sábado, 5 de diciembre de 2009

Buscar la fidelidad

¡Bendita sea tu fuente! ¡Goza con la esposa de tu juventud!.

Proverbios 5:18.

Lectura diaria: Proverbios 5:1-23. Versículo del día: Proverbios 5:18.

ENSEÑANZA

Dios nos manda en su Palabra a ser sabios y no dejarnos influenciar en ningún campo, mucho menos en el que tiene que ver con el adulterio. Hay principios que como cristianos debemos acatar sin darle tantas vueltas al asunto y éste es uno de ellos. En un mundo tan convulsionado y al revés como en el que vivimos es fácil seguir lo “de moda” y llegar a ver las cosas totalmente diferentes a sabiendas de que a los ojos de Dios son malas. Este capítulo de Proverbios nos exhorta a no buscar lo que no se nos ha perdido en la infidelidad porque lo dejado serán tristezas y amarguras “Porque al final acabarás por llorar, cuando todo tu ser se haya consumido” (verso 11). Más adelante nos insta a beber el agua que fluye de nuestro propio manantial (verso 15). Aunque va dirigido a los hombres, es necesario que también las mujeres lo tomemos en cuenta. Gozarse plenamente dentro del matrimonio es la voluntad de Dios para sus hijos y en ningún momento debemos ver el sexo como pecado. Creo que el sexo como el dinero no son malos, lo malo se encuentra en la manera que los utilicemos. Para todo hay un orden y nosotros debemos seguir ese orden porque al igual que el dinero, el sexo mal llevado, nos dejará huellas profundas difíciles de sanar. 1ª. Corintios 7 nos afirma que tanto el hombre como la mujer dentro del matrimonio no son dueños de sus cuerpos porque el del hombre le pertenece a la mujer y el de la mujer al hombre. Para las mujeres, nuestro esposo es único y completo, nos pertenece totalmente y al igual la mujer para ellos. Entonces, no demos cabida a Satanás pensando en el adulterio y gocemos como dice su Palabra ¡Que su amor nos cautive todo el tiempo!

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Alcanzando la plenitud

La senda de los justos se asemeja a los primeros albores de la aurora: su esplendor va en aumento hasta que el día alcanza su plenitud.

Proverbios 4:18.

Lectura diaria: Proverbios 4:1-27. Versículo del día: Proverbios 4:18.

ENSEÑANZA

Cuando llegamos a los píes del Señor, nos encontramos caídos, abatidos y sin fuerza para continuar; pero el Señor nos inunda con sus rayos luminosos y empezamos a caminar quizá de tumbo en tumbo, sin entender exactamente la dirección adecuada. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo el panorama se va despejando y vamos comprendiendo la grandeza de Dios. Comprendemos ante todo su misericordia por habernos rescatado del pecado; vivíamos en esclavitud y ni siquiera lo habíamos percibido. Poco a poco con el poder de Dios fluyendo en nosotros a través de su Santo Espíritu, el camino se va limpiando. Es obligación nuestra hacerlo. A diario tenemos que ir allanando esa senda para que todo lo que antes era basura pueda ser desechado y le de paso a la nueva vida en Cristo Jesús, haciendo que florezca y brille esplendorosamente, hasta que logremos alcanzar su plenitud. La plenitud que solamente Dios sabe entregar a sus hijos. La plenitud del gozo, la paz, el amor, la concordia, el perdón y la reconciliación; virtudes que nos darán satisfacciones no sólo terrenales sino también celestiales. Busquemos día a día ese amanecer con el Señor, confiados en que a medida que el sol va corriendo, Él nos va guiando y la grandiosidad de su amor va lanzando destellos fulgurantes que iluminan nuestro andar y llegan incluso hasta los incrédulos como testimonio de luz que somos ante el mundo. Entonces, en ese momento, hemos logrado abarcar la plenitud; dando y compartiendo con los demás, los regalos de nuestro Dios. ¡Deja que tu luz brille sobre la oscuridad de un mundo caído!

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 3 de diciembre de 2009

La disciplina del Señor

Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus reprensiones. Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido.

Proverbios 3:11-12.

Lectura diaria: Proverbios 3.1-35. Versículo del día: Proverbios 3:11.

ENSEÑANZA

Con frecuencia creemos cuando estamos afrontando dificultades, que Dios no nos ama, que se olvidó de nosotros e incluso el diablo nos manda pensamientos contrarios a nuestras creencias para que la fe depositada en el Señor, se quebrante. Es difícil entender la disciplina de Papito Dios, pensamos que aquí en la tierra un padre puede y debe corregir a su hijo, pero no alcanzamos a imaginarnos a un Padre celestial, también tratando de enderezarnos. La disciplina del Señor no es fácil; Él nos conoce como ningún otro y sabe lo que hay en nuestro corazón. Dios, al pueblo de Israel, les demostró de muchas maneras cuán importantes eran ellos para Él; les demostró su poder, bondad y compasión, incluso desde antes de salir de Egipto y por todo el camino del desierto lo único que hizo fue estar al tanto de su cuidado; les proveyó de maná todos los días y les dio a beber agua de la roca. Por la noche los guiaba a través de una columna de fuego y en el día con una nube. Sin embargo, ellos eran obstinados e incrédulos; fácilmente se devolvían a sus antiguas adoraciones “olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado” (Isaías 43:18), y no se sometían a estar bajo la autoridad de Moisés. ¡Cuántas veces actuamos al igual que ellos! Si el Señor nos dice: “coge por aquí”, nosotros respondemos: “no por allí es mejor”, y nos toca ir de tumbo en tumbo hasta entender su voluntad y disciplina. Aprendamos a escuchar la voz de Dios, a comprender que Él desea lo mejor para sus hijos y que si estamos en un periodo de disciplina, muy seguramente es porque somos rebeldes y nos ama tanto que desea vernos en otra dimensión, en otro plan “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes –afirma el Señor–, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” Jeremías 29:11). Padre amado: gracias, porque tú sabes hacia dónde nos dirigimos. Haz que seamos obedientes y entendamos tu disciplina. Amén.

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Siempre hacer lo correcto

Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu.

Romanos 12:11.

Lectura diaria: Romanos 12:9-21. Versículo del día: Romanos 12:11.

ENSEÑANZA

En cualquier trabajo que nos desempeñemos o en el campo que nos toque laborar, debemos ser prestos, desarrollar la labor impuesta no como para los hombres, ni siquiera pensando en la retribución que ésta nos dará, sino sabiendo que lo hacemos con diligencia para el Señor. Una tarjetica que tengo guardada dice: “Cada vez que escoges hacer lo correcto, estás escogiendo la verdad y no tu libertad de escoger”, frase muy cierta porque cuando conocemos la verdad que es el Señor Jesucristo, esta nos hará libres y basados en esa libertad, buscamos lo correcto. La libertad en Cristo siempre nos conducirá a hacer la voluntad de Dios porque en modo alguno implica independencia de Dios, al revés somos libres del pecado pero siervos de Dios (Romanos 6:22). Su libertad de la ley no significa que tengamos licencia para convertirla en libertinaje. Más bien estamos bajo la ley de Cristo (1ª. Corintios 9.21). Los cristianos debemos emplear la libertad responsablemente para servir “más bien sírvanse unos a otros con amor” (Gálatas 5.13), porque la ley de amor es la ley de Cristo y la respuesta al evangelio de libertad. Como conclusión, si de verdad somos libres, actuemos cabalmente porque esto agradará al Señor y nos dará la satisfacción de obrar siempre intachablemente.

Un abrazo y bendiciones.


martes, 1 de diciembre de 2009

¡Que toda la creación te alabe!

¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!

Salmo 150:6.

Lectura diaria: Salmo 150:1-6. Versículo del día: Salmo 150:6.

Al comprobar la grandeza de Dios, su amor incondicional, su misericordia y compasión; al recibir las promesas ofrecidas y evidenciar que Él jamás nos falla, no podemos más, que elevar nuestra alabanza y adoración al gran Rey y Señor del universo. Es tan lindo recibir sus beneficios y despertarnos sabiéndonos victoriosos “porque el Señor se complace en su pueblo; a los humildes concede el honor de la victoria. Que se alegren los fieles por su triunfo; que aún en sus camas griten de júbilo” (Salmo 149:4-5). Sí, cuando estamos completamente sintonizados con Dios y sentimos su presencia tan cercana, son momentos verdaderamente indescriptibles y difíciles de explicar; el sol brilla más que nunca, el canto de las aves se convierte en alabanza y aún el murmullo más imperceptible se escucha como tonada musical a su Nombre. Todo lo que respira Señor, habla de ti, la naturaleza se vuelca y se inclina reverente ante su Creador. He sabido de momentos sublimes donde el ganado ha hincado sus patas y lanzado un bramido reconociendo su poder y majestad. En el llano ante el inminente temblor o tormenta los animales saben a ciencia cierta a quien clamar. En un huerto floreciente, supe en alguna ocasión como las plantas se doblaban en un tiempo de quebrantamiento espiritual de los allí presentes. “Sí, todo lo que respira alabe al Señor” dice el salmista. El respirar no es exclusivamente función de los humanos, el reino animal y vegetal también goza de este beneficio. Señor: que cada respiro mío, se convierta en exaltación a tu grandeza, poderío y majestad. Gracias por ser quien eres. Gracias porque nunca mientes y tu Palabra se cumple a cabalidad. Gracias por reconocerme como tu hija y consentirme como a la niña de tus ojos. En tu nombre Jesús, amén.

Un abrazo y bendiciones.

El Señor sabe por donde conducirnos

Así que Samuel le repitió al Señor lo que el pueblo dijo, y el Señor respondió: -Haz lo que te piden y dales un rey-. Entonces Samuel estuvo...