martes, 3 de noviembre de 2020

Su fidelidad es grande, extensiva y duradera

Si a algunos les faltó la fe, ¿acaso su falta de fe anula la fidelidad de Dios?  ¡De ninguna manera! Dios es siempre veraz, aunque el hombre sea mentiroso. 

Romanos 3:3-4. NVI.


Lectura: Romanos 3:1-8.  Versículo del día: Romanos 3:3-4.


MEDITACIÓN DIARIA


Según el diccionario, se le puede decir fiel a la persona que es firme y constante en sus afectos, ideas y obligaciones y cumple con sus compromisos hacia alguien o algo. La fidelidad es la capacidad, el poder o la virtud de dar cumplimiento a las promesas. Bíblicamente, Dios es absolutamente confiable, firmemente constante y no dado a arbitrariedades o caprichos. Su fidelidad es grande (Lamentaciones 3:23), extensiva (Salmo 36:5), y duradera (Salmo 100:5). La fidelidad de Dios no puede ser anulada por la infidelidad del hombre. Y es sobre esto que debemos sustentarnos. Dios ha prometido a los suyos, a los que aceptaron y recibieron a su Hijo como Salvador, ser completamente sus hijos (Juan 1:12). Igualmente sucede con el perdón de los pecados; si los confesamos, nos los perdona (1 Juan 1:9). Con la promesa de una vida eterna (1 Juan 5:11-12). La promesa del Señor Jesús de un Consolador (Hechos 2:1-13).

No tenemos ninguna base para dudar de la fidelidad de nuestro Dios y más bien, basados en esa fidelidad suya, aumentar nuestra fe.


Señor Jesús: gracias porque a pesar de ser como somos, Tú sigues siendo siempre el mismo. Gracias porque tu fidelidad no cambia y por esa fidelidad tenemos la plena certeza del perdón de pecados y la entrada a la gloria celestial donde compartiremos Contigo y estaremos gozosos de estar a tu lado. Gracias Dios por llamarnos tus hijos; tu fidelidad es incomparable. ¡Te amamos!


Un abrazo y bendiciones.

 

lunes, 2 de noviembre de 2020

Convierte esa tierra dura con rastrojos en campo fértil de justicia y amor

¡Siembren para ustedes justicia! ¡Cosechen el fruto del amor, y pónganse a labrar el barbecho! ¡Ya es tiempo de buscar al Señor!, hasta que él venga y les envíe lluvias de justicia. 

Oseas 10:12. NVI.


Lectura: Oseas 10:1-15.  Versículo del día: Oseas 10:12.


MEDITACIÓN DIARIA


Esta Palabra dada al pueblo de Israel, bien puede ser para nuestros tiempos actuales donde impera la ley del más fuerte o del más poderoso que todo lo compra con dinero. La justicia ha quedado a un lado del camino y del fruto del amor nadie se acuerda, pues no se vela sino por los propios intereses y la generosidad, la misericordia y el amor han estado atrás. El corazón del hombre está tan endurecido que difícilmente le pone atención a su Creador.

Dios desea que cada uno de nosotros aremos la dura tierra de nuestros corazones; si se plantan buenas semillas de justicia se recogerá entonces, una cosecha de amor. Amor, amor y amor que es la palabra nueva dejada a todos por el Señor Jesús. ¡Pero cuánto nos falta! No esperemos que sea el gobierno o el estado quien empiece; ni tampoco lo esperemos del de al lado. Es cada uno de los que ya conocemos al Señor; llegó el momento de buscarle y somos los llamados a empezar a sembrar. ¡Hay que prepararnos; mañana puede ser tarde!


Señor Jesús: decimos que somos de tu manada, que somos de los tuyos y, sin embargo, estamos tan ensimismados en nosotros mismos que nuestro corazón ya no es de carne sino de piedra y piedra difícil de remover. ¡Perdónanos Señor! Vuélvenos nuevamente a experimentar el gozo del amor. Convierte esa tierra dura con rastrojos, en campo fértil, donde las semillas de justicia crezcan y obtengamos una ciega abundante del amor que Tú nos ofreces, para también cada uno compartirlo con el prójimo. Muchas gracias bendito Señor.


Un abrazo y bendiciones.

sábado, 31 de octubre de 2020

Temor reverente al Señor y no miedo al hombre

 

Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo. 

1 Pedro 1:17. NVI.


Lectura: 1 Pedro 1:13-25.  Versículo del día: 1 Pedo 1:17.


MEDITACIÓN DIARIA


El versículo del día nos dice: ‘vivan con temor reverente’. Escuché hace unos días a un pastor que hablaba precisamente sobre el temor a Dios y me identifiqué plenamente con Él, porque tal pareciese que ahora le tememos más al hombre que a Dios. Dejamos de hacer infinidad de cosas, solamente porque tenemos miedo. Miedo a salir a la calle, miedo a recibir visitas, miedo a ir a determinados sitios, incluso miedo a la misma Iglesia. Es para mí, como si los papeles se hubieran invertido. Miedo a las personas sin siquiera mirarlas y a los alrededores habituales, mientras que nos olvidamos del temor reverente a Dios, quien es el Único dueño de nuestra vida y que nos da la confianza necesaria para vivir y seguir tal como lo dice el versículo: ‘mientras sean peregrinos’. Tenemos que aprender a actuar con inteligencia, con dominio propio y poniendo nuestra esperanza completamente en la salvación inmerecida que se nos ha dado. Esto es, sin dejar de mirar al perfeccionador de la fe: el Señor Jesucristo.

Si nos hemos olvidado de nuestros principios, ya es hora de volver a lo correcto: el temor al Señor es un temor reverente que a la vez nos vivifica y nos da paz. Si Dios está de nuestra parte ¿quién puede estar en contra? (Romanos 8:31). Recién comenzó este virus, cristianos y no cristianos publicaban el Salmo 91, pero podría decir que lo hicieron sin convicción alguna. Quizá creo, por un fetichismo y las cosas con Papá Dios no son de ese modo. Apliquemos la Palabra de Dios en nuestras vidas confiando plenamente en la gracia de Dios derramada.


Señor Jesús: perdónanos porque nos hemos dejado llevar solo por noticias que pregonan muerte, destrucción y miedos aterradores olvidándonos de Ti, quien Eres el principal objetivo. Queremos honrarte con temor reverente en cada paso que demos como peregrinos y no temerle al mundo. Tú dijiste ser Vida y lo creemos, afirmamos, proclamamos y compartimos. Nada ni nadie podrá separarnos de tu amor. Gracias por tu Palabra que es bendición para nuestras vidas. ¡Te amamos Señor!


Un abrazo y bendiciones.

viernes, 30 de octubre de 2020

Si no queremos que nos juzguen, no juzguemos

Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas. 

Romanos 2:1. NVI.


Lectura: Romanos 2:1-16.  Versículo del día: Romanos 2:1.


MEDITACIÓN DIARIA


Dura palabra es esta. Somos muy dados a juzgar; a sacar el dedo acusador. Dejarnos llevar por la crítica y el chisme nos parece fácil, sin darnos cuenta que caemos en lo mismo que juzgamos. “¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?” (v. 4). El amor de Dios es inagotable, pero despreciamos su paciencia y tolerancia. Tanta bondad es para guiarnos al arrepentimiento y que abandonemos el pecado.

Lo mejor es entender que no tenemos ninguna excusa para juzgar. En estos días escuché que un hombre ateo se refería a los cristianos diciendo que no entendía por qué se trataban tan mal entre ellos mismos; haciendo referencia a todo lo que se escribe en las redes sociales. Y es muy cierto. Parece que se practicara el dicho de: ‘al caído, caerle’, o que nos alegráramos por su caída. El Señor nos llamó a dar amor y amor incondicional. Pongamos en práctica el no seguir juzgando; dejémosle eso a Dios quien es el Único que puede hacerlo.

Como conclusión: si no queremos que nos juzguen, no juzguemos.


Amado Señor: gracias por lo que nos enseñas hoy en tu Palabra. Permite que aprendamos a tener la boca cerrada y no lanzar ninguna clase de atropellos hacia el prójimo, trátese de quien sea. Perdónanos por las veces que hemos juzgado a los demás. No nos dejes bendito Dios, llevar por la crítica y recuérdanos que también somos débiles y podemos pecar. ¡Te alabamos Señor!


Un abrazo y bendiciones.

jueves, 29 de octubre de 2020

¡Ay de los corruptos!

 

 

Han llegado al colmo de la corrupción, como en los días de Guibeá; ¡pero Dios se acordará de sus perversidades y los castigará por sus pecados! 

Oseas 9:9. NVI.


Lectura: Oseas 9:1-17.  Versículo del día: Oseas 9:9.


MEDITACIÓN DIARIA


Esto lo dice el Señor hablando de Israel, que igual es para ahora. La verdad, me alegra encontrar palabras de parte de Dios hacia todos los corruptos, porque nos damos cuenta que nada se le escapa a nuestro Dios. Se escucha con frecuencia el quejido de sus fieles haciendo referencia exactamente a castigos o penas por corrupción, para terminar desconsolados porque se imaginan que aquí no existen leyes para los corruptos. “¡pero Dios se acordará de sus perversidades y los castigará por sus pecados!”. Tenemos esa firme promesa.

Es que toda esta plaga de corruptos que invaden no solamente a nuestros países latinos, sino también a las grandes potencias, así sea, en menor escala, merece ser juzgada con todo el peso de la ley. Se ha llegado a tal punto la corrupción, (por los menos en Colombia que es mi patria), que toda la Rama Judicial trabaja de acuerdo a lo que le ‘paguen’ y en verdad se lavan las manos exonerando a los podridos. Nuestra misión como portadores de buenas noticias es orar por ellos, hablarles del Señor y dar testimonio con nuestra propia vida.


Señor Jesús: hoy venimos ante Ti para poner en tus manos a nuestros países latinos. Bendito Dios, permite que los corazones de todas las personas que están en cargos públicos sean renovados completamente por tu presencia en sus vidas. Señor, te entregamos nuestros suelos con todos sus gobernantes, ciudadanos en autoridad, mandos medios e inclusive, gente del común pero que igual, han aprendido a trabajar bajo parámetros corruptos, a pesar de gozar remuneración por su trabajo. Por favor Dios y Señor, ¡sana esta, tu tierra! ¡Gracias bendito Señor!


Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 28 de octubre de 2020

¡Que vengan las pruebas!

 

El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele. 

1 Pedro 1:7. NVI.


Lectura: 1 Pedro 1:1-12.  Versículo del día: 1 Pedro 1:7.


MEDITACIÓN DIARIA


El oro es procesado y refinado en hornos a altas temperaturas; solo así, podemos contemplar su dorada brillantez. De igual manera sucede con nuestra fe; a través de golpe en golpe se va purificando y afirmando. El rostro resplandecerá por la presencia del Gran Rey. Esa fe que resiste la prueba vale mucho más que el oro que se puede destruir, y será digna de aprobación, gloria y honor.

Así que no temamos pasar por diversas pruebas o dificultades porque al final obtendremos la victoria para la gloria de nuestro buen Dios. Seremos perfeccionados en el padecimiento. Si el Señor Jesús no hubiese padecido hasta ser clavado en una cruz, nosotros no tendríamos derecho a la salvación; todo su sufrimiento tuvo la gloriosa victoria de su resurrección y ahora podemos tener la certeza de que nos reuniremos con Él en la Patria Celestial. ¡Que vengan las pruebas porque nos afianzan la fe! No les tengamos miedo; alegrémonos cuando nos lleguen.


Amado Jesús: gracias porque muchas veces ante las pruebas renegamos y nos quejamos sin darnos cuenta de que estas nos llevan a ser firmes y auténticos Contigo. Gracias por tu Palabra que nos instruye y alimenta cada día para responder a tu santa voluntad. ¡Te amamos Señor!


Un abrazo y bendiciones.

martes, 27 de octubre de 2020

Tu gracia maravillosa por enncima del pecado

Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer. 

Romanos 1:28. NVI.


Lectura: Romanos 1:18-32.  Versículo del día: Romanos 1:28.


MEDITACIÓN DIARIA


En el devocional de ayer hablaba sobre el poco conocimiento que tenemos de Dios y lo que Dios desea es que lo amemos y reconozcamos como nuestro Gran Dios. El temor reverencial que le debemos tener a Dios se basa en el conocimiento. Y como consecuencia de esta falla, el hombre se desvió completamente; por lo tanto: “Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa” (vv. 18-20). Ni siquiera se acepta la obra majestuosa de su creación. Si nos damos cuenta, ahora todo se basa en la energía o poniendo el universo por encima de Dios. Por otro lado, las personas piensan que son en todo sentido autosuficientes y que Dios es un mito o lo tienen quizá, pero en un segundo plano. “Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión” (vv. 26-27).

Dios exige toda nuestra atención y adoración a Él. Cuando el corazón está endurecido sucede lo descrito aquí en la lectura del día. Como conclusión, no es que los niños y niñas nazcan con desviaciones contrarias a las que Dios les dio; esto es dado por el mismo alejamiento del hombre hacia su Creador. Y cada vez se torna más profundo el pecado porque no solamente se quieren destruir ellos, sino toda la base de la sociedad que es la familia.

Oremos para que como dice la misma Palabra: “mientras más pecaba la gente, más abundaba la gracia maravillosa de Dios” (Romanos 5:20 NTV).


Amado Jesús: perdona tanta transgresión por parte del ser humano. Te rogamos buen Señor misericordia para nuestra tierra y permite que en medio de tanto pecado, tu gracia maravillosa crezca. Enséñanos igual, a amar al pecador recordando que para Ti todos los pecados son iguales y todos hemos pecado y te necesitamos igual. Gracias bendito Señor por tu misericordia y amor incomparables. ¡Te alabamos y te damos todo honor y gloria!


Un abrazo y bendiciones.

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