lunes, 28 de diciembre de 2015

Acercarnos a Jesús con ojos espirituales




¡Recibe la vista! —le dijo Jesús—. Tu fe te ha sanado. 
Lucas 18:42.


Lectura: Lucas 18:35-43.  Versículo del día: Lucas 18:42.

MEDITACIÓN DIARIA

Este mendigo ciego grita para hacerse sentir y que el Señor lo sane. Había escuchado hablar de Jesús de Nazaret y tenía la convicción de que si el Señor le ponía atención, sería sano; y así sucedió.
Nosotros tenemos que aprender a movernos con esa misma fe, creyendo firmemente que  si nos acercamos a Dios, como lo decía en el devocional anterior, nos oye y tendremos las peticiones que le hayamos hecho. Si nos fijamos, solamente tenemos que ser humildes y arrimarnos junto a Él. Igual lo hizo la mujer sanada del flujo de sangre, ella pensaba que tan solo tocando su manto sería sana, y de ese modo ocurrió. En ambos casos el motor de su actuación fue la fe. La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1), y es la que tenemos que poner a funcionar. Nuestra vida cristiana se mueve a través de la fe. Por consiguiente también es importante curarnos de la ceguera espiritual, ya que esta no nos permite vislumbrar toda la bondad y el amor que el Señor nos tiene. Interfiere en el camino como una piedra que nos hace tropezar, solamente con la intención de no permitirnos ver la gloria de Dios fluir en nuestras vidas.

Amado Señor: Limpia nuestros ojos espirituales y permite que nos dirijamos a Ti con mirada nítida y clara para contemplarte y ser conscientes de tantos favores recibidos. Aumenta nuestra fe de tal manera que sepamos que con tan solo acercarnos, ya nos has concedido las peticiones que te hemos hecho. Gracias buen Señor.

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Creámosle, porque sí nos escucha



Antes que me llamen, yo les responderé; todavía estarán hablando cuando ya los habré escuchado.
Isaías 65:24.


Lectura: Isaías 65:17-25.  Versículo del día: Isaías 65:24.

MEDITACIÓN DIARIA

Esta es una linda promesa que tenemos los que creemos en el Señor. Es tan grande su fidelidad que sin haber terminado de hablar, ya el Señor nos habrá escuchado. Igual como se lo dijo a Daniel en la visión que tuvo: “No tengas miedo, Daniel. Tu petición fue escuchada desde el primer día en que te propusiste ganar entendimiento y humillarte ante tu Dios. En respuesta a ella estoy aquí”. Daniel 10:12.
Definitivamente considero que a veces no tenemos porque no pedimos o porque pedimos mal como nos lo afirma Santiago 4:2-3. Tenemos que aprender a dirigirnos a nuestro buen Dios, con confianza y la certeza de que nos está escuchando: “Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán” (Marcos 11:24); y que si es su voluntad nos concederá las peticiones: “Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.  Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido” (1 Juan 5:14-15).
Reflexionemos sobre los versículos anteriores y cada vez que nos dirijamos a Papito Dios, volvamos a repasarlos para que nuestra fe crezca y nos afirme en la convicción de que nos está escuchando.

Amado buen Dios: Gracias porque sabemos que cuando nos dirigimos a Ti en oración y oyes nuestras peticiones, bajas tu cabeza y tu oído  para escucharnos y hacerlas una realidad. Gracias porque tu fidelidad va más allá de lo que podemos comprender; y gracias porque como Padre amoroso nos consientes y deseas nuestro bienestar.

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 25 de diciembre de 2015

¡Muy buenas noticias para ti!




Pero el ángel les dijo: No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. 
Lucas 2:10-11.


Lectura: Lucas 2:8-20.  Versículos del día: Lucas 2:10-11.

MEDITACIÓN DIARIA

Los pastorcitos fueron a reconocer a Jesús y a comprobar que lo anunciado por los ángeles era realidad. ¡Una muy buena noticia! Tal vez ahora, en medio del jolgorio, la comida y los regalos ni siquiera entendamos la grandeza de esa buena noticia. Lo cierto es que esa tan esperada buena noticia para el pueblo judío, se convirtió en la realidad más diciente para toda la humanidad. Fue tan contundente su llegada al mundo que dividió la historia en dos: antes de Cristo y después de Cristo.
“Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor”. A los pastorcitos una estrella los guío hasta el pesebre donde se encontraba acostado y regresaron al campo maravillados de lo que habían visto y oído. Esta buena noticia no era solamente para ellos; era, es y seguirá siendo para todo el que crea en su Nombre y lo reciba como Señor y Salvador de su vida. No hay una estrella guiándolos, pero esa misma luz que es Jesús, brilla en los corazones de quienes podemos dar testimonio que no es mentira: que Jesús es quien vendría a salvar al hombre pecador. Las Escrituras lo dicen y el bien que ha hecho, lo afirma. “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad” (v. 14).
Esa buena noticia es la que estamos celebrando hoy. Mi deseo y propósito de este devocional es que si aún Jesús no es el Salvador tuyo, te dejes guiar por su luz y lo compruebes por ti mismo. Cuando un pecador se arrepiente hay fiesta,  y como en aquella época, los ángeles también cantan y se regocijan en el cielo. Hoy es tu día, déjate envolver por su gloria para que puedas gozar en paz de su buena voluntad. Te invito a orar así:

Amado Señor Jesús: Nunca antes había entendido con claridad lo que significaba tu nacimiento. Te entrego mi vida para que seas mi Señor y Salvador personal. Gracias por perdonarme y porque me has revelado quien eres en verdad. Deseo caminar contigo siempre de tu mano y permitir que tu luz guíe mis pasos en el andar cotidiano. Amén.

Un abrazo y bendiciones.

Necesitamos un toque especial del Espíritu Santo

  Como resultado del trabajo de los apóstoles, la gente sacaba a los enfermos a las calles en camas y camillas para que la sombra de Pedro c...