sábado, 3 de enero de 2015

La desobediencia y la mentira



 Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán. 
Génesis 3:3.


Lectura: Génesis 3:1-24.  Versículo del día: Génesis 3:3.

MEDITACIÓN DIARIA

Definitivamente una orden es una orden. Con razón, a la humanidad caída le queda tan difícil dos cosas primordiales: obedecer y hablar con la verdad. Por lo general si se pregunta por qué desobedeció la orden, casi siempre va acompañada de una mentira. Y es que no nos engañemos; en cada excusa emitida sale a relucir la mentira, así sea camuflada con peros o culpas a otros. Simplemente es desobediencia por un lado y falsedad por el otro.  “¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio,  el prestar atención, más que la grasa de carneros” (1 Samuel 15:22). Esto me hace pensar que Dios pone el obedecer en el mismo plano del prestar atención.  La obediencia trae consigo grandes bendiciones y la desobediencia maldiciones (Deuteronomio 28). Tan así  será, que por la desobediencia de Adán y Eva todos nacemos separados de Dios. Pero gracias a Dios también porque por la desobediencia, Él prometió un Salvador que es Cristo el Señor.
Por otro lado tenemos la mentira. Dios condena fuertemente al mentiroso, porque la mentira para Él no solamente es pecado sino abominación (Proverbios 6:19); Dios detesta la mentira. Satanás es el padre de la mentira (Juan 8:44), y si somos hijos de Dios (Juan 1:12), deberíamos rechazarla completamente porque Dios es veraz y en Él no hay engaño alguno, lo que dijo así es (Números 23:19).  Y los mentirosos, no heredarán el reino de los cielos (1 Corintios 6:9-10); “Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador” (Colosenses 3:9-10).
Somos personas nuevas en Cristo Jesús, entonces practiquemos ante todo la obediencia; porque si obedecemos, también se dejará de mentir ya que es un mandato dado directamente por Dios a Moisés en las tablas de la ley.  Acostumbrémonos a la verdad diciendo sí o no, como nos lo enseñó el mismo Señor (Mateo 5:37).

Amado Señor: Sabemos que la naturaleza pecaminosa arraigada desde un comienzo en nuestro ser, nos hace desobedecer y mentir. Te pedimos que nos enseñes a ser disciplinados con tus mandatos y apartemos completamente la desobediencia y la mentira de nuestro corazón. Gracias Señor porque podrá parecernos difícil pero Tú puedes poner tanto el querer como el hacer en cada uno de los que nos llamamos tus hijos.

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 2 de enero de 2015

La mujer, diseñada por el mejor Escultor




De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre,  el cual exclamó: Ésta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Se llamará mujer porque del hombre fue sacada. 
Génesis 2:22-23.


Lectura: Génesis 2:15-25.  Versículos del día: Génesis 2:22-23.

MEDITACIÓN DIARIA

Personalmente considero que Dios creó a la mujer de manera muy especial porque también a sus ojos somos especiales para Él. El Señor dijo: “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada” (v. 18). Entonces puso a Adán en la tarea de buscarle nombre a todos los animales y de paso ver si alguno le servía: “Sin embargo, no se encontró entre ellos la ayuda adecuada para el hombre” (vv. 19-20). Ante esta situación Dios resuelve hacerlo caer en un sueño profundo, y mientras dormía le sacó una costilla y de ahí formó a la mujer. Miremos bien, de dónde fue que el Señor la sacó: ¡de una costilla! A alguien le escuché hace años, algo muy cierto y por lo cual digo que somos especiales para Dios. Dios el Señor sacó a la mujer de una costilla de Adán a sabiendas de que necesitaríamos protección; y de cerca al corazón porque necesitamos ser amadas.
La mujer es la ayuda idónea para el hombre y juega un papel importante dentro de la familia; y la familia se constituye en la célula primordial de la sociedad. Ante esto, vemos que tanto el hombre como la mujer tienen diferentes tareas para cumplir porque también en su esencia son bien diferentes. Dios manda la hombre ser cabeza en el hogar como lo es Cristo con su Iglesia; y amarla de la misma manera que lo hizo Él, hasta el punto de dar su vida por ella. Y a las mujeres entender que dos cabezas no pueden mandar y el llamado es a someterse bajo ese parámetro de amor. Valdría la pena preguntarle a los esposos si estarían dispuestos a morir por sus esposas. Somos importantes para Dios porque de igual manera, desea que seamos presentadas por ellos sin mancha y sin arruga alguna. Esto no quiere decir que son perfectas, porque el Señor con su esposa la Iglesia poco a poco ha ido transformándola hasta verla limpia y resplandeciente. Me hace pensar entonces, que si una mujer ha caído y ha sido señalada sin compasión, es al hombre a quien le corresponde levantarla y restaurarla. Estoy segura que si los hombres saben amar a sus esposas como Dios lo mandó, a las mujeres les quedará muy fácil someterse a ellos.
Mujeres: ¿queremos que nos traten como reinas? Entonces tratémoslos a ellos como reyes. Fuimos diseñadas con el pincel del mejor Escultor, para convertir nuestro hogar en un palacio.

Amado Señor: Gracias por tu amor innegable hacia la mujer y por la posición en la que la has colocado. Gracias porque nos has creado y sabes que somos vasos frágiles. Te pedimos sabiduría para que cada día entendamos más el papel que nos has asignado en la familia y por ende en la sociedad. Gracias te doy por todas las mujeres que leen este devocional; toma cada una de las áreas de sus vidas y llénalas con tu preciosa ternura, amorosa y abrasadora.

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 1 de enero de 2015

Poder gozarnos como el mejor fruto de su creación




Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno. Y vino la noche, y llegó la mañana: ése fue el sexto día. 
Génesis 1:31.


Lectura: Génesis 1:1-31.  Versículo del día: Génesis 1:31.

MEDITACIÓN DIARIA

Dice también la Palabra, lo siguiente: “Dios hizo todo hermoso en su  momento” (Eclesiastés 3:11a). Dios en su tiempo hizo una creación perfecta para que el hombre pudiera gozarse en ella. Toda obra de sus manos tiene un fin específico. Dentro de su creación se encuentra el ser humano, hecho desde el comienzo con un propósito. “Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y mejores frutos de su creación” (Santiago 1:18). Dios lo entronizó sobre la obra de sus manos (Salmo 8:6); le dejó su propia creación para que la administrara dándole dominio sobre peces del mar, aves del cielo y animales terrestres (v. 26 en la lectura). Su deseo era una relación perfecta con Él y con el mundo creado.
Sin embargo, como el hombre no es una veleta tiene poder de decisión; libre albedrío. Infortunadamente eligió su propio camino y su desobediencia causó la muerte tanto física como espiritual. Va, digámoslo sin rumbo fijo. Unas etapas de su vida son noches oscuras mientras en otras puede ver una luz tenue en su existir. Jesús vino a remediar esta situación y a permitirle nuevamente tener un trato especial con el Padre celestial. Esa fue la misión de Jesús al nacer y ese es también el plan de Dios para la humanidad caída: que todos conozcan a Jesucristo su Hijo, como Señor y Salvador personal. Solamente cuando el ser humano acepta lo hecho por Jesús como su propio Redentor, puede verdaderamente contemplar lo maravilloso de la creación: “¡Oh Señor, cuán numerosas son tus obras! ¡Todas ellas las hiciste con sabiduría! ¡Rebosa la tierra con todas tus criaturas!” (Salmo 104:24).
Permite que la luz de Jesús brille por siempre en tu vida y puedas gozarte como el mejor fruto de su creación.

Amado Señor: Te damos gracias porque sabemos que no estamos aquí sin un propósito especial tuyo. Queremos ante todo conocerte a Ti, para de ese modo también entender el plan que nos tienes diseñado. Gracias por tu obra majestuosa y haber permitido que el hombre sea el centro de ella. 

Un abrazo y bendiciones.

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  Entonces Jesús llamó a los niños, y les dijo a sus discípulos: -Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan, porque el reino de...