sábado, 4 de mayo de 2013

Porque lo dice su Palabra




Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. 27 Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión.  

Romanos 1:26-27.


Lectura: Romanos 1:18-32.  Versículos del día: Romanos 1:26-27.

MEDITACIÓN DIARIA

Importante hablar de este tema ahora que está tan trillado en los noticieros, ya que en nuestro país unas minorías quieren que se apruebe el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Como se cree que las personas nacieron así y que por consiguiente tienen el derecho a conformar uniones entre ellos, es importante a través de la misma Palabra de Dios, aclarar lo que dice al respecto.
El hombre se alejó de Dios; dice conocerle pero no es así. Lo conoce, cuando lee Las Escrituras y las acepta como tal. Para que no haya duda alguna, dejo completamente todo el texto.  De cada cual depende si quiere tomarlo con sabiduría o con necedad:
“Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. 19 Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. 20 Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.  21 A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón. 22 Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios 23 y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles. 24 Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros. 25 Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amén.
26 Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres Cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. 27 Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión.
 28 Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer. 29 Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación. Están repletos de envidia, homicidios, disensiones, engaño y malicia. Son chismosos, 30 calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres; 31 son insensatos, desleales, insensibles, despiadados. 32 Saben bien que, según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a quienes las practican” (vv. 18-32 NVI).
Como conclusión, es en definitiva la indiferencia del hombre hacia Dios, lo que lo incita al pecado. Difícilmente, se consideran pecadores y mucho menos aceptan que hubo un Redentor quien vino a morir por todos nuestros pecados. Me queda por decirles que el texto descrito es Palabra de Dios y que ésta no regresa vacía.  Cielos y tierra pasarán pero su Palabra sigue latente.

Amado Dios: Permite que todos cuantos lean este devocional, entiendan que es de necios no aceptar tu Palabra. Señor, nosotros no podemos convencerlos de su pecado, pero tu Santo Espíritu, Sí. Te pedimos por ellos, para que te conozcan y alcancen la salvación. ¡Gracias Señor porque tu Palabra es verdad!

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 3 de mayo de 2013

Sin importar el campo sembremos semillas




El padre de Publio estaba en cama, enfermo con fiebre y disentería. Pablo entró a verlo y, después de orar, le impuso las manos y lo sanó.  
Hechos 28:8.


Lectura: Hechos 28:1-10.Versículo del día: Hechos 28:8.

MEDITACIÓN DIARIA

Nuevamente a través de Pablo podemos aprender las diferentes alternativas que usó para llevar el evangelio por donde quiera que pasara.  Si vemos, en la Isla de Malta, llegó de casualidad con los demás presos y marinos ya que por circunstancias adversas  estuvieron naufragando por catorce días en un mar embravecido, donde pensaban que todos iban a perecer.  Digo “casualidad”, pero con Dios no existen las casualidades; todo está bajo su control y Él sabe cómo debe mover sus fichas para que su propósito se cumpla en cada uno de nosotros; con Pablo no fue la excepción.
Lo más relevante del relato es notar que no importaba el sitio ni el tiempo para Pablo; tenía bien puesto los ojos en Jesús y sabía exactamente cuál era su misión y por eso no dudaba en compartir y hacer lo que sabía: orar y sanar enfermos.  Tenía el respaldo del Señor y le era fiel en su tarea. 
Cuando llegamos a un sitio nuevo, ponemos muchos “peros” y vemos muchas “contras”; pero sin duda son más excusa que cualquier otra cosa.  Muy seguramente así como en Malta se dejó la semilla regada y de allí serán muchos los que llegaron y siguen  llegando a los píes del Señor, puede ocurrirnos, si no callamos y obedecemos en ser sus testigos fieles.

Amado Señor: No permitas que las circunstancias nos hagan declinar y no hablar de quién eres Tú. Enséñanos a ser fuertes y valientes; a dejar la negligencia a un lado y empezar a entregar a los demás, lo que de gracia nos has regalado: la salvación. Permite que la semilla se vaya esparciendo por donde quiera que vayamos.

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 2 de mayo de 2013

Amor y fidelidad por siempre




¡Alaben al Señor, naciones todas! ¡Pueblos todos, cántenle alabanzas!  ¡Grande es su amor por nosotros!  ¡La fidelidad del Señor es eterna! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! 
Salmo 117:1-2.


Lectura: Salmo 117:1-2.  Versículos del día: Salmo 117:1-2.

MEDITACIÓN DIARIA

Considero que el mejor tributo que podemos rendirle al Señor es la alabanza.  Su amor y fidelidad no tienen precio alguno.  Con razón hace muchos años en una iglesia a la que yo asistía, se cantaba interminablemente un himno que precisamente se llama “Tu fidelidad”.  Creo que el pastor de aquella congregación, tenía muy claro hasta dónde se alzaba la fidelidad de Dios. La repetidera y repetidera me aburría y ahora entiendo el por qué.  Sencillamente porque a Satanás no le gusta la alabanza y menos que el pueblo del Señor se reúna a hacerla.  Él se ufana con la “quejabanza” ¡y esa sí que la practicamos! Pues no. De hoy en adelante que de nuestros labios broten solo palabras de adoración, reconocimiento y gratitud al que todo lo merece.  Cada vez que vayamos a quejarnos por algo, cambiemos ese lamento por una alabanza.  Démosle gracias a Dios, sea cual sea la situación; además es un mandato: “den gracias en todo” (1 Tesalonicenses 5:18), no solamente en lo que nos gusta o está bien; es en todo sea malo o bueno.  El poder de la alabanza es enorme porque a Dios eso le agrada y en medio de ella manifiesta su gloria inmensamente: su amor y fidelidad son infinitos.  

Amado Señor: ¡Cómo no reconocer que eres el mas Grande; el más excelso; el Sublime, Glorioso y Poderoso Dios!  ¡Eres Tú, el Gran Yo Soy! Nadie más merece nuestro culto y adoración.  ¡Solo Tú, Papito Dios!  Gracias por tu amor y fidelidad que son eternas.

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 1 de mayo de 2013

El Inigualable Señor



Los lazos de la muerte me enredaron; me sorprendió la angustia del sepulcro, y caí en la ansiedad y la aflicción. Entonces clamé al Señor: ¡Te ruego, Señor, que me salves la vida! 
Salmo 116:3-4.


Lectura: Salmo 116:1-19.  Versículo del día: Salmo 116:3-4.

MEDITACIÓN DIARIA

Solamente cuando hemos estado al borde de la muerte podemos decir igual que el salmista.  En momentos decisivos y angustiosos, las palabras de los galenos que por su estudio en lo concerniente confiamos, llegan como dardos queriéndonos intimidar y es ahí cuando caemos en la aflicción y la ansiedad, sintiendo que la muerte nos rodea.  Pero ¡gloria a Dios! “¿Dónde está, oh muerte tu victoria?” (1 Corintios 15:55).  Gracias a Dios, tenemos al Señor Jesucristo quien nos da la victoria y su Palabra nos lo confirma (1 corintios 15:57)  Clamamos a nuestro amado Señor y Él no se hace esperar: “¡Ya puedes, alma mía, estar tranquila, que el Señor ha sido bueno contigo!  Tú me has librado de la muerte, has enjugado mis lágrimas, no me has dejado tropezar.  Por eso andaré siempre delante del Señor en esta tierra de los vivientes” (vv. 3 en la lectura).  
Al sentir su presencia y ver su respuesta, surge en nosotros la misma pregunta y a la vez el salmista nos da contestación: “¿Cómo puedo pagarle al Señor por tanta bondad que me ha mostrado?  ¡Tan sólo brindando con la copa de salvación e invocando el nombre del Señor!  ¡Tan sólo cumpliendo mis promesas al Señor en presencia de todo su pueblo!” (vv. 12-14).  La contestación es muy fácil: La gratitud se la podemos manifestar cumpliendo los votos que le hicimos de ir a testificar a los otros, a los de su pueblo, a su iglesia, el poder soberano de nuestro Dios.  Podemos ufanarnos de muchas cosas: nuestro Dios es el Dios de los imposibles, no hay otro como Él. Cuando la ciencia dice: “no”; se levante imponiendo su autoridad y dice: “Sí”. Nuestro Dios es el mejor médico y abogado del cual yo puedo dar referencias excelentes. 
Tú también puedes clamarle y te escuchará; búscale sinceramente. ¡Él no cambia, es inmutable!

Amado Señor: Mi satisfacción más grande es poder compartir lo que has hecho con mi vida y aun lo que continúas haciendo. Gracias mi buen Señor.  ¡Eres Inigualable!

Un abrazo y bendiciones.

Todo le pertenece al Señor




La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra es mía y ustedes no son aquí  más que forasteros y huéspedes. 
Levítico 25:23.


Lectura: Levítico 25:18-38.  Versículo del día: Levítico 25:23.

MEDITACIÓN DIARIA

Qué bueno sería que todos tuviéramos presente este mandato de Dios, para el pueblo de Israel.  No sé si todavía ellos lo practican, pero el ideal sería que nos concientizáramos que nada de lo que tenemos es nuestro. Aquí, no somos más que administradores y se nos olvida que Dios nos va a pedir cuentas de todo lo que nos ha dado, empezando por nuestra vida; (recordemos la parábola de los talentos. Mateo 25:14-30),  ¿cómo la administramos? ¿Sí cuidamos el cuerpo como debe ser, o por el contrario lo envenenamos con alcohol y drogas? Ojo con la glotonería; también es un pecado comer de gula. Debemos comer para vivir; no vivir para comer.  ¿Cómo administramos la casa, el auto, y demás bienes que el Señor ha puesto en nuestras manos?  ¿El hogar, los hijos, el(la)esposo(a)? ¿El trabajo y la Iglesia?  
Si nos damos cuenta, no tenemos nada.  Así que para qué afanarnos queriendo cosechar riqueza y más riqueza; al final nada nos llevaremos y sabrá Dios si los que vienen la disfrutarán o la volverán añicos en menos de nada. Dice el sabio Salomón: “Aborrecí también el haberme afanado tanto en esta vida, pues el fruto de tanto afán tendría que dejárselo a mi sucesor, y ¿quién sabe si éste sería sabio o necio? Sin embargo, se adueñaría de lo que con tantos afanes y sabiduría logré hacer en esta vida!” (Eclesiastés 2:18-19).
Pidámosle al Señor sabiduría para disfrutar lo que tenemos mientras podamos hacerlo, porque también nos enseña que: “¡Anda, come tu pan con alegría! ¡Bebe tu vino con buen ánimo, que Dios ya se ha agradado de tus obras!  Que sean siempre blancos tus vestidos, y que no falte nunca el perfume en tus cabellos.  Goza de la vida con la mujer amada cada día de la fugaz existencia que Dios te ha dado en este mundo” (Eclesiastés 9:7-9).
En conclusión: Saber que todo lo que tenemos le pertenece a Dios; todo es en préstamo  y debemos sanamente sacarle el mejor provecho.

Amado Señor: Enséñanos a ser los mejores administradores de todo cuanto nos has dado en posesión. Queremos gozar de tus ricas bendiciones con el temor reverente que mereces, como el Hacedor de todos nuestros bienes.  

Un abrazo y bendiciones.

La sabiduría es el primer y más perfecto don del Espíritu Santo

Si ustedes son sabios y entienden los caminos de Dios, demuéstrenlo viviendo una vida honesta y haciendo buenas acciones con la humildad que...