jueves, 5 de enero de 2017

Sabiduría que es fuente de bienestar

Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. 
Proverbios 3:5.

Lectura: Proverbios 3:5-8.  Versículo del día: Proverbios 3:5.

MEDITACIÓN DIARIA

Con frecuencia se nos olvida quién es el que está llevando el timón de nuestra vida y desbancamos al Señor de su silla. En ocasiones lo hacemos sin siquiera percibirlo; la costumbre nos lleva a ello. Es ahí, cuando creemos que somos los que tenemos la razón y ni siquiera nos acordamos del Señor. O tal vez puede suceder que le entregamos solamente una parte nuestra, pero hay otras que no quisiéramos tocarlas y el versículo que sigue dice: “Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas” (v. 6 la negrilla es mía).  Sí es en todos, es en todos; no solo en los que nos conviene. No podemos dejar que predomine nuestra razón a la de Dios: “No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al Señor y huye del mal” (v. 7). Por actuar de esta manera, ¿Cuántas veces no hemos pagado esos errores? Dios sabe qué nos conviene y cuál es el camino adecuado.
Si confiamos de corazón en el Señor, se producirá una consecuencia buena: “Esto infundirá salud a tu cuerpo y fortalecerá tu ser” (v. 8). Quizá nunca nos habíamos percatado que la confianza en nuestro Dios nos trae salud. De ahora en adelante tengamos presente cuando nos enfermamos en qué nivel anda nuestra confianza hacia el Señor.

Gracias buen Dios por mostrarnos y enseñarnos lo benéfico que es el confiar en Ti. Permite que nunca se nos olvide que eres nuestro Amo y que sometemos todas nuestras áreas bajo tu protección para andar por sendas transitables y no tropezar. Tu sabiduría nos es fuente de bienestar y no queremos desplazarla; enséñanos a doblegar el ego que nos impide ver tus divinas decisiones.  

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 4 de enero de 2017

Amor y verdad para atesorar y compartir

Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. 
Proverbios 3:3.

Lectura: Proverbios 3:1-6.  Versículo del día: Proverbios 3:3.

MEDITACIÓN DIARIA

En la Nueva Versión Internacional se llama este capítulo: ‘Otras ventajas de la sabiduría’, y dice así porque los dos primeros capítulos hablan sobre ella. Seremos sabios si nos cogemos de la Palabra de Dios, la aprendemos y decidimos guardarla en nuestro corazón (v. 1). Esto nos traerá larga vida y prosperidad (v. 2). Enseguida nos habla sobre el amor y la verdad. Yo lo que entiendo es que el fruto del amor y la virtud de la verdad vienen por añadidura cuando nos sometemos a Dios, y que éstas a su vez, si las tenemos, son ventajas que nos da la sabiduría. Recordemos que el principio de la sabiduría es el temor al Señor y el temor al Señor solo lo podemos tener cuando nos alimentamos de su Palabra.
Tengamos en cuenta que es una cadena: yo busco la sabiduría en la Palabra; la aprendo, la memorizo, la hago parte esencial de mi vida y esta sabiduría me va dando dosis abundantes de amor y de verdad. Cuando ya tenemos estas cualidades, no debemos echarlas en costal roto; son para apreciarlas y guardarlas como tesoros. Por eso nos dice el versículo que debemos llevarlos alrededor del cuello y escritas con letras bien grandes en el libro de nuestro corazón. Como todo lo aprendido tiene un propósito, son dadas con el fin de poderlas compartir con el hermano caído o aun con el prójimo desamparado.

Amado Señor: Prepáranos para saber cultivar el amor y la verdad tan esenciales en todas las áreas de nuestra vida, especialmente para entregarlas al prójimo y ser como nos lo mandas Tú con ellos. ¡Gracias buen Señor!

Un abrazo y bendiciones.

martes, 3 de enero de 2017

Unas y otras son para bendecir a nuestro Dios

Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo he de partir. El Señor ha dado; el Señor ha quitado. ¡Bendito sea el nombre del Señor! 
Job 1:21.

Lectura: Job 1:1-22.  Versículo del día: Job 1:21.

MEDITACIÓN DIARIA

A través de la lectura considero dos cosas: una, que Satanás no puede tocar a un hijo de Dios, sin que Dios se lo permita. El ejemplo lo tenemos en Job; Job llevaba una vida recta delante del Señor; tenía tierras, ganado y una linda familia. A pesar de tenerlo todo, siempre buscó y temió a Dios. Satanás como no pierde oportunidad para tentarnos y hacer que caigamos, le dijo a Dios: “¿Y acaso Job te honra sin recibir nada a cambio? ¿Acaso no están bajo tu protección él y su familia y todas sus posesiones? De tal modo has bendecido la obra de sus manos que sus rebaños y ganados llenan toda la tierra. Pero extiende la mano y quítale todo lo que posee, ¡a ver si no te maldice en tu propia cara! —Muy bien —le contestó el Señor —. Todas sus posesiones están en tus manos, con la condición de que a él no le pongas la mano encima. Dicho esto, Satanás se retiró de la presencia del Señor” (vv. 9-12). Lo segundo en que medito, es en que cuando estamos más cogidos del Señor y buscándole sinceramente, es cuando más nos llegan las aflicciones. Esto me confirma lo que siempre he escrito: Dios permite todas estas situaciones porque es la manera de tenernos pegados a Él.
Debemos seguir el ejemplo de Job y precisamente en vez de reclamar al Señor por la adversidad que estemos viviendo, busquemos la manera de seguirlo honrando como Él lo merece. A Job desde el momento en que Satanás se retiró, le empezaron a llover pruebas y no fueron fáciles. ¿Cómo respondió Job? “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo he de partir. El Señor ha dado; el Señor ha quitado. ¡Bendito sea el nombre del Señor!
Este nuevo año todos deseamos que sea lleno de salud, paz, bienestar y prosperidad; y ¡Gloria a Dios por las dichas que llegarán! Pero también estemos preparados por si nos toca pasar dificultades. Entendamos que unas y otras son para bendecir a nuestro Dios.

Amado Señor: Prepáranos de tal modo que crezcamos contigo diariamente, para que cuando llegue el paso del desierto, nos hayamos provisto del agua tuya en abundancia y podamos salir victoriosos en la calamidad. ¡Gracias bendito Señor!

Un abrazo y bendiciones. 

lunes, 2 de enero de 2017

Renovando la mente en cosas espirituales

No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. 
Romanos 12:2.

Lectura: Romanos 12:1-21.  Versículo del día: Romanos 12:2.

MEDITACIÓN DIARIA

Un nuevo año que comienza. Metas y propósitos en una lista renovada. Empecemos el nuevo año renovando también nuestra área espiritual ya que de ella dependen en gran medida las otras áreas. El versículo nos dice que sin amoldarnos al mundo actual, “¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios” (Santiago 4:4), por eso nos manda a transformarnos mediante la renovación de la mente, y esto con el fin de parecernos cada día más a Cristo Jesús (Efesios 4:13), para comprobar cuál es la voluntad de Dios que es muy diferente a la nuestra. Nosotros por lo general miramos con los ojos del mundo y eso es lo que precisamente Dios quiere que cambiemos, porque este enemigo siempre va buscando alejarnos más de Dios. El mundo nos ofrece cosas vanas y ya no somos del mundo. Que podamos decir como el Salmista: “Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu ley la llevo dentro de mí” (Salmo 40:8). Es bien claro: su voluntad la conocemos cuando nos disponemos a escucharle y a ser hacedores de su Palabra, cuando somos sensibles a la voz del Espíritu. En el Padre nuestro oramos para que se haga la voluntad del Padre; eso quiere decir que la que está tan metida en nuestro ego tiene que desplazarse para darle cabida a la de Dios. Ahí, poco a poco, cuando empezamos a estudiar y meditar su Palabra de manera sobrenatural nos vamos transformando.
Que este nuevo año sea el comienzo de nuestra renovación espiritual.

Gracias Señor por este 2017 que comienza. Dejamos en tus manos el deseo de irnos renovando día a día para que en verdad entendamos tu buena voluntad en las metas y propósitos de este nuevo año.

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Olvidando lo que queda atrás

Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante. 
Filipenses 3:13.

Lectura: Filipenses 3:1-21.  Versículo del día: Filipenses 3:13.
MEDITACIÓN DIARIA
Un año que termina con momentos de alegría, de tristezas, de frustraciones, de desilusiones quizá. Pero ante todo considero que hoy debemos buscar un tiempo para reflexionar sobre lo que fue nuestra vida ante Dios en estos 365 días. Si fuimos diligentes, ¡gloria a Dios! Si fuimos necios y poco hacedores de su Palabra, no nos queda más que pedir perdón y continuar. Por eso dice Pablo en la lectura: “No quiero mi propia justicia que procede de la ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios, basada en la fe” (v. 9). Gracias a Dios porque su justicia es diferente a la del mundo.
Hoy tenemos que dejar atrás este 2016 y esforzarnos por alcanzar lo que no logramos en el 2017. Al fin de cuentas nuestros propósitos como cristianos son los que nos llevarán hacia la meta (v. 14); “En todo caso, vivamos de acuerdo con lo que ya hemos alcanzado” (v. 16). Recordemos que no somos de este mundo; que nuestra vida solo es un peregrinaje aquí en la tierra y tenemos una misión que cumplir como embajadores de su reino. Por lo tanto nos corresponde pensar y ver con ojos celestiales: “nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo” (v. 20).
Así que si fallamos en nuestros propósitos; en lo que pudo ser y no fue, no nos desanimemos, continuemos el camino; llegará el día en que: “Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas” (v. 21). Eso es lo que nos debe animar, cada día que pasa es un estar más cerca de Él.

Amado Señor: Nos presentamos delante de Ti para entregarte este año que termina. Te damos gracias por tantos favores tuyos recibidos a lo largo, pero también te pedimos perdón porque fuimos negligentes especialmente en compartir tu Palabra a los que no te conocen y tal vez también Señor, nos faltó el suficiente amor y sensibilidad para darnos a los demás como deseas que lo hagamos. Ahora enséñanos a olvidar lo que queda atrás para que en el nuevo año podamos esforzarnos y tener la mirada puesta en lo que viene. ¡Gracias buen Señor!

¡FELIZ AÑO PARA TODOS!


Abrazos y bendiciones en el 2017.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Miremos lo que está adelante

Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. 
Isaías 43:18.

Lectura: Isaías 43:14-28.  Versículo del día: Isaías 43:18.

MEDITACIÓN DIARIA

Un año que se está terminando y un tiempo que no volverá. Así que lo mejor que podemos hacer es ‘borrón y cuenta nueva’. Lo de este año, ya quedará atrás. Quizá recuerdos tristes, horas alegres, momentos demasiado emotivos, otros difíciles, pero el Señor nos manda que no vivamos en el pasado y Él sabe por qué nos da esta orden. El pasado por lo general nos lleva a la nostalgia y a hacernos creer que esos tiempos fueron mejores que los de ahora y la Biblia nos dice lo siguiente: “No añores viejos tiempos; no es nada sabio” (Eclesiastés 7:10 NTV).
Creo que lo mejor que podemos hacer, es aferrarnos a la promesa que sigue: “¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados” (v. 19 en la lectura). Además hay otra linda promesa en Jeremías: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor —, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11).
Oremos y meditemos en lo que nos dice la Palabra de Dios. Dejemos atrás el pasado y enfoquémonos en lo que tenemos adelante. El Señor desea darnos un futuro lleno de satisfacción y tranquilidad con la confianza de lograr que se realice lo que deseamos. Seguro que Él está trabajando en cada uno de nosotros, para abrirnos caminos donde no los hay.

Amado Señor: Hoy queremos darte gracias por lo que fue este año 2016. Gracias porque en todo momento vimos tu mano bondadosa hacia nosotros y nunca nos dejaste abandonados. Ahora buen Señor, te agradecemos las promesas que nos tienes guardadas para el año que viene. Creemos en ellas, porque conocemos de tu lealtad. Por eso ahora descansamos en tus brazos sabiendo que ahí estaremos resguardados de todo mal y que Tú eres fiel para cumplir lo prometido. ¡Gracias Dios por tu inmensa misericordia!

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Enfocando la Navidad en lo que no se ve


Así que no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno. 
2 Corintios 4:18.

Lectura 2 Corintios 4:1-18.  Versículo del día: 2 Corintios 4:18.

MEDITACIÓN DIARIA

Hoy les quiero compartir sobre una exposición de Salvador Deluttri, que me gustó mucho y  tuve la oportunidad de escuchar el domingo 25 de diciembre en la tarde. Trataré de parafrasearla de la mejor manera. Él habla básicamente sobre lo que se ve y lo que no se ve en la Navidad.
El sentido de la vista es  primordial en el ser humano porque como dicen: ‘todo entra por los ojos’ (el refrán es mío). El hombre se aferra al sentido de la vista. El pesebre de Belén nos muestra una pareja pobre, que llega de la provincia, cansados, fatigados y un Niño en un establo en las mismas condiciones. Eso es lo que vemos. Los pastores vieron exactamente lo mismo, pero con la diferencia que lo miraron con otros ojos: con los ojos de lo anunciado por el ángel y ellos se fueron gozosos, alabando y glorificando a Dios (Lucas 2:20). La época de Navidad es la más alegre y esperada del año; la Nochebuena o sea el 24 por la noche es la culminación donde el pesebre, el árbol, la decoración, la cena, los regalos y las personas nos alegran. La Navidad es una fiesta muy visual y muy colorida. Dice Salvador algo muy cierto: las cosas que se ven se afectan y desaparecen con el tiempo; todas son temporales, todas se envejecen. El tiempo es despiadado, se come a las personas. Incluso las estrellas son devoradas por el tiempo e igual el sol se va desvaneciendo. Por eso Pablo afirma: “Así que no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno” (2 Corintios 4:18).
“Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). La fe nos lleva siempre más allá. Entonces, de acuerdo a cómo miremos la Navidad afectará nuestra vida. Si la miramos con fe va a impactar mucho más allá. Si solamente nos fijamos en lo visible, gozaremos del momento pero después nos quedará el vacío. Algo que me impacto fue escucharle decir que uno de los momentos más tristes del año es el 25 por la tarde o noche. La mayoría de las personas después que pasa la Navidad quedan en estado de depresión; la alegría se va y queda ese vacío porque justamente se ha puesto la mirada en las cosas que se vieron. Las personas ya han vivido todo y todo porque han vivido lo que se ve. Los pastores miraron más allá de lo que se veía y tuvieron sumo gozo. La Navidad está gritándonos, miren lo que no se ve porque si no van a tener problemas. He ahí la diferencia entre Herodes y los pastores; creo que Herodes miró con los ojos terrenales y los pastores con ojos celestiales. Vemos con miopía humana y no con ojos de fe y seguimos sin Dios, sin Cristo y sin esperanza. Hay otros que van a ver lo invisible lo que está detrás y será diferente. Las eternas son las que van a darnos esperanza. No vamos a tener tristeza, vamos a tener gozo.
Entonces hay dos maneras de ver la Navidad: enfocándonos en lo que vemos y en lo que no se ve ¿Cómo queremos ver la Navidad?

Amado Señor: En verdad no queremos salirnos de lo esencial que fue tu llegada al mundo. Enséñanos a mirar con ojos de fe todo lo que tenemos por delante con La Navidad y a dejar atrás lo frívolo y lo vano. Gracias porque tu venida al mundo es, fue y será por siempre el acontecimiento más esperado por la humanidad porque llegaste Tú a salvarnos.

Un abrazo y bendiciones.

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