martes, 6 de noviembre de 2018

Hoy también va al frente


El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes. 
Deuteronomio 31:8 NVI.

Lectura: Deuteronomio 31:1-8.  Versículo del día: Deuteronomio 31:8.

MEDITACIÓN DIARIA

Son las palabras de Moisés para Josué, al entregarle el liderazgo del pueblo de Israel para cruzar el Jordán y llevarlos hacia la tierra prometida. Muy parecidas a las palabras que el Señor Jesús nos dejó a todos: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:19-20). El Señor Jesús nos manda a hacer discípulos; o sea, nos entrega el liderazgo de su Iglesia y si lo hacemos, nos asegura que siempre estará con nosotros. ¡Qué bonito! El Espíritu Santo me está enseñando a encontrar verdades que antes pasaba por encima.
Pablo nos lo reafirma así: “Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros. Nos vemos atribulados en todo, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos. Dondequiera que vamos, siempre llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo” (2 Corintios 4:7-10).
Y es el Señor mismo quien marchará al frente: jamás nos dejará ni nos abandonará; tenemos que no desanimarnos porque también hay una tierra prometida.

Amado Señor: nuevamente muchas gracias por tu Palabra, porque la suma de ella es verdad. Gracias porque sabemos que irás al frente y que jamás nos dejarás. No permitas buen Dios que nuestro ánimo decline. Al contrario, que cada día estemos más gozosos sabiendo que se va acercando el tiempo de su cumplimiento. ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios!

Un abrazo y bendiciones.


lunes, 5 de noviembre de 2018

¡Él puede hacerlo de nuevo! No lo dudes


Y dondequiera que iba, en pueblos, ciudades o caseríos, colocaban a los enfermos en las plazas. Le suplicaban que les permitiera tocar siquiera el borde de su manto, y quienes lo tocaban quedaban sanos. 
Marcos 6:56. NVI.

Lectura: Marcos 6:30-56. Versículo del día. Marcos 6:56.

MEDITACIÓN DIARIA

La lectura nos habla no solamente de la multiplicación de los panes para alimentar a cinco mil personas con cinco panes y dos pescados. También nos relata que sus discípulos se subieron a la barca para adelantarse hacia Betsaida mientras Él despedía a la multitud. Sucedió que al amanecer el viento en contra no les permitía a los discípulos remar lo suficiente y Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua. Ellos se asustaron pensando que se trataba de un fantasma, pero el Señor les habló y al subir a la barca el viento se calmó. Ellos que todavía no entendían lo de los panes, se asombraron aún mucho más: ¡camina sobre el agua y además el viento se le rinde! Al llegar a Genesaret, la gente lo reconoció y le llevaban enfermos incluso en camillas. Por donde quiera que pasaba, le suplicaban que al menos permitiera que la gente tocara el borde de su manto porque sabían que si lo tocaban se sanaban. Este puede ser el resumen del pasaje.
Pero apliquémoslo a nuestra vida: ¿hay escasez? ¿problemas relacionados con el trabajo o estudio? ¿Quizá emocionales o una enfermedad que dicen incurable? Mira lo que tu Salvador hace por ti: no le importa tu condición, pero si volteas los ojos hacia Él para al menos desear tocar su manto, el Señor Jesús te responderá y quedarás asombrado como sus discípulos. Estoy convencida de que el Espíritu Santo nos revelará lo que no comprendamos ni entendamos; que su ayuda sin duda llegará para que Jesús responda y su Nombre sea glorificado: “Pero, cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá solo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir. Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes” (Juan 16:13-14 la negrilla es personal). No lo dudes, El Señor ya lo hizo y puede volver hacerlo de nuevo. ¡El Espíritu nos lo está dando a conocer!

Amado Señor: Gracias porque tu Palabra es toda verdad y Tú Precioso Espíritu nos guías hacia esa verdad. Gracias porque esa verdad nos lleva a entender que Eres el mismo ayer, hoy y por los siglos. Por esa verdad que Eres Tú, hoy confesamos, declaramos y proclamamos que Eres el Hijo de Dios vivo quien también puede en este tiempo suplir todas nuestras necesidades cualesquiera que sean. Nos lanzamos a tus brazos seguros de que tus promesas son Sí y Amén. ¡Gracias bendito Padre; gracias amado Hijo y gracias precioso Espíritu Santo! ¡Eres el Dios Trino inigualable por siempre!  

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Si confío acepto su voluntad


Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. 
Proverbios 3:5. NVI.

Lectura: Proverbios 3:1-12.  Versículo del día: Proverbios 3:5.

MEDITACIÓN DIARIA

Sería bueno que nos pusiéramos un altímetro, diría yo, para saber hasta dónde llega nuestra confianza en el Señor. Seguramente sería bajísima porque estamos más dados a creer lo que tenemos al frente que lo que no vemos o conocemos. Es decir, vemos lo natural pero no lo sobrenatural. Nos corresponde orar para que el Señor abra nuestros ojos como lo hizo con Guiezi, el criado de Eliseo cuando tuvo miedo porque naturalmente veía muy grande al ejército sirio, “Entonces Eliseo oró: “Señor, ábrele a Guiezi los ojos para que vea” (2 Reyes 6:17); así sucedió  y  sobrenaturalmente vio la colina llena de caballos y de carros de fuego. Con Dios todo se mueve sobrenaturalmente.
Si seguimos con la lectura encontramos lo siguiente: “Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas. No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al Señor y huye del mal.  Esto infundirá salud a tu cuerpo y fortalecerá tu ser” (vv. 6-8). La confianza nos conduce a reconocerlo como Dios Omnipotente y Poderoso. Bien podemos dejar sobre sus hombros nuestras cargas e incluso éxitos, porque Él sabe mejor por donde llevarnos. Pero como juega la desconfianza, entonces queremos ser más sabios que Dios y comenzamos a ayudarle sin darnos cuenta que lo que estamos es atrasando la contestación a la petición. Me impacta saber que esa confianza en el Señor será la que en últimas nos mantendrá sanos y fuertes; siempre pasaba por alto esa porción y ¡qué importante que es! Igual estoy aprendiendo que la confianza hace parte de la voluntad de Dios. Me explico: si yo confío, acepto su voluntad que es buena, agradable y perfecta, y seguro que es lo que quiere para mí; por consiguiente, lo mejor será lanzarme en sus brazos.

Amado Señor: permite que nuestra fe crezca así sea como grano de mostaza para que la confianza en Ti se vea reflejada en todos los caminos que emprendamos. Enséñanos a honrarte como lo mereces y a apartarnos del mal. Toma bendito Dios las cargas que hoy nos pesan y danos el gozo de la gracia derramada sobre los tuyos. ¡Gracias buen Señor!

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Gracias, ¡Oh Altísimo Señor!


¡Cuán bueno, Señor, es darte gracias y entonar, oh Altísimo, salmos a tu nombre; proclamar tu gran amor por la mañana, y tu fidelidad por la noche, al son del decacordio y de la lira; al son del arpa y del salterio! 
Salmo 92:1-3. NVI.

Lectura: Salmo 92:1-15.  Versículos del día: Salmo 92:1-3.

MEDITACIÓN DIARIA

Sí, sí; ¡es hermoso darle gracias al Señor! ¡Se nos olvida tanto! No somos para nada agradecidos; ni con las personas que nos hacen tanto bien y mucho menos con Dios que ni siquiera vemos. Pero precisamente, si salimos en la mañana a ver la alborada hay un motivo para hacerlo. Y si es al oscurecer, con mayor razón porque bien nos lo dice el Salmista: “tu fidelidad por la noche”; un día más que nos regala. Me fascina sentarme en las mañanas en el balcón de mi hogar a divisar el panorama que tengo enfrente: verde por todos lados, pajaritos que vuelan, garzas blancas y patitos oscuros. Diviso un árbol que se me antoja es el Señor y al que denominé: ‘Jesús, camino a Emaús’. Ya en el atardecer cuando el ocaso empieza sus destellos, como dice la canción de Arnulfo Briceño cantándole a su Llano amado de Colombia (que es el mío también): ‘donde el azul del cielo se confunde con el suelo en la inmensa lejanía’, me embeleso mirando el firmamento emitiendo rayos rojos, naranja, grises, morado quizá, y dispersos en la bóveda celeste inundando el ambiente de calidez y sosiego.  ¡Oh Dios, son tantas las cosas por las que estar agradecido! 
No temamos cantarle al Señor lo que nos salga del corazón. Podemos hacerlo cuando admiramos su asombrosa creación así vayamos caminando. Cuando estamos realizando un oficio; bañándonos, vistiéndonos, comiendo. Aprendamos a darle gracias por el aire que respiramos, por el techo que nos cubre, por el agua que bebemos. ¡Son tantos sus favores! Y tal pareciera que viviéramos inertes. No; que este mes, donde aquí en Estados Unidos se tiene un día para dar gracias, todos aprendamos cada amanecer a voltear los ojos hacia nuestro Creador y le digamos: ‘gracias buen Señor’.

Sí. Gracias, muchas gracias bendito Dios. No solamente por tenernos en cuenta y darnos unas horas más para vivir, sino por las muchas maravillas con las que sabes alegrarnos cada día. Eres Grandioso Señor y a Ti elevamos nuestros ojos y nuestra canción de agradecimiento. ¡Solo Tú Eres digno de recibir toda la adoración y la alabanza por los siglos de los siglos!

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Y esta es la Palabra de fe que también predicamos


¡No! La palabra está muy cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón, para que la obedezcas. 
Deuteronomio 30:14. NVI.

Lectura: Deuteronomio 30:11-20.  Versículo del día: Deuteronomio 30:14.

MEDITACIÓN DIARIA

Ahora tenemos esa Palabra hecha realidad para que creamos en el Nombre del Hijo de Dios. A la gente le cuesta creer en Jesús, tal como le costaba al pueblo judío. Bien les dijo el Señor a ellos que se basaban en la ley de Moisés, que el mismo Moisés los acusaría ante el Padre; porque si le creyeran a Moisés, le creerían, puesto que de Él escribió Moisés (Juan 5:41-47). Siempre pasamos inadvertidamente la Escritura sin estudiarla, y Pablo nos dice: “De hecho, Cristo es el fin de la ley, para que todo el que cree reciba la justicia” (Romanos 10:4). Y más adelante nos afirma algo paralelo a la lectura del día: “Pero la justicia que se basa en la fe afirma: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (es decir, para hacer bajar a Cristo), o ¿Quién bajará al abismo? (es decir, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).  ¿Qué afirma entonces? La palabra está cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón” (Romanos 10:6-8). Y continúa Pablo inspirado por el Espíritu Santo, con el versículo clave para el cristianismo: “Esta es la palabra de fe que predicamos: que, si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.  Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo” (Romanos 10:9-10).   
Muy claro: si confías en Él nunca serás defraudado (Romanos 10:11). ¿Quieres ser salvo? Entonces tienes que aceptar esta verdad de la Escritura. Y si nunca lo has hecho, te puedo guiar con una breve oración:

Señor Jesucristo: hoy confieso con mi boca y creo en mi corazón, que eres el Cristo sacrificado por mis pecados y resucitado de entre los muertos para venir a darme vida eterna Contigo. Gracias buen Jesús por lo que hiciste por mí en esa cruenta cruz para perdonarme y limpiarme de todas mis transgresiones. Te acepto en mi vida como mi Señor y Salvador. Amén.

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Eres el lindo Papá


No tengas miedo; cree nada más. 
Marcos 5:36. NVI.

Lectura: Marcos 5:21-43.  Versículo del día: Marcos 5:36.

MEDITACIÓN DIARIA

No solamente se necesita creer en caso de una sanidad. Es también creerle a Dios todas sus promesas; creer que es un Dios de amor y perdonador, el Abogado por excelencia, el Sustentador, el Médico de cabecera; el inigualable Protector y además de eso: el Papito excelente que tiende sus brazos para consentirnos y darnos calor. ¿Cuántas veces hemos tenido miedo de enfrentarnos a un cambio, a lo desconocido, a lo inesperado? Pero a donde quiera que vayamos, tenemos la certeza de que ese ‘Papá’, ¡el mejor! está a nuestro lado llevando la batuta.
Es que aun en momentos de incertidumbre, de cuestionamientos, de pensar: ‘si lo hubiese hecho de otra manera’, ahí, también está Él. Quizá riéndose de nuestras bobadas o susurrándonos: ‘no temas, no hiciste mal’. El caso es de creerle precisamente. Ahora cuando te agobies por cualquier dificultad, levanta los ojos al cielo y entiende que no estás sola(o); el Señor está a tu lado y si ya no puedes ni arrastrar los pies, cree solamente que Él viene y te toma en sus brazos cargándote por el camino pedregoso. Eres especial para Papá; eres la niña de sus ojos; eres hechura suya y tal como eres, te acepta.

Gracias lindo Papá: solo tú sabes cómo somos en realidad y así tal cual, nos amas. Gracias porque solamente tenemos que tener una pequeña dosis de fe para creer que Tú eres el Dios Verdadero quien siempre está a nuestro lado para ayudarnos a llevar nuestras cargas y aflicciones. ¡Bendito Eres Señor! ¡Santo es tu Nombre! ¡Aleluya!

Un abrazo y bendiciones.  

martes, 30 de octubre de 2018

Que se cumpla en ti este Salmo


Yo lo libraré, porque él se acoge a mí; lo protegeré, porque reconoce mi nombre. 
Salmo 91:14. NVI.

Lectura: Salmo 91:1-16.  Versículo del día: Salmo 91:14.

MEDITACIÓN DIARIA

Definitivamente los Salmos son un dulce refrigerio para la vida del cristiano. Este es abrumadoramente protector. No nos digamos mentiras, el Señor desea que confiemos así, plenamente en Él y nos ofrece todo su amor y ternura. Dice: Él te libra de las trampas del cazador y de enfermedades mortales; está listo a darte refugio debajo de sus alas; no hay que temerle a la noche, ni a flechas lanzadas en el día; no temerás a pestes ni a plagas, como tampoco a combates donde caerán miles. Lo que tienes que hacer es abrigarte bajo la sobra protectora del Todopoderoso. Tenerlo como el mejor refugio, la fortaleza plena y el Dios que no falla. Seguro que, si lo pones a Él por refugio, ninguna calamidad llegará a tu hogar. Es más: mandará a sus ángeles que te cuiden en todos tus caminos, y que te levanten con sus propias manos si es necesario. Pisotearas animales salvajes y aplastarás serpientes bajo tus pies (vv. 9-13). ¿Lo crees? Si Dios lo dice, así es.
Tanto amor que solo demanda de ti una cosa:  habitar al abrigo del Altísimo y acogerte bajo su sombra protectora (v.1). “El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso. Yo le digo al Señor: Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío” (vv. 1-2). Entonces, ya deja de creer en mitos, en engaños sutiles del maligno. No sigas confiando por favor en el horóscopo ni en lo qué dirán las cartas. Inclusive deja de tener tu Biblia como amuleto abierta en este Salmo. Más bien ábrele el corazón a Jesús y cree lo que te está diciendo en su Palabra. Si te acoges a Él, ten la certeza de que velará por ti. Oremos:

Padre amado: Vengo rendido(a) a tus brazos para que seas Tú mi protección, fortaleza y escudo. Gracias porque sé que Eres lo suficientemente Poderoso para librarme de las acechanzas del enemigo. Gracias porque tu Hijo amado ya lo derrotó en la Cruz y ahora que soy libre, solo me queda apoderarme de tu Palabra y confiar plenamente en Ti. ¡Te alabo bendito Señor!

Un abrazo y bendiciones.

Necesitamos un toque especial del Espíritu Santo

  Como resultado del trabajo de los apóstoles, la gente sacaba a los enfermos a las calles en camas y camillas para que la sombra de Pedro c...