jueves, 3 de diciembre de 2015

Estrecho es el camino



—Esfuércense por entrar por la puerta estrecha —contestó—, porque les digo que muchos tratarán de entrar y no podrán. 
Lucas 13:24.


Lectura: Lucas 13:22-30.  Versículo del día: Lucas 13:24.

MEDITACIÓN DIARIA

A través de diferentes pasajes en la Biblia el Señor nos muestra que la vida del cristiano no es fácil. A Él lo siguieron muchos, pero al final quedaron pocos. Yo creo que el ministerio del Señor no buscaba cantidad sino calidad. Eso es lo que ahora sucede: se busca llenar iglesias pero poco se sabe sobre lo que es el discipulado y bien hemos visto que la vida cristiana nos exige mucho. Es de verdad seguir al Señor por encima de padres, hijos, hermanos; es aprender a poner la otra mejilla cuando nos golpean; es amar al prójimo como a nosotros mismos. Seguir al Señor tiene un precio y tenemos que valorar ese precio. Él nos compró con su preciosa sangre y esto vale más que todo el oro y la plata del mundo.
Por eso mismo, buscar la puerta estrecha para entrar, es olvidarnos y dejar atrás el pasado de pecado en que vivíamos y con el poder del Espíritu Santo empezar a caminar por ese sendero. En conclusión, Dios desea de quien lo sigue que verdaderamente comprenda en dónde está y por qué está ahí.

Amado Señor: Bien sabemos que antes vivíamos a nuestras anchas haciendo lo que menos te agradaba. Hoy te conocemos y queremos seguirte, teniéndote como el Dios que eres por encima de todo lo que nos has dado sean familiares o posesiones. Llévanos de tu mano Señor para que no nos desviemos del camino y continuemos por el estrecho donde solamente cabemos contigo a nuestro lado.

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Fuimos creados para exaltar su grandeza




Que la gloria del Señor perdure eternamente; que el Señor se regocije en sus obras. 
Salmo 104:31.


Lectura: Salmo 104:1-35.  Versículo del día: Salmo 104:31.

MEDITACIÓN DIARIA

Este Salmo también exalta la grandeza de la creación de Dios: “que el Señor se regocije en sus obras”. El hombre también es hechura suya y es su máxima creación. Entonces ¿hasta dónde permitimos que el Señor se regocije con nosotros?
Personalmente considero que no hay otra manera, sino cumpliendo su voluntad. Generalmente pedimos algo, pero siempre pensando en nuestro propio bien y pasamos por alto su voluntad. Cuando el Señor no responde es porque no nos conviene lo que pedimos o porque todavía no es el tiempo. Sin embargo, testarudos y tercos que somos, no solo queremos para ya las peticiones, también las queremos a nuestro acomodo: “¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta? Lo hiciste un poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra; ¡todo lo sometiste a su dominio!” (Hebreos 2:6-8).
No podemos dejar que la gloria y honra que nos dio, esté por encima de su Gloria y Honra. Reflexionemos y meditemos si este regalo concedido lo estamos utilizando para  engrandecer su Nombre, o para ensalzarnos nosotros. Exaltémoslo como lo merece y permitamos que se regocije en su gran obra creadora.

Amado Señor: Nuestro paso aquí en la tierra es efímero pero no hemos aprendido a percibirlo así. Nos creemos reyes y señores de lo que Tú has hecho con nosotros y nos olvidamos de darte toda la honra y gloria que mereces. Perdona Señor nuestra arrogancia y vuélvenos humildes para que en verdad demostremos al mundo que eres Tú viviendo en nuestros corazones y te alegres de lo que somos para Ti. ¡Alaba, alma mía, al Señor! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!

Un abrazo y bendiciones.

martes, 1 de diciembre de 2015

Su misericordia y amor también son para ti




El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor. 
Salmo 103:8.


Lectura: Salmo 103:1-22.  Versículo del día: Salmo 103:8

MEDITACIÓN DIARIA

Cuando suceden catástrofes la gente a menudo se va contra Dios cuestionando su amor y su misericordia.  Vale la pena mostrarles con la Biblia en la mano, la cantidad de versículos donde nos habla de su perdón y compasión. Lo que pasa es que las personas no entienden por un lado, la soberanía de Dios, y por otro, el libre albedrío que Él nos ha dado.
En este Salmo podemos ver todo lo que el Señor hace por nosotros: David dice que lo alabemos con toda el alma sin olvidar ninguno de sus beneficios, porque hay que reconocer que es Él quien perdona todos nuestros pecados y sana nuestras dolencias; es Él quien nos libra de la muerte y nos llena de amor y ternura. Nos colma de bienes; y algo que nos gusta en especial a las mujeres: nos rejuvenece como a las águilas. Su amor nunca se apagará; nunca dejará de existir. Nadie puede ofrecernos un amor más desinteresado y misericordioso como nos lo ofrece el Señor. No está martillándonos todo el día lo que hicimos mal; al contrario se olvida de las transgresiones echándolas tan lejos como está el oriente del occidente. Sabe que somos de barro y que nuestra vida es pasajera como la flor del campo; vuelve y recalca: “Pero el amor del Señor es eterno y siempre está con los que le temen” (v. 17).
Bien sabemos que el sol sale para todos, sean buenos o malos. La clemencia de Dios está al alcance de todos también. El Señor es un caballero y no va a obligarte a que la admitas. Es decisión de cada uno. Si quieres estar dentro de los que le temen y honran su Nombre, vas a tener todos esos beneficios de los que habla este Salmo; de lo contrario te los perderás y muy seguramente ante los desastres naturales estarás echándola la culpa a Dios que lo único que hace es buscar que lo mires y aceptes en tu corazón. Te exhorto a que leas y reflexiones sobre este Salmo tan bello. Pon tu nombre ahí y te darás cuenta de la grandeza y bondad que Dios quiere regalarte.

Amado Señor: Gracias por los que están leyendo este devocional pero cuestionan tus designios. Quizá nunca han entendido el amor que nos diste hasta el punto de morir en la cruz por ellos también. Te ruego Señor que su entendimiento se abra para que de igual manera abran sus corazones hacia ti, alcancen la salvación y desde ahora gocen de todo tus beneficios. ¡Gracias buen Señor por sus vidas!

Un abrazo y bendiciones.

Que nada nos aparte de adorar a nuestro Dios y Señor

  —No teman—los tranquilizó Samuel—, de verdad han hecho mal, pero ahora asegúrense de adorar al Señor con todo el corazón y no le den la es...