jueves, 10 de agosto de 2017

No te niegues a hacer un favor

No niegues un favor a quien te lo pida si en tu mano está el otorgarlo. 
Proverbios 3:27.

Lectura: Proverbios 3:27-32.  Versículo del día: Proverbios 3:27.

MEDITACIÓN DIARIA

Los versículos de la lectura tienen que ver con el amor al prójimo y empieza con el deber de tenderle la mano a quien veamos en necesidad así lo consideremos nuestro enemigo; sobre esto reflexionaremos hoy.
“Dale a todo el que te pida y, si alguien se lleva lo que es tuyo, no se lo reclames” (Lucas 6:30). Por otro lado también nos dice la Escritura que en vez de devolver mal por mal debemos bendecir porque para eso fuimos llamados (1 Pedro 3:9). Así que sea quien sea nos corresponde si podemos, otorgar el favor que nos pidan. “Nunca digas a tu prójimo: Vuelve más tarde; te ayudaré mañana, si hoy tienes con qué ayudarlo” (v. 28 en la lectura). Siempre he dicho que de por sí es difícil pedir un favor; entonces ¿por qué hacerle pasar un nueva vergüenza al prójimo que se vale de ti? Al contrario, pongámonos en los zapatos del otro y actuemos con diligencia. Ahora si lo vas a ayudar no salgas a gritar a los cuatro vientos lo que hiciste y a hablar de tu beneficiado. Él depositó en ti su confianza (v. 29); simplemente que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha (Mateo 6:3).
¡Cuántas cosas hemos aprendido de solo un capítulo de Proverbios! El Señor permita que toda su Palabra sea desmenuzada por los cristianos, para entender bien cuál es su buena voluntad y propósito en nuestras vidas.

Amado Señor: Muchas gracias por tu Palabra que jamás pasará inadvertida. Gracias porque día tras día tu Santo Espíritu nos instruye y nos hace saber tus verdades para conocer lo que esperas de cada uno y permitir que el propósito tuyo se cumpla como lo deseas. ¡Estamos en tus manos buen Dios!

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Honra a Dios con tus primicias

Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. 
Proverbios 3:9.

Lectura: Proverbios 3:9-12.  Versículo del día: 3:9.

MEDITACIÓN DIARIA

Dios es el dueño de todo el oro y la plata del mundo (Hageo 2:8), Él no necesita lo nuestro pero sí quiere enseñarnos lo que es honrarlo y adorarlo cuando nos ha permitido crecer en prosperidad económica y cuando no, igual porque no se va a fijar en la cantidad, sino digamos en la calidad; esto es en la actitud. Creo que sobre ese tema principalmente es que Dios prueba los corazones “Pues donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:21 DHH). Veamos igual lo importante que es honrarlo con los primeros frutos de tus cosechas. Esas son las primicias del primer trabajo, del primer contrato o del negocio que empecemos: “Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo” (v. 10). El Señor aumentará tus ganancias, pues como dice Romanos: “Si se consagra la parte de la masa que se ofrece como primicias, también se consagra toda la masa; si la raíz es santa, también lo son las ramas” (Romanos 11:16). Pon tus riquezas a disposición del Señor; hónralo con ellas.
Quizá parezca que el Señor nos pide mucho, pero no; de ninguna manera. Todo le pertenece pero nos quiere instruir en lo correcto para bendecirnos no por bendecirnos sino para hacerlo de manera sobreabundante. No despreciemos su disciplina porque eso quiere decir que nos ama y corrige como un padre a su hijo querido (vv. 11-12).

Señor amado: Gracias por enseñarnos a darte lo mejor de nuestros frutos. Queremos hacerlo así porque Tú mereces lo excelente no lo que nos sobra. Te rogamos que quites de nuestro corazón todo lo que nos esté robando el primer lugar que te corresponde. Alabamos Señor y bendecimos tu Nombre. Reconocemos que todo es tuyo y si lo has puesto a nuestra disposición es precisamente para que aprendamos a ser los mejores mayordomos aquí en la tierra.

Un abrazo y bendiciones. 

martes, 8 de agosto de 2017

Confiar en Él nos da salud y vigor

Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. 
Proverbios 3:5.

Lectura: Proverbios 3:5-8.  Versículo del día: Proverbios 3:5.

MEDITACIÓN DIARIA

¡Cuánto no hay para aprender en esta pequeña porción de la lectura del día! Creo que con frecuencia solemos quitarle al Señor el timón del barco empezando a hacer las cosas a nuestro modo y cuando nos percatamos de ello ya estamos naufragando. Es que el Señor es el Señor de todas las áreas de nuestra vida: las grandes, las pequeñas, las fáciles, las difíciles, las que nos gustan y las que no tanto. No es que al levantarnos le pongamos el día en sus manos y a la hora cuando nos coge el trancón ya comenzamos a renegar, a estresarnos e incluso a airarnos. Por eso dice: “Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas (v. 6). Tal vez una de las maneras para que lo tengamos siempre en cuenta puede ser que si vamos en el auto, Él sea el copiloto; que si estamos en las labores del hogar, sea el Ayudante. Si es en el trabajo, también asignarle algo cerca. Igual en el estudio, en el deporte practicado o simplemente en el descanso. Qué mejor saber que está a nuestro lado velando hasta los suspiros íntimos. El reconocerle su grandeza y poder nos hace olvidar nuestra propia opinión (v. 7).
Si confías reconociendo su poder y voluntad mira lo que acontece: “infundirá salud a tu cuerpo y fortalecerá tu ser”. Otras versiones transcriben que fortalecerá tus huesos. De tal manera que será sanidad total. ¿Quieres estar sano? ¡Confía en el Señor!

Amado Señor: Gracias porque tenerte a Ti y rendirnos completamente confiando en que lo que haces es lo mejor, no solamente trae paz a nuestros corazones sino que también es la mejor medicina para permanecer saludables y vigorosos. Permite que nunca se nos olvide que eres el piloto de nuestra vida. ¡Te alabamos Señor y bendecimos tu Nombre!

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 7 de agosto de 2017

Señor, Tú encierras el amor y la verdad

Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. 
Proverbios 3:3.

Lectura: Proverbios 3:1-4.  Versículo del día: Proverbios 3:3.

MEDITACIÓN DIARIA

Esta es la Palabra que debemos enseñar a nuestros hijos para que ellos a su vez la sigan pasando a su descendencia. Por eso dice Deuteronomio: “Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca; escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades” (Deuteronomio 6:6-9). Así es; en estos tiempos tan difíciles para nosotros pensamos entonces: ‘si esto es ahora, ¿qué les espera a nuestros hijos y a sus hijos?’. No lo podemos dudar: la única verdad que les podemos dejar es la Palabra de Dios para que ellos la vivan y la lleven siempre atada a su corazón. “Nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:20. Lo que ya conocemos, lo que ya sabemos que es el único camino a la vida eterna, ese será el mejor legado como herencia. Muchos piensan que deben ser bienes, estudios y otras cosas que el mundo nos ofrece; no estoy diciendo que sea malo dejarles eso,  pero entre todo, lo que verdaderamente tiene valor y lo sabemos muy bien, es el amor de Dios manifestado a través de la Verdad que es Cristo Jesús (Juan 14:6).
Que nunca en tu vida falten ese amor y esa verdad; escríbelos en el libro de tu corazón mañana, tarde y noche y repíteselo a las generaciones venideras.

Amado Señor: Gracias por permitirnos un día conocerte a Ti que encierras toda la grandeza de amor al dar tu vida por nosotros sin siquiera merecerlo. Gracias porque encontrar esa Verdad que eres Tú, nos ha traído libertad y la esperanza de una eternidad a tu lado. Enséñanos a inculcárselas continuamente a nuestros hijos y nietos para que ellos también transiten por este camino produciendo los frutos que un día les sembramos. ¡Gracias buen Señor! 

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 4 de agosto de 2017

Seguiremos la carrera con el deseo de agradarte

Sin embargo, considero que mi vida carece de valor para mí mismo, con tal de que termine mi carrera y lleve a cabo el servicio que me ha encomendado el Señor Jesús, que es el de dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Hechos 20:24.

Lectura: Hechos 20:13-38.  Versículo del día: Hechos 20:24.

MEDITACIÓN DIARIA

Pablo al despedirse de los ancianos de Éfeso les confiesa que irá a Jerusalén más no porque quiera sino obligado por el Espíritu Santo, ya que en todas las ciudades Él le demuestra que le esperan prisiones y sufrimientos. Sin embargo les dice que no le preocupa morir, pues no considera su vida de mucho valor porque aspira terminar con satisfacción la carrera de haber anunciado el evangelio de la gracia de Dios, encargado por el Señor Jesús. Les recomienda que tengan cuidado de ellos mismos y del rebaño confiado, ya que llegarán lobos feroces con el propósito de acabarlo (vv. 28-31). “Ahora los encomiendo a Dios y al mensaje de su gracia, mensaje que tiene poder para edificarlos y darles herencia entre todos los santificados” (v. 32). Les recuerda las palabras del Señor Jesús: “hay más dicha en dar que en recibir”, para que sigan su ejemplo trabajando duro por los necesitados (v. 35).
Leyendo nuevamente con mi esposo el libro de ‘Una vida con propósito’, he podido entender mejor que nuestra vida carece de sentido si no es para glorificar a Dios. Antes leía este pasaje como algo más de la Escritura pero hoy entiendo muy claramente las palabras de Pablo ya que si el Señor un día también me buscó, entonces me corresponde igual: terminar con satisfacción la tarea encomendada teniendo en cuenta que mi vida terrenal es efímera y que la que vale está más allá; por lo tanto mi deseo es agradar a Dios en todo cuanto haga así como lo hizo Pablo. Que con ese deseo todos terminemos la carrera.

Amado Dios: Oro a Ti para que como hijos tuyos anunciemos la buena noticia de tu amor atendiendo la orden de tu Hijo Jesús. Señor, que discernamos con sabiduría este propósito en nuestras vidas y estemos listos a cumplirlo. Gracias por utilizarnos y ser en tus manos artífices en el crecimiento del reino de los cielos. ¡Te alabamos precioso Padre!

Un abrazo y bendiciones.

En memoria de Isabellita

Cuando Jesús vio lo que sucedía, se enojó con sus discípulos y les dijo: Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan! Pues el reino de Dios pertenece a los que son como estos niños. Marcos 10:14. NTV.

Lectura: Marcos 10:13-16.  Versículo del día: Marcos 10:14.

MEDITACIÓN DIARIA

Tal parece que dentro del judaísmo ni los niños ni las mujeres tenían mucha aceptación. La aceptación de los niños era mínima; quizá se les menospreciaba creyendo que eran inmaduros sin tener presente su inocencia y su viveza. El Señor Jesús no solamente tuvo en cuenta revindicar a la mujer sino también enaltecer a los  niños. Es más, dijo que: “a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños no entrarán en el reino de los cielos” (Mateo 18:3).
Pasaré a relatarles por qué mi devocional sobre los niños: Una amiga muy querida de Medellín-Colombia, hace diez días tuvo a su bebita Isabella y desde el momento de su nacimiento su vida fue crítica. Éramos muchos tanto en Miami como en Colombia orando por su salud y porque el Señor la levantara y se glorificara en ella. Los designios del Señor no son los nuestros ni sus caminos tampoco; la bebé murió en el anochecer del miércoles. No tengo palabras para expresar mi dolor. Ayer desde el amanecer cuando supe la noticia fueron muchos los porqués para Dios. Mi mente y mi corazón no podían entenderlo; y tras una pregunta surgía otra y después otra. Estaba destrozada. Pensaba en sus papitos y más sentía el dolor. Por un momento me cuestioné el llorar tanto y el Señor me respondió amorosamente diciéndome que no importaba: Él también había llorado por su amigo Lázaro.
La verdad es que al final mi hijo mayor envió al chat de la familia algo que me hizo reaccionar y estas fueron sus palabras de acuerdo a lo que dice la Escritura de Abraham, Isaac y Jacob (Éxodo 3:6 y Lucas 10:37-38): ‘Y Jesús explicó que era porque Dios no era Dios de muertos, sino de vivos. Ellos están vivos, más vivos que acá, en la presencia del Señor. Como la princesita, porque de los niños es el reino de los cielos’ (la negrilla es mía). Esas palabras me reconfortaron y empecé a darle gracias al Señor por sus cortos días entre nosotros porque contrario a lo que cuestionaba, Dios me mostró que alrededor de ella y de su gravedad había reunido a muchos de los suyos para buscarle y adorarle. De verdad que estos días fueron especiales: de oración, de ayuno, de agradecimiento. Oro para que sus padres Fernando y Dianita tengan paz y fortaleza en su corazón. Isabellita ahora está gozando de la presencia de nuestro amado Señor. La tomó en sus brazos, la arrulló, la besó y la puso en medio con los otros niños para que jugara y Él tenerla cerca.

Buen Jesús: gracias por esos pocos días de Isabellita aquí en la tierra. Gracias porque nos dejaste muchas lecciones a través de ella. Ante todo, siendo tan pequeñita luchó y combatió por su vida; también demostró a sus padres su ternura entendiendo cuando ellos se acercaban y ella reaccionaba porque sabía quiénes eran. A todos nosotros también le debemos el habernos unido en su torno para alabar tu Nombre. Señor, quizá todavía no entendamos bien el propósito de ese corto tiempo pero estoy segura que nos lo mostrarás como también lo harás en especial con Dianita y Fernando. Gracias por Isabellita y por tenerla allá cerquita a tu corazón. Gracias porque el reino de los cielos es de los niños. ¡Llegó una nueva princesa a adornar la patria celestial!

Un abrazo y bendiciones.     

jueves, 3 de agosto de 2017

Hasta en lo más sencillo Dios demanda nuestra atención

Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero. Santiago 4:13.

Lectura: Santiago 4:13-17.  Versículo del día: Santiago 4:13.

MEDITACIÓN DIARIA

¿Cuántos planes no se te han deshecho en el último momento? Sigue diciéndonos Santiago: “¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece” (v. 14). Siempre recordaré el primer año que viví en el Llano cuando tenía previsto festejar el cumpleaños de mi esposo y mi deseo era hacer algo muy especial. Dos días antes todo se cayó porque murió mi madre y tuvimos que viajar a la capital y resultó ser allí sin bombos ni platillos el supuesto festejo. Todo lo que hagamos o pretendamos hacer por nuestra propia cuenta sacando a Dios de nuestros planes es nada más que jactancia y orgullo. Ahí estamos anteponiendo otras cosas por encima de Dios; le estamos dando el primer lugar a la vanidad y a la presunción en vez de dárselo a Dios.
Tengamos cuidado con eso. Muchas veces pecamos porque pasamos por encima de los preceptos divinos y no los analizamos bien. Por eso la Palabra de Dios es para desmenuzarla, para digerirla, para comprenderla  y valorarla. Antes de leerla debemos pedirle al Espíritu Santo que nos ayude a discernirla y podamos entender lo que leemos. Termina el apóstol con estas palabras: “Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace” (v. 17). Si ya sabemos que la jactancia no le agrada a Dios y conocemos el camino que debemos seguir y no lo hacemos, estamos pecando. Dios desea que hasta en lo más sencillo esté Él siempre liderando nuestra vida.

Amado Señor: Hay muchas verdades tuyas que aparentan no tener importancia. Sin embargo, en esos detalles pequeños es que precisamente deseas que seamos fieles a Ti. Perdónanos oh Dios, por tantas veces que pasamos por alto tu Escritura y no la tomamos como el alimento espiritual que es y que nos llena cada día. Enséñanos bendito Espíritu de Dios a leer tu Palabra una y otra vez hasta que podamos entender el mensaje que nos quieres revelar para nuestras vidas. ¡Te damos gracias Señor!

Un abrazo y bendiciones.

Necesitamos un toque especial del Espíritu Santo

  Como resultado del trabajo de los apóstoles, la gente sacaba a los enfermos a las calles en camas y camillas para que la sombra de Pedro c...