Decía: -Este Jesús, de quien les hablo, es el Mesías-. Algunos judíos que escuchaban fueron persuadidos y se unieron a Pablo y Silas, junto con muchos hombres griegos temerosos de Dios y un gran número de mujeres prominentes.
Hechos 17:3b-4. NTV.
Lectura: Hechos 17:1-4. Versículos del día: Hechos 17:3b-4.
MEDITACIÓN DIARIA
Después de estar llevando el
Evangelio por Filipos, una ciudad de Macedonia, Pablo y Silas llegaron a
Tesalónica. Allí compartieron la Palabra del Señor y muchos se unieron a Pablo
y a Silas junto con hombres y mujeres. Definitivamente, el Señor a través de este
Libro de Hechos no deja de persuadirnos para que, de igual modo, sin temor
ninguno, nosotros vayamos a compartir el mensaje de salvación. No tenemos que
tener fluidez de palabras, pues es el Espíritu Santo, quien toca los corazones y
convence. “Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que
hagan lo que a él le agrada” (Filipenses 2:13. NTV).
Amado Señor
Jesús: gracias, muchas gracias por seguir tocando nuestros corazones para que
vayamos a tanto necesitado de Ti. Oramos buen Señor, ya que en este tiempo en
que se celebra tu muerte y resurrección, las personas están más sensibles y
definitivamente Eres Tú, quien haces la obra en cada uno. Haznos instrumentos
Tuyos; desde ahora te doy gracias por las personas que pongas en nuestro caminar;
permite que escuchen y entiendan que les hablamos es del Mesías, quien vino a
morir por cada uno de ellos y alcancen la salvación. Gracias, muchas gracias
buen Señor. ¡Te amamos!
Un abrazo y bendiciones.
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