jueves, 25 de noviembre de 2010

Gracias señor

Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!
Salmo 139:14.


Lectura diaria: Salmo 139:1-24. Versículo del día: Salmo 139:14.


ENSEÑANZA


No importa seguir martillando sobre el agradecimiento hacia Dios. Desafortunadamente siempre imitamos lo malo. La Biblia nos manda a hacer lo contrario, “Sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno” (1 Ts. 5:21); sin embargo, la naturaleza pecaminosa que mora en nosotros nos desvía. Cabe preguntarnos ¿por qué se imita con tanto énfasis el día del “Halloween” y no hacemos lo mismo con el de “Acción de gracias”? Muchos están en contra de los Estados Unidos y a veces pienso, ¿no será envidia por ser un país próspero? Sea envidia o no, tenemos que reconocer que la mano de Dios ha estado siempre allí presente porque sus primeros colonizadores le entregaron esa tierra a Dios y de hecho crearon el día de “Acción de gracias” para honrar al creador de toda creación. De otro lado, pienso que ellos han albergado al pueblo judío y para Dios eso es muy importante, la bendición no se hace esperar. ¡Qué bonito sería que empezáramos a cambiar las costumbres y dedicáramos un día también para dar gracias a Dios! Si hay virtud agradable y linda de imitar es la del agradecimiento. No nos dejemos llevar por la ingratitud y empecemos poniendo un granito de arena en los hogares, dedicándole unos minutos a Dios para darle gracias, empezando por la vida que a diario nos regala, por tener a los seres queridos con nosotros, por el techo, el vestido y la comida. Por nuestros mandatarios, vecinos, amigos y familiares. La voluntad de Dios es que seamos agradecidos “Den gracias a Dios en toda situación porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús” (1 Ts. 5:18). En la alabanza, adoración y gratitud está la victoria. Pidámosle al Señor que nos conceda la virtud de recordar siempre la bondad de Él sobre nosotros.


Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Agradecimiento todos los días

Cuando te llamé me respondiste, me infundiste ánimo y renovaste mis fuerzas.
Salmo 138:3.


Lectura diaria: Salmo 138:1-8. Versículo del día: Salmo 138:3.


ENSEÑANZA


Así como he enfrentado tantas vicisitudes a lo largo de mi vida cristiana, también he podido siempre ver la mano amorosa del Señor brindándome su ayuda. Tal como reza el verso: te llamé y me respondiste; me diste ánimo y nuevas fuerzas, es lo que he podido recibir de parte de Dios. Hay una similitud en cuánto a David conmigo: a pesar de las angustias, he tenido muy presente que Dios me tiene con un propósito definido y no permitirá que me vaya hasta que Él no lo vea cumplido en mí (vv. 7, 8). Soy obra de sus manos y desde mucho antes el Señor ya sabía lo que tenía para mi vida. Alabado sea el Señor que cumple su Palabra y que nos permite gozarnos cada día a pesar de las dificultades. Cada distinto amanecer, son nuevas fuerzas para tomar; es dejar a un lado el ayer y comenzar nuevamente de cero. Es constatar que su fidelidad perdura porque “El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad! Por tanto digo: El Señor es todo lo que tengo. ¡En él esperaré!”(Lam. 3:22-23), y definitivamente, si no nos cogemos de Él ¿de quién más podemos hacerlo? Pero gracias, infinitas gracias doy porque si no hubiese conocido a mi Rey y Salvador muy seguramente hace mucho tiempo hubiera botado la toalla. Por eso Señor, “quiero alabarte de todo corazón y cantarte salmos delante de los dioses”.


Un abrazo y bendiciones.

martes, 23 de noviembre de 2010

Hijos de Dios

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos!
1 Juan 3:1.


Lectura diaria: 1 Juan 3:1-10. Versículo del día: 1 Juan 3.1.


ENSEÑANZA


Cuando aceptamos al Señor Jesucristo como Señor y Salvador de nuestra vida nos convertimos automáticamente en hijos de Dios: “Más a cuántos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios” (Jn. 1:12). Si creemos lo que dice la Biblia creemos entonces en la obra redentora de Jesús que como Hijo de Dios vino a pagar en el momento propicio por nuestros pecados y transgresiones, Gálatas dice: “Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos. Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: <>” (4:5-6); al recibirle en nuestro corazón empezamos a ser parte de su reino. El apóstol Juan aquí en su carta nos recuerda con mucho énfasis en que reconozcamos cuál ha sido el amor tan grande de Dios que hasta nos llama hijos y lo exalta con las palabras “¡Y lo somos!”, por consiguiente no tengamos la menor duda sobre ello. El Espíritu Santo quien entra a morar también en nosotros, da testimonio de que somos hijos de Dios, Romanos nos lo comprueba: (Ro. 8:16). Si Dios nos ha mirado con tanto amor y misericordia, volvamos también los ojos con gratitud hacia Él. Si ya somos sus hijos actuemos como todo padre lo desea y si todavía no le conocemos como Padre, reconozcamos a su Hijo amado enviado a la tierra en representación de Él, para que por su intermedio formemos parte de la familia celestial.


Un abrazo y bendiciones.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Armonía demostrada en hermandad

¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía!
Salmo 133:1.


Lectura diaria: Salmo 133:1-3. Versículo del día: Salmo 133:1.


ENSEÑANZA


La paz y la armonía empiezan en el hogar. Qué satisfactorio es encontrar un hogar donde reinan la solidaridad, el entendimiento, la tolerancia, la cordialidad y la fraternidad entre los miembros de una familia. Dice la Palabra de Dios que es como el aceite que cae desde la cabeza hasta los píes y refrescante como el rocío de Hermón sobre los montes de Sión; o sea que poco a poco va lubricándolo de manera que las asperezas que se puedan presentar se hagan más suaves y corran libremente sin dejar huellas que lamentar. Refrescante porque cada gota de apoyo mutuo, permite llevar las cargas con menos sudor. Donde se manifiestan estas virtudes es porque Dios está presente y derrama sobre ellos bendición y vida eterna. Tenemos que aprender a convivir primero con los nuestros, con los que están más cerca, para después brindar esa misma concordia a los de afuera. Esta hermandad es la que nos lleva a compartir unos con otros tanto las alegrías como las tristezas. El seno familiar donde los hermanos se ayuden y respeten mutuamente es digno de admiración. Eclesiastés dice que mejor son dos que uno porque si uno cae, el otro lo levanta (Ec. 4:9-10). La unión se percibe con mayor frecuencia en los hogares donde el vínculo fraternal es más fuerte y por consiguiente es la huella dejada a las generaciones venideras. Le doy gracias a Dios porque crecí en un hogar donde el ejemplo de hermandad caló muy hondo y ahora puedo ver los frutos de ello, también en mis hijitos. Pidámosle al Señor que nos permita ser sensibles a lo que dice su Palabra y convivamos en armonía en los hogares para de este modo colocar una semilla de paz en nuestra sociedad que tan hambrienta está de ella. 1 Juan 2:10 dice: “el que ama a su hermano permanece en la luz, y no hay nada en su vida que lo haga tropezar”. Demostremos amor entre los hermanos conviviendo en armonía; siendo luz que brille siempre aprendiendo a tolerarnos unos a otros y tendiendo siempre la mano cuando sea necesario.


Un abrazo y bendiciones.

Este Jesús de quien hablamos es el Mesías

Decía: -Este Jesús, de quien les hablo, es el Mesías-.   Algunos judíos que escuchaban fueron persuadidos y se unieron a Pablo y Silas, junt...