lindo es el Señor! Él sabe que no llegamos a sus pies aprendidos; desde el momento en que lo recibimos y conocemos, hay mucho que dejar y mucho por tomar. Así  que es poco a poco que su Palabra se va impregnando en cada uno de acuerdo a la misma disciplina que tengamos para leerla, meditarla y aprenderla. Cada vez que logremos avanzar es un escaño más que subimos; entonces, debemos ser agradecidos con el Señor (v. 7). Siendo como somos: tercos, testarudos, inconstantes, infieles y hasta olvidadizos nos toca exclamar como el Salmista: “¡por favor, no te des por vencido conmigo!” (v. 8).

Padre amado: Si no fuera porque tenemos tu Palabra para instruirnos no sabríamos ni entenderíamos lo que esperas de nosotros. Gracias por poderla tener y estudiarla; es un privilegio que aun en el mundo occidental gozamos. Enséñanos a apreciarla y a valorarla como lo que es: Palabra tuya escrita con el único fin de mostrarnos tu grandeza, a través del  amor y la misericordia con la humanidad. Señor, no lo sabemos todo, ¡por favor termina en cada uno la buena obra que empezaste! Muchas gracias buen Dios y Señor.

Un abrazo y bendiciones.

Que sea el Señor dirigiendo nuestros pasos

  Presten atención, ustedes que dicen: -Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y nos quedaremos un año. Haremos negocios allí y ganaremos d...