jueves, 4 de julio de 2019

Sembrar el bien para cosechar paz y bienestar


Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios. Romanos 14:12. NVI.

Lectura: Romanos 14:1-23.  Versículo del día: Romanos 14:12.

MEDITACIÓN DIARIA

No sé por qué nos preocupamos tanto por lo que hacen o dejan de hacer los demás, cuando no es problema nuestro. Bien dice el versículo del día que cada uno tendrá que dar cuentas de sí a Dios. Un ejemplo claro sucede frecuentemente con los diezmos y ofrendas: muchos dicen, ‘no diezmo porque ellos tienen mucha plata’. Igual se dice cuando se infringe la ley en cuanto a impuestos: ‘no pago porque los políticos son corruptos y se la roban’. No podemos dejar de hacer lo que nos corresponde porque los demás no actúan correctamente. Allá ellos; cada uno tendrá que dar cuenta de sus acciones a Dios. Dios no va a preguntar por el vecino sino directamente por ti o por mí. “Por tanto, dejemos de juzgarnos unos a otros” (v. 13).
En vez de estar señalando con el dedo al prójimo esforcémonos por promover la paz y la mutua edificación (v. 19). No sacamos ningún provecho con juzgar y criticar; en cambio si razonamos objetivamente quizá podemos colocar un grano de arena para mitigar odios y rencores.

Señor Jesús: Permite que siempre salgan de nuestros labios palabras para bendecir, para honrar, para alabar; en una palabra, para construir y no para derrumbar. Queremos sembrar el bien para obtener cosechas de paz y bienestar general. Gracias bendito Señor.

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 3 de julio de 2019

Para aprender a practicar el amor incondicional


Como respuesta el hombre citó: Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y: Ama a tu prójimo como a ti mismo. 
Lucas 10:27. NVI.

Lectura: Lucas 10:25-37.  Versículo del día: Lucas 10:27.

MEDITACIÓN DIARIA

Esta respuesta surgió del hombre que le preguntó al Señor Jesús qué debería hacer para heredar la vida eterna y el Señor le interroga: “¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo la interpretas tú?” (v. 26). Al contestar bien, el hombre le vuelve a preguntar: “—¿Y quién es mi prójimo?” (v. 29). Entonces, Jesús le responde con la parábola del buen samaritano, en donde un hombre cayó en manos de ladrones que lo despojaron de la ropa, lo golpearon y se fueron. Por el mismo camino pasaron un sacerdote, un levita y un hombre de Samaria. El único que paró para tenderle la mano fue el samaritano: “Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó” (v. 34).
El Señor nos enseña a través de esta parábola, que no importa que nos sepamos la Escritura completa, pero si no tenemos amor, todo se nos queda ahí. Hay que anotar que los judíos no se trataban con los de Samaria. Por eso, este hecho es más significativo; porque los que pasaron supuestamente eran los llamados a socorrerle, pero no lo hicieron. En definitiva, el amor a Dios va más allá de lo que podemos expresar. Es obrar siempre con amor por encima de cualquier situación. Es igual hacerlo con un enemigo tal como si fuera el mejor de los amigos. Las Buenas Nuevas están basadas en el amor de Dios hacia la humanidad a través de su Hijo Jesús y ese amor es el que nosotros debemos practicar.

Amado Señor: gracias por lo que nos enseñas en tu Palabra. Permite buen Señor que no solamente seamos oidores de ella sino hacedores, para que podamos entender tu buena voluntad y agradarte como hijos de Dios y discípulos tuyos. ¡Alabamos tu Nombre por siempre!

Un abrazo y bendiciones.

martes, 2 de julio de 2019

Tiempo para abrazarse y tiempo para despedirse


Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: un tiempo para llorar, y un tiempo para reír; un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse. 
Eclesiastés 3:1, 4, 5b.

Lectura: Eclesiastés 3:1-8.  Versículo del día: Eclesiastés: 3: 1, 4, 5b.

MEDITACIÓN DIARIA

Definitivamente, así es. Por eso hay que saber aprovechar bien el tiempo. El tiempo perdido no vuelve a recuperarse; y lo que no hagamos a tiempo se echará quizá al olvido. Así como se ríe, también se llora y llorar es dejar que brote lo que está adentro: tristeza, amargura, desilusión, desesperanza, rechazo, olvido; pero también es necesario que broten esas lágrimas porque hacen bien al alma y liberan el sentimiento.
Mientras sea el tiempo de vivir las emociones y experiencias lindas de la vida, como compartir, reír, jugar, abrazar y amar hay que dejarlas fluir libremente. Seguramente quedarán grabadas con imágenes imborrables y añoraremos ese tiempo como lo hermoso que fue pero que como todo tuvo su fin con el adiós. Creo que por eso recordamos la infancia y la adolescencia con nostalgia. Nostalgia como de la más bella estación de la vida, pero irrepetible de volver.
El Señor nos manda a gozarnos del día que tenemos presente: “Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él” (Salmo 118:24), dejemos que fluya el regocijo y la alegría. Eso renovará nuestras fuerzas; además: “El corazón alegre hermosea el rostro” (Proverbios 15:13).

Amado Señor: gracias por permitirnos vivir experiencias ricas de gozo y alegría para compartir con los que amamos en el día a día. También alístanos buen Dios para el día de la nostalgia y la tristeza para que nos coja fortalecidos en Ti y esperanzados en lo que tenemos más adelante Contigo. Gracias bendito Señor. ¡Te amamos!

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 1 de julio de 2019

Su gracia se desborda en amor incondicional


El Señor levanta a los caídos y sostiene a los agobiados. 
Salmo 145:14. NVI.

Lectura: Salmo 145:1-21.  Versículo del día: Salmo 145:14.

MEDITACIÓN DIARIA

No podemos decir que somos infalibles y nunca caemos. Sería una mentira. El Señor es tan misericordioso que aun sin merecerlo vamos caminando, tropezando y cayendo, pero nuestro buen Jesús, así no lo veamos o creamos, está sosteniéndonos de su mano (Salmo 37:24). El amor que un día nos ofreció no era solamente por ese día, ni por un mes o un año, es por siempre y cuando le hemos entregado con sinceridad nuestro corazón, jamás nos va a soltar. El Señor Jesús ya nos justificó con su sacrificio en la cruz. Él pagó por todas nuestras transgresiones. Eso nos hizo justos delante de Dios Padre; y el Señor sostiene a los justos (Salmo 37:17b).
¡Gloria a Dios! Si no fuera por eso, quién sabe en dónde estaríamos. Su bendita gracia se desborda para con su amor incondicional volvernos nuevamente hacia sus brazos. Esto me recuerda lo que dice el Libro del profeta Oseas: “Por eso, ahora voy a seducirla: me la llevaré al desierto y le hablaré con ternura” (Oseas 2:14). Sí, ese es nuestro Dios: perdonador, compasivo, amoroso. Es el mejor de los amores porque viendo que le hemos sido infiel, en vez de alejarnos nos atrae con lazos de amor.

Mi buen Jesús amado: gracias porque pese a dejarnos llevar por la  naturaleza pecaminosa, Tú estás listo a sacarnos del foso y convertirnos en dadores de esa luz y gracia tuya. ¡Qué valor tiene tu gracia derramada! Solamente cuando nos concientizamos de ella es que nos sentimos en verdad libres. Gracias por darnos el privilegio de ser tus hijos. ¡Te adoramos bendito Dios!

Un abrazo y peticiones.


sábado, 29 de junio de 2019

Vistámonos con la armadura para salir victoriosos


Porque los mandamientos que dicen: ‘No cometas adulterio’, ‘No mates’, ‘No robes’, ‘No codicies’, y todos los demás mandamientos, se resumen en este precepto: Ama a tu prójimo como a ti mismo. 
Romanos 13:9. NVI.

Lectura: Romanos 13:8-14.  Versículo del día: Romanos 13:9.

MEDITACIÓN DIARIA

Definitivamente hay que tener los pies bien puestos sobre la tierra y estar atentos a las acechanzas del maligno, porque precisamente lo que él quiere es hacernos caer; y no pensemos que somos fuertes, que nos las sabemos todas y por consiguiente no nos vamos a derrumbar . Muchas veces cuando estamos sólidos, por la parte más débil que tengamos surge el ataque. El tiempo en que vivimos es bien difícil y como sigue diciendo la lectura de hoy: “Ya es hora de que despierten del sueño, pues nuestra salvación está ahora más cerca que cuando inicialmente creímos” (v. 11). Sí, por lo menos a mí, me suceden cosas que después pienso: ‘fue un sueño o es una realidad’. Y caigo en cuenta que la noche está avanzada; tengo que anhelar el nuevo día. “Vivamos decentemente, como a la luz del día, no en orgías y borracheras, ni en inmoralidad sexual y libertinaje, ni en disensiones y envidias. Más bien, revístanse ustedes del Señor Jesucristo, y no se preocupen por satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa” (vv. 13-14). Busquemos la gracia y cojámonos fuertemente de ella para obrar de acuerdo al Espíritu y llenarnos de su fruto.
Dejemos a un lado las obras de la oscuridad y pongámonos la armadura de la luz (v. 12). ¡Ay Dios! Eso es lo que debemos hacer: revestirnos con toda la armadura de Dios (Efesios 6:10-18). Sí, es la única manera de hacer frente al maligno y salir victoriosos en la batalla. Puesto que es una lucha espiritual, debemos ante todo fortalecernos en el Señor con la oración y su Palabra, para luego vestirnos, tomar la armadura y ponérnosla. El Señor Jesús ya venció al diablo en la cruz, pero él sigue con su astucia instigándonos hasta conseguir engañarnos. Creamos firmemente que la batalla ya está ganada y usando las armas que Dios nos da, venceremos. La gloria será al final para nuestro Redentor y Rey.

Amado Señor Jesús: gracias porque con la tentación Tú nos darás también la salida. Enséñanos a través de tu Santo Espíritu a vestirnos firmemente con toda la armadura Tuya y vencer los dardos que el enemigo va lanzándonos. Señor Jesús, sé Tú nuestra fortaleza. Estamos en tus manos y confiamos en tu fidelidad. Gracias, muchas gracias buen Señor.

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 28 de junio de 2019

Más seguidores tuyos que compartan las buenas noticias


Es abundante la cosecha —les dijo—, pero son pocos los obreros. Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que mande obreros a su campo.  
Lucas 10:2. NVI.

Lectura: Lucas 10:1-21.  Versículo del día: Lucas 10:2.

MEDITACIÓN DIARIA

Estas palabras las dijo el Señor Jesús a sus discípulos, cuando los envió de dos en dos a llevar el mensaje de las Buenas Nuevas a diferentes pueblos dónde el Señor pensaba ir. Cuando ellos llegaron muy contentos de su misión el Señor les afirma algo muy cierto y de mucho peso: “Sin embargo, no se alegren de que puedan someter a los espíritus, sino alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo (v. 20).
Claro que también debemos orar porque el Señor envíe obreros a su mies; así agrandaremos el reino de los Cielos. Pero, ¿a qué persona no le interesa saber que ya tiene el derecho al cielo? No importa que se comparta a diestra y siniestra, lo importante es que nuestros nombres estén ya escritos en el cielo. Sí; allá estará el Libro de la vida (Apocalipsis 20:15 y Malaquías 3:16), y este es el mejor galardón del que podemos gozarnos tanto en el cielo como en la tierra. Con estas palabras el Señor nos demuestra, que así podamos decir ‘no le hago mal a nadie’; ‘cumplo lo que prometo’; ‘practico la misericordia’, nada de esto nos servirá si antes no hemos recibido al Señor en nuestras vidas, para que ya quedemos registrados en el Libro de la Vida.

Amado Jesús: gracias por tu Palabra que es verdad. ¡Tú Eres la verdad Señor! Gracias por permitirnos conocerte y saber que ya somos ciudadanos del cielo. Tú Eres el Señor de la Mies, te rogamos que envíes más seguidores tuyos que compartan las buenas noticias a tanta gente que necesita de Ti para que ellos también puedan ser parte de tu reino.

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 27 de junio de 2019

Conservemos nuestras amistades


El perfume y el incienso alegran el corazón; la dulzura de la amistad fortalece el ánimo” 
Proverbios 27:9. NVI

Lectura: Proverbios 27:1-27.  Versículo del día: Proverbios 27:9.

MEDITACIÓN DIARIA

Sí; ¡qué agradable es percibir el aroma de una buena loción en un hombre o el perfume en la mujer! A mí personalmente, eso me atrae mucho. Y si vamos a la otra parte del versículo, así es: una buena amistad fortalece el ánimo. Un buen amigo hay que conservarlo y para esto es indispensable entender que somos llamados a servir, no a que nos sirvan. Muchas amistades se terminan porque no se valoran como son; se utilizan y ese no es el fin de la amistad.
Pero cuando se tiene un amigo(a) de verdad, hay que dar gracias a Dios porque es un tesoro que debemos cuidar. La amistad hay que abonarla y regarla seguido para que no se marchite. Bien dice la Palabra de Dios: “hay amigos más fieles que un hermano” (Proverbios 18:24b). El verdadero amigo es el que se mantiene leal; el que está listo a tendernos la mano, a darnos un consejo y por qué no, igualmente a reprendernos cuando nos estamos desviando. Conservemos nuestras amistades. Recordemos esto: “En todo tiempo ama el amigo; para ayudar en la adversidad nació el hermano” (Proverbios 17:17).

Señor amado: hoy oramos por todas esas personas que son nuestros amigos(as). Los ponemos delante de Ti y rogamos por sus vidas. Atiende buen Señor sus necesidades y permite que estas amistades crezcan y sigan dando el fruto del amor. Gracias por ellos Dios.

Un abrazo y bendiciones.


Necesitamos un toque especial del Espíritu Santo

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