De su plenitud todos recibimos gracia sobre gracia, pues la Ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.
Juan 1:16-17. NVI.
Lectura: Juan 1:14-18. Versículos del día: Juan 1:16-17.
MEDITACIÓN DIARIA
Gracia sobre gracia; favor tras
favor; bendición tras bendición. El amor de Dios está disponible para nosotros
los creyentes en Jesús, de un modo desbordado. El Señor nunca se cansará de
hacernos bien. Y creo que no es solamente su amor el que siempre está
disponible; es también su perdón. Tal vez, pasamos inadvertidamente sobre este
versículo y el trasfondo que tiene es inmenso. Su gracia es ilimitada, jamás se
agota. Dice el versículo 14 que es su gloria, la que corresponde al Hijo que
estaba lleno de gracia y de verdad. O sea, lleno de amor, de amor verdadero, de
amor inagotable. Un contraste completo entre la ley de Moisés y la gracia del
Señor Jesucristo. La ley exige justicia y obras humanas, revela el pecado;
mientras la gracia dada por el Señor Jesucristo revela al Salvador. La ley
exige perfección; la gracia perdón inmerecido. La gracia no impone normas
externas cambia el corazón. En resumen, la ley fue escrita en tablas de piedra
y la gracia es escrita en el corazón. Comprender esta gracia es tan revelador,
que personalmente, no tengo palabras para describirla en su profundidad.
Bendita gracia
la recibida de Ti mi Buen Señor Jesús. Gracias porque siendo pecadores, Tú
viniste a morir en nuestro lugar, para poder no solo contemplar la hermosura de
tu amor, sino para ser acreedores de tu infinita gracia. Gracia maravillosa que
solamente porque nos miraste con ojos de ternura y perdón, nos permites
disfrutar. Gracias porque Contigo tenemos acceso directo a nuestro Bendito
Padre Celestial y a la plenitud también de tu Santo Espíritu. ¡Regalo
maravilloso sin siquiera merecerlo! Muchas, muchas gracias, bendita Trinidad de
Dios.
Un abrazo y bendiciones.
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