martes, 2 de junio de 2015

Tu majestuosidad me quebranta





¡Tú, oh Dios, estás sobre los cielos; tu gloria cubre toda la tierra! 
Salmo 57:11.



Lectura: Salmo 57:1-11.  Versículo del día: Salmo 57:11.

MEDITACIÓN DIARIA

El Señor me regaló uno de los paseos más fabulosos en Florida. Estuvimos en Melbourne y de ahí pasamos al Centro Espacial ‘Jhon F. Kennedy’ en Cabo Cañaveral. Presenciamos en tercera dimensión la misión del ‘Atlantis’ y se mostraron las fotos tomadas del firmamento con infinidad de estrellas; incontables estrellas de multitudinarios colores. También pude observar la nebulosa. Un espectáculo digno de admirar por la grandeza y despliegue de tan magna obra. Entonces mi corazón se quebrantó y unas lágrimas rodaron por mis mejillas, al tiempo que pensaba ¡Cómo puede el hombre desconocerte oh Dios! ¡Sí Señor! ¡Estás sobre los cielos y tu gloria cubre toda la tierra! El hombre que entronizaste sobre la obra de tus manos sometiendo todo a su dominio, ahora dice no conocerte y darle no sé a quién la honra que sólo Tú mereces. ¡Tu grandeza es inescrutable mi Dios! Más que nunca mi corazón se regocija y digo igual que David: “Firme está, oh Dios, mi corazón; firme está mi corazón. Voy a cantarte salmos. ¡Despierta, alma mía! ¡Despierten, arpa y lira! ¡Haré despertar al nuevo día!” (vv. 7-8).
Los invito para que ustedes, los que no han podido divisarlas desde el campo de la NASA, las busquen por internet, se gocen también y eleven sus cantos de alabanza y adoración al único digno de recibir toda la honra y la gloria por los siglos de los siglos.

Amado Señor: Es difícil explicar con palabras la majestuosidad de tu firmamento. El mismo avance científico que le has permitido a la humanidad para explorar tu creación, nos lleva a reconocerte como el Diseñador indiscutible de tan inexplorables cielos. ¿Quién soy yo Señor, para que me hayas permitido conocerte y haberme puesto aquí en la tierra donde no soy nada, al lado de tu sublime universo? Estoy agradecida, inmensamente agradecida. ¡Tú eres bueno y excelso por excelencia!

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 1 de junio de 2015

Mucho más que un frasco del mejor perfume




Al ver esto, los discípulos se indignaron. ¿Para qué este desperdicio? —dijeron—.  Podía haberse vendido este perfume por mucho dinero para darlo a los pobres. 
Mateo 26:8-9.


Lectura: Mateo 26:6-13.  Versículos del día: Mateo 26:8-9.

MEDITACIÓN DIARIA

El pasaje habla de la mujer que unge  al Señor en Betania con un perfume muy caro y a sus discípulos les pareció que esto era un desperdicio. Personalmente, al analizar por qué reaccionaron de esta manera, me hace pensar que ellos no eran auténticos; que seguían al Señor pero no estaban plenamente convencidos de su identidad como Dios y de su firmeza en seguirle. De lo contrario habrían volcado todo su amor y adoración en Él, sin preguntar siquiera los porqués. Además la envidia y la codicia también hacían sus estragos.
En el mundo actual, nos dejamos llevar más por las apariencias que por lo que en realidad somos. Y no hablo de las apariencias de otros; hablo de nosotros mismos que en ocasiones queremos aparentar otra cosa bien diferente; o hablamos mentirosamente solo por el momento y no quedar mal, cuando en realidad eso no es lo que queremos o sentimos. En una palabra, nos falta autenticidad y como obramos así, entonces dudamos del cariño y bondad de los que nos rodean. Como bien dice el dicho: “El que las usa las imagina”. Cambiemos nuestro parecer y empecemos a actuar bajo las reglas estrictas de Dios, demostrando ante todo su amor incomparable  sin dejarnos arrastrar por la deshonestidad. “He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu”  (Eclesiastés 4:4 RVR1960). Así mismo, no importa que nos llamen fanáticos o nos tilden de locos cuando actuamos movidos por el amor a nuestro Dios, quien en verdad merece mucho más que un frasco del mejor perfume.

Amado Señor: Enséñanos a no ser hipócritas y aparentar que todo está bien, cuando en realidad, eso no es lo que sentimos. Queremos ser auténticos y hablar sinceramente sin dejar que el odio, la envidia y la avaricia nos consuman. Y buen Señor, permite que todo lo que hagamos sea para honrar tu Nombre; ¡Tú lo mereces! Ni siquiera un frasco del mejor perfume es capaz de llenar tu divinidad.

Un abrazo y bendiciones.

Que nada nos aparte de adorar a nuestro Dios y Señor

  —No teman—los tranquilizó Samuel—, de verdad han hecho mal, pero ahora asegúrense de adorar al Señor con todo el corazón y no le den la es...